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26 febrero, 2011

Salud: Cuidados de la episiotomía

La episiotomía es la incisión que se realiza en el periné para aumentar el canal del parto e intentar evitar desgarros en el momento del nacimiento del bebé. Se tiene que cuidar como cualquier herida quirúrgica, pero con algunas particularidades.

- Hay que mantener siempre seca la zona de la cicatriz, dado que se encuentra en un área que suele estar húmeda por el flujo sanguíneo y seroso que se produce en el posparto.
- Hay que cambiar con frecuencia las compresas, sobre todos en los primeros días. En la medida de lo posible se deben usar tocológicas de algodón, sin plástico, para facilitar que la piel de la zona transpire.
- La zona se debe lavar con agua y una solución jabonosa una vez al día al ducharse. En las 4-5 primeras semanas no se aconseja que la madre le sumerja en un baño. Tras orinar o defecar sólo se usará agua templada.
- Es importante que al secar la zona de la cicatriz se haga una presión leve con la toalla, en lugar de restregar, porque esta maniobra puede separar los bordes de la piel.

Con la episiotomía se suelen notar molestias al sentarse, sobre todo en los primeros días. Se puede utilizar un cojín o un flotador, pero poco inflado, porque puede abrir la cicatriz. Si la madre nota en los puntos molestias, zonas enrojecidas, o tiene fiebre debe acudir a su ginecólogo.

Un aborto espontaneo

El aborto espontáneo es la pérdida del embarazo antes de las 20 semanas, mucho antes de que el feto esté en condiciones de sobrevivir fuera del útero materno. Hasta el 40% de los embarazos puede terminar de esta manera ya que muchas pérdidas ocurren antes de que la mujer se dé cuenta de que está embarazada.

Causas

No se conocen bien las causas que provocan los abortos espontáneos. Sin embargo, la mayoría de ellos ocurre cuando un embarazo no se está desarrollando normalmente y, por lo general, no hay nada que la mujer o su médico puedan hacer para impedirlo. La mayoría de los abortos espontáneos tiene lugar durante el primer trimestre, es decir, durante las primeras 13 semanas de embarazo. Sin embargo, hay varios factores que pueden contribuir al aborto espontáneo durante el primer trimestre.

Sintomas

El sangrado vaginal, acompañado por dolores menstruales o dolores abdominales fuertes, puede ser una señal de que la mujer está por tener un aborto espontáneo. No obstante, muchas mujeres experimentan manchado vaginal durante los primeros meses del embarazo y la mayoría no tiene un aborto espontáneo. Se debe consultar al médico si experimenta cualquier tipo de sangrado, aunque sea leve, durante el embarazo. El médico podrá realizarle un examen interno para determinar si el cuello del útero está dilatado, así como un ultrasonido y análisis de sangre.

Tratamiento

En la mayoría de los casos, no se requiere ningún tratamiento. El útero se vacía solo como si fuera una menstruación intensa. No obstante, si el ultrasonido muestra que queda tejido en el útero o si la mujer tiene hemorragias intensas, es posible que el médico le recomiende un tratamiento para vaciar el útero: un procedimiento quirúrgico de dilatación y curetaje o medicamentos para evacuar el tejido que queda.

Bebes: Las alergias a los alimentos

Cuando a partir de los seis meses los bebés dejan de alimentarse exclusivamente con leche, puede ocurrir que al ingerir algún alimento en particular se produzcan síntomas como vómitos o enrojecimiento de la cara del bebé, con lo cual podemos sospechar una alergia alimenticia, aunque no en todos los casos.

También puede pasar que un niño vomite porque fue forzado a comer algo que realmente no le gustaba, o bien se le puede enrojecer la carita por la saliva o el mismo alimento que consumió.

Para consultar al especialista porque puede tratarse de una alergia alimenticia, debe de darse el siguiente cuadro: vómitos, diarrea inmediata y reacciones cutáneas tipo urticaria. Esta última se presenta como manchas con algo de relieve, con manchas de color rojo pálido en el centro y que provocan prurito.

Lo importante, se trate de una alergia o no, es no forzar al niño a comer lo que no quiere, sino más bien tener paciencia y ofrecerlo de otra forma hasta que se acostumbre a él. Siempre y cuando, claro, descartemos con el médico que se trata de una alergia.

24 febrero, 2011

Parto prematuro, factores que incrementan el riesgo de nacer antes de término

Se dice que unpartoes prematuro, cuando el bebé llega al mundo antes de haber completado el ciclo de gestación, y generalmente necesitan estar en una incubadora para completar su maduración.

Los factores que incrementan el riesgo de un parto prematuro casi siempre están relacionados con la salud de la futura mamá, muchas veces la presión alta, infecciones en la orina, sangrado vaginal, anomalías en la placenta y unadiabetesgestacional mal controlada, pueden hacer que el parto se adelante.

Aquellas mujeres que padecen malformaciones uterinas, problemas en el cuello del útero, o endometriosis, deben controlar cuidadosamente suembarazopara evitar que el bebé nazca inmaduro y antes de tiempo. También hay que tener en cuenta la edad de la futura mamá, que sea menor de 17 años o mayor de 35 incrementa las posibilidades de un parto prematuro.

El estrés, el tabaquismo, la mala alimentación, el haber tenido un hijo anteriormente prematuro, o embarazos múltiples también pueden incrementar el riesgo de que el bebé llegue antes de término, por eso siempre es necesario realizar todos los controles pertinentes mes a mes para evitarlo.

La importancia del juego libre

Durante la infancia, el niño vive en una fase en la que el juego libre debe ser su actividad principal. Jugar es aprender, a través del juego el niño comprende el mundo y se comprende a sí mismo. Por eso, es esencial entender la importancia del juego libre para el desarrollo del niño.

El juego libre consiste en jugar con su cuerpo, con juguetes, manipular objetos, poder moverse guiados por su propio instinto y por su curiosidad innata. Sin reglas, sin límites ni rigideces.

Durante los primeros años de vida el juego debe ser libre y espontáneo surgido a partir de su propia iniciativa, no dirigido por el adulto. Esto no quiere decir que el niño deba jugar solo, por el contrario, la compañía de los padres en el juego, sin agobios, a su ritmo, les proporciona un apoyo emocional fundamental para su desarrollo.

