Caminar es un ejercicio físico muy beneficioso durante el embarazo, siempre que la gestación no presente complicaciones. Te explicamos cómo tienes que hacerlo para que sea efectivo y seguro.
Andar: bueno para la madre, bueno para el feto
Además de ser una forma excelente de relajar tensiones y dejar a un lado el estrés, caminando se tonifican la mayoría de los músculos y el sistema nervioso y se mejora la circulación sanguínea.
También, y aunque no está científicamente demostrado, se cree que este ejercicio favorece la circulación uteroplacentaria. Es decir, que cuando caminas tu bebé recibe mejor el oxígeno y el alimento que necesita.
¿Cómo tienes que caminar si estás embarazada?
* Para que andar sea realmente efectivo, se debe caminar a paso ligero pero sin forzar el ritmo, durante unos 60 minutos.
* Si no estás acostumbrada a hacer ejercicio, lo mejor es comenzar por 30 minutos y subir de forma gradual hasta una hora en las dos semanas siguientes.
* Basta con salir a andar cuatro días a la semana, pero mejor aún si se hace todos los días.
* En verano es preferible salir a caminar a primera hora de la mañana, y en invierno durante el mediodía o a primera hora de la tarde.
* En cuanto al equipamiento, conviene llevar ropa holgada que preserve del frío y del calor.
* El calzado ha de ser cómodo, con tacón bajo y ancho.
* Para reducir el riesgo de tropiezos y caídas, conviene caminar por terrenos llanos y sin obstáculos.
* En el caso de que sientas fatiga o taquicardia o si aparecen contracciones, debes suspender la actividad y consultar cuanto antes a tu ginecólogo.
15 noviembre, 2009
¿Por qué es bueno caminar en el embarazo?
Cómo amamantar con pezones planos o invertidos
Como hemos dicho en otras ocasiones, todos los pechos son aptos para amamantar a un bebé, aún teniendo los pezones planos o invertidos.
Muchas mujeres renuncian a la lactancia materna pues creen que no podrán dar el pecho a sus bebés, pero con constancia y algunos consejos a poner en práctica podrás alimentarle sin problema.
Comencemos por explicar la diferencia entre pezones planos y pezones invertidos. Al apretar la areola entre los dedos índice y pulgar el pezón normal sobresale. Cuando el pezón no sobresale de la areola se dice que es plano, pero cuando éste parece retraerse aún más hacia atrás como si fuese un ombligo se dice que está invertido.
Los pezones planos e invertidos tienen ligamentos más cortos que los normales haciendo que en lugar de proyectarse hacia afuera se vean hundidos. Esto dificulta que el bebé se agarre bien al pezón, haciendo que el inicio de la lactancia pueda ser algo problemático pero no impide la lactancia materna.
No la impide porque al contrario de lo que pueda creerse, no se necesita un pezón para mamar. Allí están los agujeritos por los que sale la leche, pero puede salir sea como sea el pezón si el bebé “ordeña” el pecho abarcando buena parte de la areola con su boca.
Los pezones planos suelen corregirse con la propia succión que realiza el bebé para alimentarse mientras que los pezones realmente invertidos nunca protruyen, es decir, nunca salen hacia afuera. Con ambos se puede amamantar, pero en ocasiones la lactancia materna puede resultar dolorosa ya que al succionar el bebé crea heridas en la piel de los pezones formando grietas.
Después del parto, lo más aconsejable es que las mujeres con pezones planos o invertidos busquen el apoyo de algún especialista para iniciar la lactancia materna.
Se venden en las tiendas especializadas algunos artilugios como pezoneras o aparatitos para utilizar antes del parto que gracias a un mecanismo de vacío continuado estimulan el pezón para sacarlo hacia afuera. Pero tienen sus pegas.
En primer lugar, funcionarían sólo en el caso de pezones planos (los pezones realmente invertidos no protruyen). En segundo, porque aunque habrá a quienes les haya funcionado muy bien, podrían provocar obstrucciones en los conductos mamarios y al estimular el pezón podría generarse una mayor producción de oxitocina, la hormona que desencadena el trabajo de parto.
Una vez nacido el bebé, dependiendo del grado de hudimiento, a veces es el propio bebé quien al succionar acaba corrigiendo el pezón sacándolo hacia afuera. Sino, los pezones deben ser estimulados antes de la toma para conseguir que el pezón salga.
Si el pezón no sale con la propia succión del bebé hay tres cosas para utilizar después del parto que pueden ayudarte:
1) Puedes utilizar la técnica de la jeringuilla. Se trata de una jeringuilla (de las de toda la vida) pero modificada de forma casera. Se corta la parte superior de la jeringuilla (donde va la aguja) y se da vuelta el émbolo, cambiándolo de dirección, es decir introduciéndolo por la parte que has cortado. Colocando la parte trasera de la jeringa sobre el pezón y deslizándolo el émbolo hacia afuera se ejerce una presión que ayuda a sacar el pezón.
2) También puedes utilizar un extractor de leche que le de forma al pezón justo antes de la toma.
