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09 febrero, 2012

Sobreproteger al niño: ¡Evita cometer estos errores!

Los padres tratamos a nuestros hijos como si fueran débiles, pero en realidad son mucho más fuertes de lo que parecen. Muchas veces tenemos miedo de que, en su afán por explorar el mundo, se hagan daño.

Con un año, los pequeños empiezan a ser independientes y a investigar todo lo que les rodea: tocan, chupan y huelen cualquier objeto que se encuentran. Los padres pensamos que su comportamiento es peligroso y, a veces, sobreprotegemos a los niños pensando que así estarán mejor cuidados. ¡Evita cometer estos errores y deja que tu pequeño disfrute con sus descubrimientos!

Higiene: ¿baño todos los días?

Error: La higiene es importante, pero no hay que caer en la obsesión. Para muchos, el baño diario forma parte del ritual de irse a dormir y es su ratito de relajación y juego con sus padres. En ese caso debemos mantenerlo.

Un niño de un año, a no ser que venga del parque rebozado en arena de los pies a la cabeza, no necesita ir a la bañera a diario. Mientras su culete esté limpio tras los cambios de pañal y se lave bien las manos antes de comer y al irse a dormir, el baño puede alternarse como mejor nos venga.

Abrigarle mucho

Error: Es uno de los errores que los padres comentemos con más frecuencia, sobre todo por miedo a que se resfríen. Los pediatras lo dejan muy claro: un catarro se coge por contagio, no por pasar frío. Cuando un bebé se desarropa durmiendo es porque tiene calor.

Correr a levantarle si se cae

Error: Los padres lo pasamos muy mal cuando vemos a nuestro pequeño caerse al suelo. Es normal que queramos proteger a nuestro hijo y que tengamos miedo a que se haga daño. Pero no hay que sobreproteger al bebé ni limitar su campo de actuación.

Los niños necesitan que estemos alerta, pero sin ponerle límites a todo lo que vayan a hacer. Es mejor que sientan que se valen por su cuenta y que no tengan la sensación constante de que todo lo que van a hacer es peligroso.

¿Cómo ayudarle a superar obstáculos?

- Dejándole ensayar y permitiéndole fallar.
- Aprender significa equivocarse una y otra vez.
- Cuando unos padres animan a su hijo a superar los errores, le están transmitiendo la idea de que puede alcanzar sus metas.
- Los refuerzos positivos le permiten seguir adelante.

Evitar los juegos movidos

Error: Hacerle girar cogiéndole de los brazos, llevarle a caballito o ponerle a volar como si fuera un avión pueden parecer juegos peligrosos porque el niño se puede hacer daño. Sin embargo, a él le encantan y, además, favorecen su desarrollo cognitivo: con cada vuelta o balanceo, las células nerviosas se multiplican y se van conectando entre sí.

Estos juegos también potencian la coordinación entre sus sentidos y el sistema motor y estimulan su sentido del equilibrio.

Usar cualquier medio para que coman

Error: Esta etapa suele coincidir con la introducción de una dieta más variada y con alimentos menos triturados y a la mayoría les cuesta un poquito acostumbrarse. Por eso, muchos padres se agobian porque su bebé, que hasta ahora era un glotón, en unas semanas "ha dejado de comer".

Los niños saben lo que tienen que comer y cuánta cantidad, y si mantienen la actividad propia de esta edad y están alegres significa que están sanos y no les hace falta comer más.
A partir de los doce meses los niños comen menos porque crecen a un ritmo mucho más lento que cuando eran lactantes y sus necesidades nutricionales también son menores.

No llevarle a la guardería por miedo a que enferme

Error: Cuando un niño va a la guardería, es porque sus padres trabajan y no pueden tenerlo en casa. También pueden contratar a una canguro o cuidarlo los abuelos para que, al no ir a la guarde, estén a salvo de contagios y enfermedades. Llevarlo a la guardería tiene el riesgo más que probable de que se pongan malitos con mucha más frecuencia, sobre todo el primer año. Pero no nos engañemos: quedándose en casa también se ponen malos.

No es aconsejable mantener al niño dentro de una burbuja de cristal para evitarle enfermedades e infecciones que son absolutamente normales a su edad y van fortaleciendo su sistema inmunitario.

Al retrasar su incorporación al mundo real, los pequeños no mantienen contacto con otros niños y, por tanto, retrasamos su socialización.

Dejarle en casa cuando salimos

Error: Desde que el bebé nace es mucho más difícil hacer cosas que antes nos parecían normales, como salir a comer o quedar con los amigos para tomar un café. Los primeros meses estamos sujetos más que nunca a sus horarios de comida y sueño, pero con un año ya podemos llevar al pequeño con nosotros. Algunos niños necesitarán que les llevemos la comida preparada de casa, que nos pueden calentar sin problemas en cualquier restaurante, pero muchos otros ya podrán comer lo que ofrece la carta. Eso sí, asegúrate de que en el establecimiento no se fuma y no hay un ambiente demasiado ruidoso para que el niño no se ponga nervioso.