Como decíamos antes, el juego en la infancia no es sólo entretenimiento, sino que sobre todo es aprendizaje. Los niños utilizan el juego para construir su propia identidad y subjetividad. A través del juego aprenden a relacionarse con los demás y con el mundo que les rodea.

Juego libre sin directivas de los adultos

Jugar libremente ofrece innumerables alternativas de juegos donde los niños eligen el desafío que más les interesa.

Escogen con qué jugar, dónde jugar y organizan sus tiempos. Dan rienda suelta a la imaginación y arman sus propios proyectos de juego sin mediar los adultos, haciendo que asuman sus propias decisiones y por ende, fortaleciendo su autoestima.

El juego libre puede ser individual, en el que el niño escoge libremente hacer algo de acuerdo a sus necesidades internas, sin recibir ningún tipo de directriz por parte del adulto, o bien puede surgir el deseo de unirse a otro u otros niños, lo cual contribuye al desarrollo de una conducta social positiva, a la vez que refuerza la identidad personal y la autoestima.

El placer de jugar

Si nos preguntamos por qué juegan los niños, la respuesta es porque les apetece. El juego es (y debe ser) una actividad placentera en sí misma. No lo hacen porque deban, ni por una recompensa, sino porque quieren.

Para los niños jugar es gratificante pues libera su capacidad creadora sin ataduras. Ahora quieren jugar a correr, ahora a la casita y luego a médicos, a su forma y con sus propias reglas.

Es una pena que los niños jueguen cada vez menos, pues significa que están perdiendo la necesidad de buscar ese placer que les brinda el juego, o buscándolo en ocasiones en otras cosas.

A su ritmo

En la actualidad, pareciera que los niños desde que nacen van quemando etapas. En gran parte por culpa de los adultos que buscamos satisfacer a través de nuestros hijos nuestras propias expectativas.

Es importante que los niños crezcan a su ritmo y desde luego que también jueguen a su ritmo. El exceso de estímulos, la sobrecarga de actividades y las prisas difícilmente ayudan pues el cerebro en desarrollo del niño necesita su tiempo para procesar lo aprendido a través del juego.

Respetar sus tiempos es entonces primordial para su desarrollo y para que el aprendizaje que aporta el juego se consolide.

La importancia del juego libre

En conclusión, el juego que tiene lugar en la etapa infantil es el pilar sobre el que se sostienen luego otras habilidades como la imaginación, la creatividad, la perseverancia, el esfuerzo, etc. De ahí la importancia del juego libre.

Permitirles experimentar esta fase lúdica de los primeros años libremente, dando espacio a la creatividad, y conteniéndoles pero sin entrometernos, contribuirá a construir una personalidad sólida, basada en la autoestima y en la capacidad para llevar a cabo actividades y resolver conflictos más complejos a lo largo de la vida.

Salud: Infecciones vaginales en el embarazo

Los nueve meses de gestación representan una de las etapas más vulnerable de la mujer para adquirir infecciones del tracto ginecológico. Es necesario que toda mamá tome cuidados especiales en este período.

Recomendaciones a tener en cuenta:

• Usar ropa interior de algodón,
• No utilizar ropa de materiales sintéticos.
• Lavar la ropa interior con jabón de barra.
• Lavar la zona íntima con un jabón con pH ácido, que ayude a prevenir infecciones.
• No se recomienda utilizar desodorantes íntimos, talcos, aromatizantes, ni sales de baño.
• Evitar traumatismos de la región genital, como el rasurado, la depilación o fricción.
• No utilizar tampones.
• Ante el flujo vaginal, ardor o mal olor, no automedicarse y consultar al obstetra.

19 febrero, 2011

En caso de mellizos es más seguro el parto vaginal que la cesárea

Es habitual ver que en los partos múltiples a las mujeres acaban practicándoles una cesárea (o al menos más habitual que cuando nace un solo bebé), que se realiza en algunos casos, simplemente, por seguridad.

Esta costumbre, sin embargo, es contraria a lo que se recomienda dada la evidencia científica, que vuelve a confirmar, a raíz de una revisión reciente de diversos estudios, que cuando hay mellizos es más seguro para ellos el parto vaginal que la cesárea.

Dicha revisión se ha llevado a cabo en el Hospital San Giacomo de Monopoli en Bari, Italia, y para hacerla se han revisado 18 estudios, consiguiendo una muestra de 39.000 pares de mellizos.

Los resultados muestran que la morbilidad neonatal en el primer mellizo (el que nacía antes) era más baja cuando el parto era vaginal, del 1,1 por ciento, que cuando era vía cesárea, que llegaba al 2,1 por ciento. Para el segundo mellizo se observó que cuando el parto era combinado (el primero nacía por vía vaginal y el segundo por cesárea), la morbilidad era del 19,8 por ciento, mucho mayor que cuando el parto era vaginal en ambos (9 por ciento) o si los dos nacían por cesárea (7,2 por ciento).

En palabras de la doctora A. Cristina Rossi, una de las autoras de la revisión:

"Ante la falta de datos más definitivos, nuestra revisión sugiere que debería intentarse el parto vaginal en embarazos de mellizos. En cuanto al segundo bebé, no hallamos diferencias entre el parto por cesárea y vaginal. Por lo tanto, cuando ambos mellizos se presentan de vértice, se puede intentar un parto vaginal".

De los datos obtenidos se extrae también otra conclusión: el segundo bebé es más propenso a sufrir complicaciones. Esto se confirma con los siguientes datos: la morbilidad neonatal fue más baja en el primer mellizo que en el segundo (un 3% el primero frente a un 4,6% el segundo) y si hablamos de mortalidad los datos hablan por sí solos, un 0,35% frente a un 0,6% (casi el doble).

Consejos para padres de niños sonámbulos

Los padres de niños que padecen de sonambulismo, deben prestar mucha atención cada vez que el niño tiene un episodio, ya que si no es controlado, puede lastimarse, golpearse, o salir de su vivienda totalmente dormido, con todos los riesgos que esto implica.

Para ello deben recordar siempre que a un niño sonámbulo, lo mejor es no despertarlo, ya que el shock del momento puede ponerlos un poco agresivos y esto luego le impedirá dormirse de forma tranquila y natural.