3) Por último, si el bebé no se agarra de ninguna forma al pezón puedes probar con una pezonera lo más fina posible. Las hay de silicona ultrafina. Si utilizas una pezonera y funciona bien no es necesario quitarla. Entre los 2 y 5 meses los bebés se sacan sólos las pezoneras sin hacer nada.
Por su parte, hay otras cosas que pueden ayudarte a la hora de amamantar, como por ejemplo:
- Iniciar la lactancia dentro de las dos primeras hora de vida es muy importante en cualquier caso, pero es especialmente recomendado en los casos de pezones planos o invertidos ya que el instinto del succión del bebé está más activo.
- Si el pezón problemático es sólo uno, comenzar la toma por ese pecho ya que la succión del bebé es más fuerte al inicio.
- Probar diferentes posturas para encontrar aquella con la cual el bebé se agarre mejor al pecho.
Recuerda que si quieres dar el pecho a tu bebé puede hacerlo aunque tengas pezones planos o invertidos.
Para cualquier duda puedes asesorarte con algún grupo de apoyo o un profesional especializado en lactancia materna. Que por cierto, quiero agradecer públicamente a la asesora de lactancia que me orientó para escribir este artículo.
Planificación familiar: métodos naturales
La planificación familiar natural (PFN) son los métodos naturales que ayudan a una pareja a determinar cuándo tener relaciones sexuales puede provocar un embarazo o no.
Existen dos métodos naturales de PFN, la ovulación. Este método determina tus días fértiles revisando el moco cervical días antes y después de la ovulación. El moco cervical es apto para la fertilización cuando es claro, fino y se estira.
El segundo método natural es el sintotérmico o de la temperatura basal. Con este método tiene que tomarte la temperatura todos los días con un termómetro especial. Cuando una mujer está fértil su temperatura sube ligeramente, siente dolor en los ovarios y en la parte baja de la espalda, y sensibilidad en los senos.
Para aplicar estos métodos necesitas la asesoría de un ginecólogo o experto en salud reproductiva para saber usar las cartillas que se utilizan con ambos métodos para hacer el seguimiento de los cambios que se producen en tu cuerpo.
Estos métodos son más efectivos en mujeres con ciclos menstruales regulares, aunque una mujer irregular también puede saber cuándo está ovulando por los cambios físicos.
Para que estos métodos resulten efectivos, debe seguir estrictamente las indicaciones del ginecólogo o experto. Sin embargo, en la práctica estos métodos no llegan a ser efectivos como los métodos médicos de control de natalidad.
11 noviembre, 2009
Dormir con el bebé: ¿es seguro?
Hace un tiempo hablamos de los beneficios que tiene dormir con el bebé, según sus defensores. Ahora bien… el “colecho” es un tema polémico. Algunos lo aprueban y otros no. ¿Pero cuál es la verdad? , ¿a quién debemos creerle?
Aquellos que no comparten la práctica de dormir con el bebé, sostienen que el “colcheo” es peligroso. ¿Ustedes que piensan?
Pues bien… a pesar de las aparentes ventajas que tiene dormir con el bebé, la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo de EE.UU. (U.S. Consumer Product Safety Commission -CPSC) recomienda que los padres no duerman con sus bebés en la misma cama.
Según la Comisión, esta práctica expone a los lactantes al riesgo de asfixia y estrangulación. Pues al dormir ambos en la misma cama, puede suceder un accidente. Y como si esto fuera poco, la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics -AAP) recomienda lo mismo.
En algunas culturas no occidentales, el “colcheo” es una práctica muy extendida. Sin embargo, no se adapta a las culturas occidentales. Según kidshealth , la explicación se encuentra en las diferencias de los colchones, la ropa que se utiliza en la cama y otras costumbres culturales. Es por eso que el “colecho” es menos peligroso en tales culturas.
Cuándo se sabe el sexo del bebé
Algunos años atrás, el sexo del bebé no se sabía hasta el momento del parto. Sin embargo, los avances médicos permiten que gracias a una ecografía lo sepamos con bastante exactitud en el segundo trimestre de embarazo.
A partir de la semana 20ª de embarazo los genitales del feto están totalmente formados y en una ecografía pueden distinguirse con claridad (a veces, incluso antes) y los padres pueden saber el sexo del bebé.
¿Qué vemos en la ecografía?
* Si es un niño se pueden apreciar las bolsas escrotales (donde se ubican los testículos) y el pene.
* El sexo femenino se determina por la ausencia de órganos masculinos y en ocasiones pueden verse los labios mayores.
A veces no se ve con claridad…
En un porcentaje de casos el sexo no se puede ver con claridad por diversos motivos: colocación del feto, obesidad de la madre, escasez de líquido amniótico... Si hay dudas el especialista prefiere no decir nada para que no haya error.
Otras pruebas para determinar el sexo del bebé
- La ecografía suele ser muy fiable. Solo tiene un margen de error del 5 por ciento, y casi siempre debido a que el feto no se deja ver bien.
-La amniocentesis lo determina con toda seguridad, pero es una prueba invasiva que solo está indicada cuando existe riesgo de que el bebé tenga alteraciones cromosómicas.