La Universidad de Stanford encabezó un estudio para determinar los efectos de la risa en los niños

La Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford encabezó un estudio para determinar los efectos de la risa en los niños, a nivel de su actividad cerebral.

Se detectó que la risa activa áreas del cerebro infantil que se relacionan con la resistencia y el bienestar.

Se expuso a un grupo de niños a diferentes vídeos: neutrales, positivos y graciosos. Los escáneres cerebrales dieron cuenta de que los videos graciosos activaban dos regiones de los cerebros de los niños que también responden al humor en los adultos, aunque no están tan desarrolladas.

Los videos positivos activaban el área de procesamiento de la recompensa, pero no el área que procesa la incongruencia. Esto sugiere que la incongruencia, algo que sorprende al cerebro, es un factor importante del humor, concluyeron los investigadores.

“Es atractivo estudiar los estados emocionales negativos como la depresión y la ansiedad, pero no se puede comprender del todo por qué un niño tiene estabilidad o inestabilidad emocional hasta que se ven ambas caras de la moneda”, explicaron.

“Este trabajo prepara el terreno para ayudarnos a observar cómo el humor predice la resistencia y el bienestar”.

Así que niños que ríen mucho, mejor llevan adelante su vida y son más felices. Ya lo sabíamos, ahora lo confirma la ciencia.

Madres trabajadoras, disminución de la lactancia materna

El perfil de las madres en España nos muestra cada vez más madres mayores y plenamente incorporadas al mercado laboral. Estas características hacen que la maternidad adquiera ciertas particularidades en relación a la salud materna y a la lactancia.

Respecto a la lactancia, el hecho de que las madres tengan que incorporarse al trabajo tras tan solo cuatro meses provoca que la mayoría de madres que amamantan a sus hijos abandonen la lactancia. Las cifras dicen que nueve de cada diez mujeres comienza a dar el pecho a su hijo nada más parir, pero pasados seis meses sólo el 40% de los bebés continúa alimentándose de leche materna.

En Noruega el periodo de lactancia se alarga hasta el primer año del niño, coincidiendo con la baja por maternidad, de la misma duración. Por ello se viene reivindicando desde hace tiempo un periodo de permiso por maternidad de seis meses como mínimo, que el el tiempo que la OMS recomienda de lactancia materna exclusiva para el bebé.

De este y otros temas se habló hace dos días en una reunión de expertos en la Universidad de Alicante, sobre investigacion e innovacion en lactancia materna, promovida por la Facultad de Ciencias de la Salud: Encuentro de grupos de investigación en calidad e innovación para la protección, promoción y apoyo a la lactancia materna.

Debatieron sobre cómo proteger, promover y apoyar la lactancia materna, y se presentó un estudio elaborado por el Hospital de Dénia en el que se pone de manifiesto que en el caso de niños que reciben leche materna hasta los cuatro meses se reducen a la mitad los ingresos hospitalarios por infecciones.

Beneficios para la salud, que se traducen en un ahorro económico, porque los bebés visitan menos los centros de atención primaria y hospitales, con el consiguiente ahorro.
Medidas para alargar la lactancia materna

Aun con todos estos beneficios, como hemos visto las tasas de amamantamiento disminuyen con el paso del tiempo. El motivo laboral es uno de los principales por los que se abandona la lactancia materna antes de los seis meses. Por ello alargar el periodo de permiso por maternidad es fundamental, así como facilitar la reincorporación al trabajo de las madres recientes.

Los expertos reunidos piden que se pongan en marcha otras medidas, como la de atender en el centro de salud a la mujer a los dos días de haberle dado el alta para resolver sus dudas.

Además en el ámbito hospitalario también se necesitan mejoras, como procurar dar biberón sólo cuando es necesario, evitar la separación de la madre y el bebé tras dar a luz o eliminar los mensajes contradictorios entre el personal médico, algo difícil de entender pero que muchos hemos vivido en primera persona.

Los especialistas también piden que los centros sanitarios cuenten con personal de apoyo formado en el fomento de la lactancia. Y es que está demostrado que las intervenciones dirigidas a promocionar y mantener la lactancia materna son efectivas si se realizan antes y después del nacimiento, también con apoyo de personal no sanitario.

04 febrero, 2012

Protege la piel de los más pequeños del frío

Tanto mayores como pequeños tenemos que proteger la piel en invierno. Sobre todo en nuestras visitas a la nieve, ya que el hielo refleja la radiación solar y se incrementa la radiación ultravioleta que recibimos. Te damos algunos consejos.