Deben limitarse a observar cuáles son sus actitudes, hacia donde se dirige, que cosas hace y si hay riesgo alguno, guiarlo para que nuevamente retorne a su habitación. Para evitar riesgos de accidentes. Como no se descarta la posibilidad de que el niño se levante y quiera salir de la vivienda, se deben extremar las medidas de seguridad de la misma.

Igualmente se deben tener cuidados en la seguridad de la cocina, el baño, y cualquier otro ambiente donde el pequeño pueda dañarse. En los casos de que el niño tenga alguna alteración psicológica conocida por los padres, deben vigilar al niño y consultar específicamente con el especialista de confianza.

La depresión de las madres afecta al sueño del bebé

Así lo asegura un estudio publicado en la revista médica Sleep llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Michigan (EE.UU.). Los problemas de sueño son más comunes en bebés cuyas madres sufrieron un estado depresivo en el embarazo.

De los 18 bebés que se estudió, once ratificaron este descubrimiento: tras el nacimiento, tardaban más tiempo en dormirse (80 minutos, frente a los 20 que tardaban los bebés de las madres que no sufrieron depresión), y se despertaban más veces durante la noche (cuatro veces, en lugar de dos veces como les ocurría a los otros bebés).

17 febrero, 2011

Embarazo, recomendaciones para aliviar las náuseas

Náuseas, mareos, vómitos, hinchazón, dolor de espalda, insomnio, estreñimiento, son algunos de los síntomas y cambios que al menos durante un tiempo, el cuerpo de la futura mamá, tendrá que pasar, y que a medida que avance el embarazo irán evolucionando.

Las náuseas son una consecuencia directa del aumento de una hormona llamada gonadotrofina coriónica humana, la cual incrementa sus niveles, sobre todo los primeros meses de lembarazo y afecta directamente la parte del organismo que controla los mecanismos de las náuseas y los vómitos.

Ésta hormona además provoca en la futura mamá una gran sensibilidad a ciertos olores y sabores, de allí que al sentirlos una siente esa sensación desagradable que le provocan las náuseas. Otra hormona que interviene en éste proceso es la progesterona, que al relajar los músculos digestivos y hacer la digestión de los alimentos más lenta incrementa las posibilidades de náuseas y vómitos.

Para aliviar éstos síntomas producidos por el incremento de éstas hormonas, es fraccionar la ingesta de comidas y reducir las mismas a su mínima expresión, hay que comer cuantas veces sea necesario, pero en pocas cantidades, y llevar una pequeña colación, para evitar la sensación de vacío estomacal que provocan las náuseas.

Convulsiones febriles: qué debemos hacer

Las convulsiones febriles son una respuesta del cerebro ante la existencia de fiebre y se producen habitualmente en niños sanos de entre seis meses y cinco años de edad, siendo más habituales en niños de entre 1 y 2 años. Es una situación muy angustiante para los padres, por eso es importante que sepamos qué debemos hacer en caso de crisis.

Suelen ocurrir durante el primer día de fiebre en infecciones virales derivadas del catarro, infecciones de oído o gastroenteritis. No están únicamente relacionadas con la fiebre alta, puede aparecer en temperaturas a partir de 38º C.

El niño pierde bruscamente la conciencia, se pone rígido y su cuerpo comienza a sacudirse (todo o algunas partes), o se queda completamente flácido, o bien lo uno seguido de lo otro. Su boca se pone morada, con la mandíbula rígida, como encajada, y la mirada perdida. El cuadro es realmente desesperante. Su duración puede variar de segundo a minutos, generalmente menos de cinco minutos, pero desde luego se hacen eternos. Al acabar la convulsión el niño queda exhausto y adormilado.

Qué debemos hacer ante una convulsión febril

* Colocar al niño tumbado de lado sobre un costado para que pueda respirar mejor y lejos de objetos con los que pueda golpearse.
* No intentar introducirle nada en la boca, ni intentar sacar la lengua.
* No intentar detener los movimientos de la convulsión.
* Intentar bajar la fiebre con paños tibios o pasando una esponja con agua tibia por frente y cuello.
* Es difiícil, pero hay que intentar mantener la calma y hacer lo correcto hasta que la convulsión haya pasado.

* Cuando haya pasado la convulsión, se le puede administar el antitérmico habitual y debéis acudir al centro de salud o al hospital más cercano. Es importante que contéis el episodio con todo lujo de detalles para que el médico lo pueda evaluar.

Después de la convulsión el niño estará igual que antes. Sin embargo, si se repite la convulsión, el niño está decaído, muy irritable, se queja de dolor de cabeza intenso o vomita es necesario volver a acudir a urgencias.

Aunque puede repetirse, 1 de cada 3 niños repite después del primer episodio, las convulsiones febriles no dejan secuelas y en la mayoría de los casos no se precisa realizar ningún estudio especial.

Los abortos espontáneos podrían relacionarse con antecedentes de enfermedad cardíaca

Un equipo científico de Reino Unido determinó que hay una relación entre la enfermedad cardíaca de los padres y el riesgo de la hija de perder embarazos.

En efecto, hallaron que las mujeres que tuvieron dos abortos espontáneos antes de que naciera su primer bebé, tienen una tasa superior a la media de padres con enfermedad cardíaca, y ese índice sube más en las que tuvieron tres abortos espontáneos.

Por el momento esta nueva información no es útil para prevenir los abortos espontáneos, pero sí es valiosa para analizar más en profundidad la relación herencia genética y abortos espontáneos.

Claro que tener padres con cardiopatías no significa que la hija sufrirá abortos múltiples y, de hecho, la mayoría de esas mujeres no perderá ni un solo embarazo. Asimismo, tener una hija que pierde un embarazo no significa que sus padres vayan a desarrollar problemas cardíacos.

Pero si futuros estudios prueban esa relación en algunas mujeres, y si se puede identificar el gen o los genes responsables, se podría hallar cómo funciona esa asociación y, por lo tanto, el tratamiento.

14 febrero, 2011

Peligro con los electrodomésticos

Si bien es cierto que los electrodomésticos fueron creados para felicitarnos la vida, permitiéndonos ahorrar mucho tiempo y mucho trabajo debemos tener presente que para los niños pueden convertirse en objetos muy peligrosos.

La cocina es uno de los lugares de la casa, al igual que el baño, donde está lleno de peligros si no cuidamos a los niños. Por eso cuando estén en estos ambientes no es aconsejable dejarlos solos. Los electrodomésticos suelen alcanzar altas temperaturas, además de tener cuchillas y otras piezas cortantes.

Cuando los niños observan un electrodoméstico, lo menos que piensan es que son peligrosos, ellos los verán como un juguete muy llamativo, que al pulsar algún botón hace ruido y sus piezas se mueven.

Debemos evitar comprar electrodomésticos con partes llamativas que puedan ser confundidas con juguetes, por ejemplo licuadoras con muchas lucecitas.

Elige entre los modelos que vienen con un bloqueador de seguridad. Los electrodomésticos más nuevos incorporan este mecanismo. Que solo se activa o desactiva cuando los adultos eligen este comando (es normal verlos en lavarropas o lavavajillas).

Debes observar que el electrodoméstico no cuente con partes eléctricas accesibles para los pequeños dedos de los niños. Elige los que tienen enchufes de enclavamiento profundo.

Trata de colocarlos en sitios altos y no a la vista de los pequeños. Ponlo donde puedas colocar trabas.

Por otro lado, es aconsejable que jamás dejes cables al alcance de los pequeños y, de más está decirlo, que tapes los enchufes.

Préstale atención a la plancha cuando la estés usando, puede pasa que después de planchar una prenda nos distraigamos doblándola o poniéndola en la pila y en ese segundo de descuido el niño la toque o tire de su cable.

Embarazo, porque aparecen los calambres

Entre muchos de los cambios que padece el cuerpo de la futura mamá, muchas veces pueden presentarse los calambres, los cuales se deben a varios motivos, uno de ellos puede ser la sobrecarga que soportan los músculos inferiores a medida que el embarazo avanza.

También los calambres durante elembarazodebido a los grandes cuerpos que padece el organismo pueden aparecer cuando hay un déficit de minerales como el calcio y el potasio, los cuales son los principales nutrientes para prevenir estas molestias o un exceso de fósforo, de allí la importancia de llevar una alimentación equilibrada.

Para aliviarlos la madre no debe pasar por alto aquellos alimentos ricos en los minerales mencionados (calcio y potasio) y mantener una dieta donde no falten ni sobre nutrientes. También es recomendable beber mucha agua y consumir frutas como la banana que aportan gran cantidad de potasio contra los calambres.

Se puede consultar con el especialista de ser necesario algún complemento vitamínico, aunque en la mayoría de los casos los mismos no son necesarios, en éste caso siempre deben estar prescriptos por el médico. Los ejercicios circulatorios, tanto en los pies como en las pantorrillas son de gran alivio en el caso de hacerle frente a los calambres durante la gestación.

Un antecedente de hipertensión en el embarazo puede predisponer a padecer un ACV

Las mujeres que sufrieron de tensión arterial elevada en el embarazo, deberían llevar controles de su salud más estrictos al dar a luz, ya que se encuentran más predispuestas a padecer un Accidente Cerebrovascular (ACV).

Es que un estudio realizado en la Universidad de Medicina de Cincinnati (Ohio, Estados Unidos) determinó que la hipertensión arterial en el embarazo y un parto prematuro, aumentan las posibilidades de padecer un ACV aún muchos años después.

“Esas mujeres son un grupo de riesgo, pero nadie sabe si hay algo que se pueda hacer”, explicaron los expertos.

Cada año en los Estados Unidos una de cada 300 mujeres de entre 20 y 39 años sufre un ACV. El estudio halló que las mujeres de entre 15 y 40 años tenían una posibilidad en 150 de padecer un ACV en seis años si habían sufrido hipertensión en el embarazo. Si una mujer había tenido hipertensión y un parto prematuro, esa posibilidad era de una en 110.

Por ello, se recomienda finalmente que la mejor forma de prevenir un ACV, y más si se tiene ese riesgo extra, es no fumar, comer sano y realizar algún deporte o ejercicios.

11 febrero, 2011

Niños sin límites

Ya he explicado que yo soy una madre que no acepta los castigos, ni la superioridad del adulto que exige ser obedecido por serlo, ni mucho menos cualquier manifestación de violencia física hacia los niños.

Todo lo contrario, soy, aparentemente, una madre muy permisiva, que negocia y permite que el niño se haga responsable y dueño de su vida. Sin embargo, por mucho que defienda los derechos de los niños, sus necesidades y lo que viene en llamarse “crianza de apego” no defiendo la crianza de niños sin límites.

Los límites en una crianza empática

Los límites son necesarios, indispensables. Los límites son físicos, son una premisa para la seguridad de todos y para el bienestar emocional de uno mismo y de los que nos rodean. Por eso considero muy importante que los padres que quieren educar con respeto, empatía y dulzura, sepan también que una de las cosas más importantes que deben saber hacer es poner límites.

Los límites son el respeto

Y este es un límite no arbitrario. El respetar el derecho de los demás y no ejercer nuestra libertad o capricho sobre los derechos de los otros. Nuestro bienestar real forma parte del bienestar de los otros.

Los límites son el respeto. Con un bebé los límites son diferentes, pues el bebé es pura necesidad. Necesita el pecho, aunque consideremos que ha comido bastante. Necesita nuestros brazos y nuestra compañía en la vigilia y en el sueño. En esa etapa, nuestras necesidades son menos importantes, pues el bebé puede necesitarnos a costa de nuestro descanso. Pero incluso entonces debemos ser conscientes de lo que necesitamos también nosotros y tratar de comunicarselo con dulzura y empatía.

Sin embargo, a medida que crece el niño y va comprendiendo el lenguaje, la educación que le vamos a dar los padres es fundamental, tanto hacerla de manera respetuosa y no ejerciendo una autoridad incuestionable o imponiéndola con castigos, gritos o golpes, como el transmitir también nuestras necesidades, pues solamente mediante úna guía responsable y coherente conseguiremos que el niño sea realmente empático y sepa respetarnos como personas con los mismos derechos que ellos.

Criar sin azotes no es criar sin límites

Educar sin azotes, educar con respeto, no es ser esclavos del niño, plegarnos a sus caprichos más peregrinos o permitir que nos falta a nosotros o a otras personas al respeto. Si no se pega, no se pega. Es decir, nosotros no pegaremos, pero tampoco podemos consentir que el niño pegue, o insulte o manifieste sus caprichos de manera agresiva.