Protege la piel de los niños del frío

Jugar con los niños en la nieve, hacer muñecos, lanzar bolas o incluso que den sus primeros pasos sobre unos esquíes es muy beneficioso para ellos, pero los papás no debemos olvidar lo importante que es proteger su piel en invierno. El reflejo del hielo, el viento, el frío y la altura incrementan el riesgo de sufrir quemaduras, dolores de cabeza o grietas en manos y pies. ¡Evítalo!

Lo primero que debemos hacer los mayores es asegurarnos de que vayan suficientemente abrigados. Las manos cubiertas con guantes y un calzado apropiado. Cabeza y orejas tapados e, imprescindible, gafas para que el sol no les haga daño en los ojos al reflejarse con la nieve tan blanca, aunque vayamos a estar poco tiempo.

Renueva la crema de protección solar cada hora y aplícala una media hora antes de la exposición al sol para que les proteja adecuadamente.

Intenta controlar las horas de exposición al sol de los niños, sabiendo siempre que entre las 11 y 16 horas el sol es más fuerte.

No dudes en guardar en sus bolsillos las cremas y los protectores labiales para que siempre vayan con ellos. Es un buen truco para tener la protección siempre a mano y junto al niño.

Recuerda que con bebés debes tener especial cuidado al aplicar cualquier producto sobre su piel ya que les pueden provocar irritaciones, especialmente a los que tienen menos de seis meses. De todas formas, ir a la nieve no es el plan más adecuado para un bebé, ya que no pueden jugar con la nieve y es fácil que se enfríen.

El amor de la madre potencia el desarrollo cerebral

Un equipo de la Universidad de Washington, Escuela de Medicina de San Louis (EE.UU.) logró determinar que el amor de la madre logra hacer una diferencia en el desarrollo cerebral.

En efecto, descubrieron que en niños en edad escolar que han sido cuidados y apoyados por sus madres durante sus primeros años de vida, el hipocampo del cerebro es más grande. Se trata de una estructura cerebral clave, esencial para el aprendizaje, la memoria y la respuesta al estrés.

Si bien se sabía que el apego de los padres y sus cuidados son claves para un mejor rendimiento escolar, no fue hasta ahora que se lo logró ver en imágenes, a través de escaneos cerebrales de niños.

Estamos ante la primera investigación que demuestra que los cambios en dicha región crítica de la anatomía del cerebro de los niños están vinculados a los cuidados maternos.

“Los datos sugieren que deberíamos prestar más atención a la crianza de los niños y hacer lo que podamos, como sociedad, para fomentar estas habilidades porque está claro que el apoyo durante esta edad tiene un impacto muy grande en el desarrollo posterior”, explicó.

Las imágenes revelaron que los niños que había sido cuidados y queridos por sus padres tenía un hipocampo casi un 10 por ciento mayor que en los niños cuya relación materna no había sido tan enriquecedora.

La actividad física y el asma no son incompatibles

La práctica regular del ejercicio físico reduce los síntomas alérgicos en los niños, pero muchos de ellos limitan sus actividades deportivas por miedo a sufrir ataques de asma, según un estudio realizado por la Universidad de Cagilari en Italia y publicado en el último número de “Pediatric Allergy Immunology”.

Incluso, un tercio de niños con problemas de asma podrían evitar realizar ejercicio. Por ello la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica (SEICAP) recomienda acudir a un alergólogo pediátrico para que prescriba un tratamiento preventivo y unas pautas que permitan que el niño alérgico mantenga una vida normal, incluido el deporte.

Si el ejercicio físico ofrece efectos positivos para el sistema cardiovascular, respiratorio y muscular, en el caso de los niños alérgicos el beneficio es aún mayor, ya que una actividad física regular actúa beneficiosamente en el sistema inmunológico y puede reducir la inflamación alérgica.

Aunque según dos trabajos realizados en Granada y en Elche y presentados en el último congreso de SEICAP, uno de cada cinco niños asmáticos puede tener problemas para realizar ejercicios físicos, por lo que deberían recibir un tratamiento adecuado para resolver esa limitación.

Entonces, los niños con asma no deberían verse aislados o impedidos a la hora de practicar deporte y se ha de consultar al especialista para que, tras el tratamiento individualizado, los pequeños sean capaces de participar en actividades físicas y deportivas como haría un niño sano.

Deporte y asma: factores a tener en cuenta

Las condiciones del recinto en el que se practica la actividad pueden exponer a los niños a alérgenos que pueden causarles reacciones como anafilaxia, tos, sibilantes, dificultad respiratoria y dolor o presión en el pecho.

Factores como el aire frío, la humedad, campos de hierba o recintos con polvo, pueden agravar los síntomas de aquellos niños que sufren asma alérgica y provocarles una crisis.

Así mismo el estudio señala que determinados materiales usados durante el ejercicio físico como tatamis o colchonetas pueden contener látex o ácaros de polvo que pueden agravar los síntomas de estos pacientes.