La diferencia estriba en saber distinguir lo que es necesidad primaria y lo que es una necesidad reflejada, algo que merece un tema más extenso. Pero, resumiendo, un niño no necesita hincharse a helados o bollos, no necesita correr por un restaurante molestando a camareros y comensales, no necesita machacar a los otros niños o a sus padres con gritos o enfados si no se cumplen todos sus deseos.

Tan triste me parece el niño que nunca puede ser un niño y correr en libertad por miedo a un cachete o a un insulto como el niño que crece sin entender que relacionarse con los demás supone un ejercicio de responsabilidad y empatía bilateral.

Sin chantajes ni etiquetas, también es nuestra obligación, igual que nos ponemos en su piel y entendemos sus sentimientos, explicarle el nombre de estos y como funcionan en las otras personas. Si nos molesta que grite o ponga la televisión a todo volúmen debemos explicarlo sin perder la paciencia, desde pequeños, para que crezcan como personas completas y seguras.

La seguridad se cimenta en la confianza

La seguridad del niño y la confianza en sus padres se cimenta en la empatía mutua, paulatinamente educando en la reciprocidad y el entendimiento de que ni somos los adultos los que nos imponemos en nuestros deseos siempre ni los niños tienen derecho a molestar a los demás por el hecho de serlo.

Educar en empatía no es educar sin límites ni convertir a los niños en salvajes egoístas, sino todo lo contrario, ayudarles a ser responsables de sus actos y respetuosos con los demás.

Los límites físicos son comprensibles y los niños los asumen por experiencia. Los límites en el comportamiento se aprenden del ejemplo y de la coherencia, no dándoles carta blanca para cualquier comportamiento por muy molesto que sea, sino exponiendo las razones por las que hay un lugar y un sitio para todo. No debemos temer poner límites a los comportamientos inadecuados, con paciencia y sin violencia, pero hay que ponerlos y explicarlos.

No podemos confundir educar con respeto con educar niños sin límites, pues precisamente educar es formar personas responsables que sepan respetar a los demás y entenderlos, empezando por respetarlos y entenderlos nosotros, pero no quedándonos en eso y dejando que la naturaleza siga su curso sin control.

Cambiar el pañal, que hacer si se mueven demasiado

Cambiar el pañal, que hacer si se mueven demasiado. Luego de un tiempo que somos madres, seguramente cada una de vosotras haya adquirido su propia técnica para cambiar rápidamente el pañal de vuestro hijo, sin mayores inconvenientes, pero las primeras veces a todas nos resulta bastante complejo.

Los bebés son movedizos, basta darles la espalda un segundo para ver como se dan vueltas y al regresar ya no están como los habíamos dejado, por eso cambiarlos puede resultarnos un verdadero desafío, sobre todo si se trata de cambiar el pañal.

Antes que nada, debemos permanecer siempre tranquilos, ya que el momento de la higiene a él debe resultarle algo divertido, por lo tanto no hay que gritar, ni enojarse, los bebés perciben con mucha facilidad nuestros cambios de ánimo. Luego con firmeza tomaremos al bebé por los pies, y quitaremos su ropa, rápidamente evitando que se enfríe.

Hay que cambiar rápidamente el pañal, y volverlo a vestir, bajo ningún punto tenemos que dejarlo solo, porque el mayor problema cuando se mueven es que se caigan y lastimen, por lo tanto, si está dentro de nuestras posibilidades, lo mejor es cambiarlo dentro de la cuna, y dejar sus juguetes cerca, para que se distraiga con ellos y nos permita trabajar tranquilas.

La introducción temprana de alimentos sólidos propiciaría la obesidad

Un estudio sobre la alimentación infantil determinó que aquellos bebés alimentados con leche de fórmula que comienzan a tomar alimentos sólidos antes de los cuatro meses de edad, son más propensos a la obesidad.

Por ello, seguir las indicaciones de la mayoría de los protocolos pediátricos que introducen este tipo de alimentos a partir de los cuatro meses, y preferentemente a los seis meses, ayudaría a que la obesidad no sea algo tan frecuente.

Para llegar a estas conclusiones, se investigó un grupo de 850 bebés durante algún tiempo. Cuando los bebés tenían 6 meses, las madres respondieron si los habían alimentado con leche materna, durante cuánto tiempo, y cuándo les habían comenzado a dar sólidos, como cereales, frutas o lácteos.

En cuanto a los niños alimentados con leche materna durante más de cuatro meses, no hubo demasiada influencia en cuanto a la edad en la que comenzaron a comer, con respecto a la obesidad, que se detectó en uno de cada 14 niños de este subgrupo.

Pero aquellos alimentados con leche de fórmula exclusivamente, o que habían dejado de ser amamantados antes de los cuatro meses, y que además se les comenzó a dar alimentos sólidos antes de esa edad, se determinó que tenían una posibilidad en cuatro de ser obesos.

Si los padres habían esperado hasta los 4 ó 5 meses, la posibilidad de que el niño fuera obeso era de una en 20. Y si se esperó hasta los seis meses, se reducía aún más la probabilidad de obesidad.

Por ello, es especialmente importante que los papás respeten la indicación del pediatra de no dar sólidos hasta los seis meses, especialmente si se alimenta al bebé con leche de fórmula, ya que así se podría estar evitando que sea obeso en edad preescolar.

07 febrero, 2011

Gripe en los niños

Es normal que en los meses invernales se disparen los casos de gripe en los niños. La gripe es una infección vírica que afecta principalmente a las vías respiratorias y se contagia fácilmente, siendo los niños pequeños principales transmisores del virus.

Si bien sus síntomas son fáciles de tratar, hay que tener especial cuidado con los más pequeños pues tienen mayor riesgo de desencadenar complicaciones como una infección de oído, bronquitis o neumonía.

Este año no se habla tanto de la gripe como el año pasado, cuando saltó la alarma por el virus de la gripe A (H1N1), sin embargo el virus circulante es en gran medida el mismo y nadie se asusta tanto.

Los síntomas de la gripe en los niños

Fiebre alta (más de 38,5 grados), dolor de cabeza, tos y mocos (al principio tos seca y congestión que luego evoluciona en tos productiva), en algunos casos pitidos al respirar (sibilancias), malestar general, dolor muscular y a veces también dolor abdominal acompañado o no de vómitos. Es frecuente en los niños que haya pérdida de apetito e irritabilidad.

¿Por qué los niños se contagian tan fácil la gripe?

El virus de la gripe se contagia a través de pequeñas partículas que el enfermo expulsa al toser, hablar o estornudar, por las manos o a través de objetos que hayan sido contaminados con el virus, como un juguete o una toalla.

Los niños pequeños son grandes transmisores de la gripe pues al infectarse eliminan una gran cantidad de virus y por un período de tiempo más prolongado que los adultos.

Las guarderías son un foco de infección, ya que durante los meses de invierno es muy probable que el virus esté constantemente activo. Los niños comparten utensilios, vasos, juguetes que van de mano y muy probablemente de boca en boca… En ámbitos donde conviven varios niños
Tratamiento de la gripe en los niños: qué hacer y qué no hacer

Al ser un virus, la gripe no tiene tratamiento, pero sí se pueden aliviar los síntomas hasta que remita por sí sola. La fiebre se trata con antitérmicos que ayudan también a aliviar el malestar, para lo demás reposo, mimos y líquidos calentitos.

En ningún caso se deben administrar antibióticos en caso de gripe. No sirven de nada, salvo en caso que haya complicaciones y siempre bajo prescripción médica. Es sabido que la gripe se cura en una semana con antibióticos o en una semana sin antibióticos.

Tampoco se debe administrar nunca aspirina o medicamentos que contengan ácido acetilsalicílico, ya que se lo relaciona a la aparición del Síndrome de Reye, enfermedad grave que se produce con frecuencia en niños.

Conviene estar alerta a los síntomas que pudieran dar indicios de que la gripe se ha complicado como por ejemplo: fiebre muy elevada y persistente, erupción en la piel y dificultad para respirar. Ante cualquiera de estos síntomas es conveniente acudir al pediatra.

Igualmente, hay que procurar evitar el contagio en niños con enfermedades cardiacas, pulmonares, inmunodeficiencias o trastornos hematológicos.

Los síntomas de la gripe suelen desaparecer a la semana, aunque la tos y los mocos pueden persistir durante quince días.
¿Vacunarlos o no contra la gripe?

La Asociación Española de Pediatría viene durante años institiendo en que esta vacuna debería incluirse en todos los calendarios para niños sanos mayores de seis meses (no esta recomendada para bebés menores de 6 meses).

Se recomienda administrarla sistemáticamente a todos los niños que tengan enfermedades de base (oncológicas, respiratorias, cardiacas, metabólicas, renales, asma, etc), aunque tiene el inconveniente de que el virus sufre frecuentemente mutaciones, con lo que hay que readaptar la vacuna cada año para conseguir una mayor eficacia.

Estimulación temprana, consejos para que aprendan a mantener el equilibrio

Estimulación temprana, consejos para que aprendan a mantener el equilibrio. Alrededor de los 8 o 9 meses los bebés comienzan a practicar sus habilidades para poder caminar, aunque las mismas se van ejercitando desde que nacen a medida que se desarrollan. Habrás notado como tu bebé se da vuelta de un lado al otro, intenta sentarse o pararse de acuerdo a su edad.

Los ejercicios de estimulación temprana, pueden ayudarlo a mejorar éstas habilidades, por eso acá os dejamos algunas recomendaciones a poner en práctica en esos momentos en que estamos jugando con el niño, lo estamos cambiando o para luego de tomar un baño, antes de recostarlo.

El bebé debe permanecer cuando este despierto, recostado boca debajo de a ratos, y hay que colocarle algunos juguetes cerca, para que por sí mismo con sus movimientos intente tomarlos. Cuando está boca arriba, podemos colocar juguetes a sus costados, de esa manera lo incentivaremos a que se dé vuelta para alcanzarlos.

Un buen truco para ayudarlos a que aprendan a gatear, es colocar bajo su estómago un almohadón y ejercitar sus piernitas cuando se encuentre boca arriba, llevando las rodillas al pecho imitando una bicicleta. Todas estas formas son excelentes para estimular de a poco el equilibrio de vuestro hijo, mientras aprende jugando.

Qué hacer con la lactancia si la madre tiene gripe

Muchas veces, en especial en los primeros tiempos de la lactancia, las mamás no saben qué hacer si se enferman, por ejemplo con una gripe o resfriado. La cuestión es que temen contagiar el virus a sus bebés si continúan ofreciéndoles el pecho, pero por otra parte el niño necesita seguir alimentándose.

La lactancia no debe interrumpirse por gripe en ningún momento, porque provee al bebé de defensas que lo ayudan a combatir enfermedades, justamente. Es decir que si se contagia cursará la infección en forma leve, o no la cursará.

Además, dado que el contagio se produce antes de que la mamá presente síntomas, el bebé ya está contagiado para entonces, y si se interrumpe abruptamente la lactancia lo único que se logrará es privarlo de las defensas que lo protegerán del virus.

Hay que recordar que la leche de fórmula carece precisamente de esas defensas, por ello no dejes de amamantar por ningún motivo, a menos que el médico expresamente te lo indique por alguna prescripción. En ese sentido, siempre indícale a un médico que estás amamantando antes de que te prescriba algún medicamento.

04 febrero, 2011

Reflujo ácido en los niños ¿qué hacer?

He aquí un trastorno mucho más común de lo que se cree y al que los padres no siempre prestan la debida atención. El reflujo ácido, también conocido como enfermedad de reflujo gastroesofágico, es el flujo retrógrado de ácido del estómago y los alimentos ingeridos previamente en el esófago, la garganta y la boca.

Lo primero que te comento es que el reflujo ácido puede ocurrir a cualquier edad, aunque es más frecuente en niños pequeños y generalmente se resuelve a medida que crecen. Eso sí: si hay síntomas persistentes de reflujo ácido en niños mayores, no dudes en consultar de inmediato a un médico y en lo posible un especialista gastrointestinal.