En época de polinización, puede ser conveniente realizar ejercicio en un recinto cerrado.

Los alergólogos pediátricos reconocen que hay actividades físicas más recomendables como aquellas en las que se el esfuerzo es progresivo y hay más descansos, como por ejemplo el tenis, el voleibol, las artes marciales o la natación.

En cualquier caso aconsejan que el niño practique el deporte que más le guste, realizando ejercicios de estiramiento y calentamiento gradual antes de empezar. Pero la actividad física y las alergias respiratorias no son incompatibles, sino que podrían ser recomendables si se realizan sin riesgos y asesorados por los profesionales.

31 enero, 2012

La motivación en la educación bilingüe: los niños no son esponjas

Muchos dicen que los niños aprenden idiomas como si fueran esponjas, que absorben palabras y estructuras automáticamente. Pero esta afirmación no deja de tener algo de mito. Aprender –y enseñar- un segundo idioma desde que los niños son pequeñitos exige mucho esfuerzo, también en las familias bilingües.

Cada vez hay más familias mixtas, en las que cada progenitor tiene una lengua materna diferente. Son casas en las que se hablan varios idiomas ( inglés y español es lo más habitual) y que se interesan por que sus hijos sean bilingües por razones sociales, culturales o personales.

Aunque para esos niños aprender el segundo idioma es más sencillo que para otros cuyos padres hablan solo español, no hay que subestimar el gran esfuerzo y trabajo que supone la enseñanza y el aprendizaje de un segundo idioma en casa desde edades tempranas.

Como explica Nieves Maya, experta en neuroeducación, “los niños no son esponjas, tienen sus limitaciones y necesitan un tiempo para cada cosa”.

Cómo motivar a los niños con el idioma en una familia bilingüe

Tanto si los padres utilizan el sistema OPOL (Un padre, un idioma/ One Parent, One Language), es decir, cada uno habla en familia en su lengua materna, como si se deciden por el sistema Idioma Minoritario en Casa (Minority Language), que consiste en hablar los dos en casa el idioma que no se habla en el entorno, los expertos coinciden en algunos consejos para crear un ambiente bilingüe favorable en casa:

- Ser constantes y hablar siempre en el mismo idioma. Si se hacen cambios, han de llevarse a cabo con precaución.
- Ser insistentes, con delicadeza, sobre lo beneficioso que es aprender dos idiomas.
- Recompensar el esfuerzo verbalmente mediante la repetición y, de vez en cuando, por qué no, con premios y sorpresas especiales.
- Utilizar medios de comunicación como la televisión, el ordenador, los cds, internet, etc., en el lenguaje minoritario, ya que son una gran fuente de entretenimiento para los niños.
- Concentrarse en una interacción personal más directa, en la convivencia del día a día, y utilizar otros medios (como los descritos anteriormente) en el caso de que se considere apropiado y necesario.
- Corregir los errores, pero de manera sutil. Importa más lo que se dice que cómo se dice.
- Viajar y cultivar amigos bilingües.

¿Y si los niños se resisten a hablar uno de los dos idiomas?

Sin embargo, cultivar un ambiente bilingüe en casa también puede crear retos y conflictos. ¿Y si los niños no quieren hablar en el segundo idioma?, ¿y si se sienten diferentes?, ¿ y si mezclan constantemente los dos idiomas?

Los niños no son esponjas, son personas y su sensibilidad y emociones se ven afectadas, en la mayoría de las ocasiones, por el entorno que les rodea.

Muchos niños criados en familias bilingües sienten un rechazo hacia la lengua minoritaria y éste puede ser motivo de conflictos emocionales que frenan su desarrollo lingüístico y social.

Siempre se podrá conversar con los niños sobre las ventajas de crecer con dos idiomas o se podrá estimular el aprendizaje a través de la interacción y del juego, pero, sin lugar a dudas, lo más importante es que el niño sea feliz, y para que un niño encuentre la felicidad con dos idiomas, hay que guiarles y mostrarles el camino.

Es ahí donde los padres juegan el papel más significativo: la motivación es el factor más importante en la educación bilingüe. Una vez se establezcan los sistemas rutinarios de comunicación tanto entre la pareja, como entre cada padre con respecto a los niños, éstos estarán expuestos de forma natural a ambos idiomas, y hablarlos y crecer con ellos ocurrirá de forma respetuosa, sistemática y natural.

Si el niño es feliz, no habrá lugar para el rechazo, la apatía, la vergüenza o la confusión.

La motivación y la felicidad son los ingredientes fundamentales del aprendizaje simultáneo de dos lenguas y van más allá de cualquier método o estrategia. Al fin y al cabo, aunque se hable constantemente de niños bilingües, me parece a mí que la educación bilingüe es más bien cosa de mayores.