Su evaluación es muy importante debido a que algunas condiciones médicas (tales como alergias a los alimentos o bloqueos en el esófago o el estómago) puede causar síntomas idénticos al reflujo ácido. Si el diagnóstico se confirma, seguramente se conocerá la causa, pero lo que es más seguro aún es que revertir el problema implicará cambios en la dieta y estilo de vida y, a veces el tratamiento con medicamentos que reducen la cantidad de ácido producido por el estómago.

Si bien hay recomendaciones genéricas, tales como comer más veces en cantidades más pequeñas, sólo un médico que tome contacto directo con el paciente, su dieta y su entorno hará la evaluación pertinente más acertada. De todos modos te invito a estar pendiente de un próximo post dedicado a este tema, donde daremos algunos consejos para aliviar o evitar malestares que serán útiles para todos los casos, incluso para adultos.

Parto, cuando retomar las actividades

Es muy natural que luego de dar a luz la madre se pregunte cuando podrá volver a realizar sus actividades cotidianas. Si bien hay personas que no creen en la llamada cuarentena (puerperio), la misma si existe, ya que es un período donde la cicatrización y los órganos, necesitan de tiempo para volver a la normalidad.

Luego de esos 40 días aproximadamente la madre comenzará a sentirse un poco más cómoda, entonces podrá regresar a sus tareas laborales actividad física y realizar su vida como lo hacía antes de la llegada de su hijo al mundo. En el caso de la actividad física la misma debe comenzarse de forma moderada y progresiva.

Durante los tres primeros meses posteriores al parto se recomienda llevar una vida tranquila, y cumplido éste período, recién comenzar con ejercicios, sobre todo en el caso de los abdominales, y mucho más si se tuvo que practicar una cesárea los cuales deben practicarse cumplidos los seis meses posteriores al parto.

En el caso puntual de las mamás primerizas, muchas de ellas se preguntan cuándo será el mejor momento para volver a quedar en embarazo, sobre todo si hubo una cesárea, lo más aconsejable es esperar al menos dos años, pero siempre dependerá de cómo haya sido el postoperatorio y si la madre se recuperó rápidamente en el primer embarazo.

La diabetes gestacional pone en riesgo la salud de la madre aún después del parto

El diez por ciento de las embarazadas sufre de diabetes gestacional, una condición similar a la diabetes común, pero que se da en las circunstancias del embarazo y provocada por éste.

Sin embargo, y a pesar de que la enfermedad – una de las más frecuentes complicaciones del embarazo - se resuelve sola tras el parto, no deja de representar un riesgo para la madre, ya que la mitad de las mujeres que han tenido diabetes gestacional, desarrollan al tiempo el tipo 2 de la enfermedad.

Entre el 2% y el 10% de las embarazadas padecen diabetes por primera vez durante la gestación, pero luego muchas de ellas la ven aparecer después de haber sido madres.

La buena noticia es que se puede prevenir la diabetes tipo 2 en estas madres. Claro que para ello hay que llevar buenos hábitos alimenticios, realizar regularmente ejercicios y además realizar controles periódicos de los indicadores de diabetes a partir de los seis meses tras dar a luz.

Como conclusión, diremos que las mujeres que han padecido diabetes gestacional, aunque ésta desaparezca tras el parto, se sometan a un test en los primeros seis y doce meses, y lo vuelvan a hacer cada año o cada tres, ya que la capacidad de su cuerpo para procesar el azúcar en la sangre está alterada para siempre.

01 febrero, 2011

Alimentación infantil, la importancia del agua

La alimentación de los niños, sobre todo en los primeros años de vida es fundamental, ya que no solamente es un hábito que adquieren para toda la vida, sino que resulta indispensable para su desarrollo, tanto emocional como físico, así como también para que aprendan, se comuniquen y puedan adaptarse a los cambios del crecimiento.

Cuando el pequeño comienza a incorporar alimentos sólidos, más allá de la leche como lo son las carnes, las frutas y las verduras, el agua se transforma en un elemento vital, sobre todo en las épocas de mayores temperaturas ya que la misma facilita el flujo de los nutrientes que el niño consume a diario en todo su organismo.

Es muy importante que nos aseguremos que el niño está bien hidratado desde temprana edad, y que el agua que le proporcionamos, sea natural, pura, rica en minerales esenciales para que el bebé crezca saludablemente. El consumo de agua debe ser abundante a lo largo de todo el día ya que la misma se elimina mediante la transpiración y la orina.

Los síntomas más comunes de deshidratación en un pequeño, son sueño prolongado, y falta de apetito, sobre todo cuando padecen de alguna enfermedad y tienen fiebre, porque la misma les hace perder agua frente a la alta temperatura corporal y la única forma de reponer ésta pérdida es brindándole líquidos nuevamente.

Detectaron una bacteria que podría ocasionar partos prematuros

Un grupo de científicos estadounidenses logró aislar una bacteria que está presente en la placenta y que podría ser la responsable de partos prematuros y de problemas del desarrollo del bebé.

En el estudio han colaborado investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard, el Brigham and Women’s Hospital y el Hospital Infantil de Boston. Asimismo, aseguraron que si se tratan estas infecciones durante las primeras etapas del embarazo se podrían prevenir los inconvenientes que puede ocasionar esta bacteria.

Se trata entonces de una bacteria presente en la vagina, que de colonizar la placenta podría causar el “riesgo de un trastorno sistémico inflamatorio”, contribuyendo a “la aparición de lesiones o complicaciones en el feto”.

Estos estudios tuvieron su origen al detectar la bacteria en la placenta de la mitad de aquellos que nacieron antes de terminar el segundo trimestre y en el 41% de aquellos casos en los que el bebé nació por cesárea.

Así que finalmente, los médicos considerarían tratar esta infección en las primeras etapas del embarazo, para entonces evitar estas indeseadas consecuencias.

Madres primerizas: nadie se pone de acuerdo

Una de las cosas que más rápido aprenden las madres (y padres) cuando tienen un hijo por primera vez es que nadie se pone de acuerdo en lo que al cuidado de bebés se refiere.

Unos te dicen que lo cojas en brazos, otro que ni se te ocurra. Unos te dicen que la teta a demanda, otros que cada tres horas. Unos te dicen que lo dejes llorar por la noche, otros que no es bueno que lloren y a veces aparecen los terceros que te sugieren que te lo metas en la cama.

Esto son sólo tres ejemplos de lo complicado que puede llegar a ser decidir qué camino tomar cuando aparecen las dudas. Es más, los consejos llegan muchas veces incluso cuando no hay dudas, porque parece que cuando se habla de bebés a todo el mundo le gusta opinar.

Son varias las veces que me he encontrado con padres y madres que me acaban diciendo que ya no saben por dónde tirar, porque cada uno le dice una cosa diferente. Os comento el último caso que he vivido, en el que me vi hasta obligado a pedir disculpas por marear tanto a la madre entre todos.

Llega un día a la consulta una madre con su hija de dos meses (soy enfermero de pediatría, para situar a quien no me conozca) y me explica que su hija regurgita mucho y muy a menudo. La niña toma leche materna exclusiva, tiene un peso correcto para su altura y no muestra signos de molestia al echar la leche (si la niña no engorda porque regurgita lo que come, o si el alimento llega a lesionar el esófago hay que tomar medidas), así que le recomiendo que tenga paciencia, pues con el tiempo el cardias (esfínter situado entre el esófago y el estómago) irá madurando hasta poder cerrarse impidiendo que el alimento vuelva hacia arriba.

Me comenta además que duerme muy mal por las noches. Se duerme al pecho y después la deja durmiendo en el moisés, donde permanece entre media hora y una hora, momento en que llora y vuelve a pedir el pecho para hacer dos o tres mamadas y volverse a dormir. Le comento que es posible que quiera simplemente estar cerca suyo, le recomiendo que coleche con la niña para ver qué sucede y le explico las normas para que lo haga de manera segura.

Dos semanas después me explica contenta que el tema del sueño está solucionado y que desde que duermen juntas hay días que les dan las 11 de la mañana en la cama. Con respecto al tema de las regurgitaciones comenta que una amiga utilizó un jarabe con su hijo y que le fue muy bien. Le explico que no soy médico y que no puedo recetarle nada, pero que en la siguiente revisión de rutina, cuando le tiene que ver la pediatra, se lo comente. De momento que siga con lactancia materna exclusiva, ya que no está indicado hacer nada más.

Unos días después vuelve a la consulta y, echa un mar de dudas, me explica que no sabe qué hacer. Ha acudido a un pediatra privado que le ha recomendado que se saque leche se la espese con cereales sin gluten. La mamá me dice que lo ha hecho, que le ha dado un biberón con cereales y que ha dormido una siesta de 4 horas. Sin embargo, lo que parecía una gran solución, se convierte en una desilusión, puesto que tras despertarse empieza a vomitar copiosamente, más cantidad y más a menudo que lo que regurgitaba antes del “invento”.

Le explico que los cereales no se recomiendan antes de los 4 meses porque los bebés no son capaces de asimilarlos. Su niña tiene dos meses y no le han sentado demasiado bien, así que sólo se me ocurre recomendarle que opte por llevar a la niña en vertical tanto como pueda, ya sea en brazos, en un portabebés o en un foulard (normalmente va casi plana en el cuco), para aprovechar la fuerza de la gravedad como medida antiregurgitación.

Viene a la visita con la pediatra a los 3 meses. En la consulta regurgita leche y, tras ello, pide pecho. La pediatra le explica que vomita porque come demasiado (“está echando leche y pidiéndote a la vez”), que la tiene “sobrealimentada” y que está pasada de peso. Cuando la mamá le dice que por la noche también mama y que duerme con ella en la cama la pediatra le dice que “es como si yo me fuera a dormir con la nevera dentro de mi habitación… comería a todas horas” y le explica que debe darle el pecho cada 3 horas y evitar darle de noche (sustituyendo las tomas por agua si pide).

Momentos después me la cruzo casualmente y me dices suspirando y apenada, que “bueno, pues la tendré que poner a dormir en la cuna y ya veré qué hago cuando tenga hambre”. Me quedo sorprendido y le pido que me explique a qué se refiere.

En ese instante me veo en la tesitura de elegir entre apoyar las recomendaciones de una compañera de trabajo o velar por el bienestar de una niña de 3 meses. Opto por lo segundo y le pido que siga igual y me dé un par de días para consultar su caso con el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

De este modo puedo crear la duda en la mamá, ya que si un enfermero dice A y una pediatra dice B, las madres suelen optar por B, por tratarse de una pediatra. Sin embargo, sin una pediatra dice B, pero otro pediatra (el de la AEP) dice A, como el enfermero, debe ser la madre quien tome la decisión.

Tal y como espero, el Comité de Lactancia de la AEP dice A, como yo:

Para disminuir los episodios será útil procurar que el niño trague poco aire, alimentándole sin prisas, dar la toma manteniendo al bebé en una posición semierguida y colocándole en un asiento inclinado tras la toma. En general, los niños criados al pecho tienen menos tendencia a regurgitar, porque la leche materna se digiere mejor y más rápidamente que la artificial. No debe de introducirse la alimentación complementaria antes de los 6 meses. La solución de espaciar las tomas es más fácil que empeore la situación ya que el contenido gástrico del bebé es limitado, hará que tome más cantidad y con mas ansiedad, y esto puede hacer que regurgite mas, en estos casos se aconseja mas que nunca la lactancia a demanda y prestar especial atención a los signos precoces de hambre del bebé. Un saludo.

Hablo con la madre y le explico que lo ideal es que continúe del mismo modo que hasta ahora. Entonces me dice que no entiende nada, que no hace más que recibir mensajes contradictorios y que no sabe ya a quién hacer caso. Finalmente me dice que a partir de ahora seguirá mis recomendaciones y no las de la pediatra. Le comento que haga lo que quiera, pero que sobretodo no pierda la confianza con la pediatra en cuanto a patologías se refiere, pues si bien parece no haber acertado con este tema, seguro que es muy capaz de diagnosticar y tratar enfermedades. Acto seguido le pido disculpas por lo sucedido, ya que cada uno le hemos dicho una cosa diferente.

Como veis, tres pediatras y un enfermero han emitido un juicio acerca de la regurgitación del bebé, con tres soluciones diferentes. Si a esto sumamos que la madre de esta madre, la abuela de la niña, recomienda que le de biberón para que vomite menos, añadimos una cuarta solución para una madre que, con 3 meses de “carnet”, tiene la cabeza hecha un lío.