- Al realizar un estudio completo de sus cromosomas para detectar posibles anomalías, se descubren los que determinan el sexo del bebé, pero la prueba nunca se realiza con este único objetivo, ni mucho menos para satisfacer la curiosidad de los padres.
La obesidad infantil aumenta entre los niños de 3 y 5 años
Que la obesidad infantil avanza a pasos agigantados entre los niños no es ninguna novedad. Pero lo más alarmante es que cada vez la sufren los niños a edades más tempranas. Según el estudio Thao, casi un 7% de los niños de entre 3 y 5 años es obeso y más de un 10% tiene sobrepeso.
De verdad es preocupante, puesto que los porcentajes aumentan a medida que el niño crece. O sea que si de pequeñitos la cifra es alta, calculemos lo que tendremos de aquí a cinco años.
La culpa de este aumento la tiene, principalmente, la falta de actividad física entre los niños, las prisas de los padres, los malos hábitos alimenticios, de sueño y atención a otra de las causas que argumentan los expertos: llevar a todos lados al niño en la silla de paseo.
Me ha llamado la atención la observación, porque es cierto que se ven a niños mayorcitos en el cochecito para todas partes. Una vez más por culpa de las prisas y la pereza de los padres. Reconozcamos que es mucho más práctico y rápido empujar el carrito con el niño atado y quietecito que andar detrás persiguiéndole.
No vamos a achacarle la culpa de la obesidad infantil a los cochecitos, pero es un hábito que tampoco ayuda, sumado claro a la falta de sueño, la vida sedentaria y una alimentación poco saludable, como principales causas.
El estudio revela que la incidencia es mayor entre las niñas, y que actualmente uno de cada cinco menores tiene exceso de peso.
Las cifras encienden todas las alarmas, pero somos los padres los responsables de que las cosas cambien y de que nuestros hijos adopten hábitos más saludables para combatir la obesidad infantil.
Vía: El País09 noviembre, 2009
¿Tu tambien sobreexiges a tus hijos?
Esperan que resuelvan situaciones imposibles para sus edades. Esa presión puede provocar trastornos psicosomáticos y problemas de conducta en los chicos.
Que no toquen los jarrones del living; que estén tranquilos cuando la mamá habla por teléfono; que no se enchastren con la comida; que saluden siempre a todos. El 83,5% de los papás sobreexigen a sus hijos que no superan los 5 años. Esperan que resuelvan situaciones difíciles y a veces imposibles para su edad. Es el resultado de un vínculo "distorsionado", dicen las expertas:los padres se frustran y angustian porque los chicos no responden a sus expectativas y refuerzan la exigencia. Se genera así una escalada de violencia que termina con gritos y chirlos. Los chicos, en tanto, sufren trastornos psicosomáticos y problemas de conducta.
El dato surge de un estudio que abarca a casi 400 padres de Capital y Gran Buenos Aires con hijos de 0 a 5 años. Son papás de clase media, media-alta, que rondan los 32 años, la mayoría son casados, tienen estudios terciarios y universitarios y, en promedio, dos hijos. Los resultados de este trabajo del Centro de Asistencia y Formación en Salud Mental Aralma se presentarán el sábado 21 en una jornada sobre "Infancias y Adolescencias: Nuevos Devenires Clínicos" que se hará en la Facultad de Psicología de la UBA (más información en www.aralma.com.ar).
Ante la creciente demanda de consultas y tratamientos psicológicos para chicos de esta edad, sintetizadas en frases como "es un/a nene/a difícil; no lo/a puedo controlar", los especialistas de Aralma decidieron aplicar una escala (basada en 99 preguntas que se utiliza en varios países de Centroamérica) para conocer el comportamiento depadres y madres.
"Papás y mamás sienten que la crianza de los chicos es una carga pesada. Pero los chicos llamados difíciles lo son por la complejidad de las creencias y expectativas irracionales que los padres tienen en relación a la edad del hijo, ya sea por falta de tiempo, de dedicación a la crianza, de paciencia o intolerancia a los tiempos de desarrollo de los pequeños", advierte Sonia Almada, directora de Aralma.
"Al final, el vínculo padre-hijo termina en una relación de fuerza inevitable y en una escalada de violencia. Los padres no están contentos con esto, se ponen mal, quedan encerrados en una situación por no haber puesto reglas claras de entrada", amplía Almada.
El trabajo también deja en evidencia que el 72,30% de los papás disciplina a sus hijos con gritos, cachetadas y chirlos. "Es el único modo, fallido, que los papás encuentran para lograr lo que en definitiva tampoco conseguirán. Sí, en cambio, se verá un deterioro en la salud psíquicadel niño y sus vínculos", explica Cristina Blanco, especialista en Niñez, Adolescencia y Familia.
La etapa de 0 a 5 años es la piedra fundamental de la vida psíquica del niño. "En los primeros años, los chicos necesitan una presencia activa de sus padres. Deben generarles la sensación de seguridad, disponibilidad y respeto por su individualidad", resalta Analía Goldín, psicóloga infanto juvenilde la UBA.
Y agrega: "Si un niño siente que sus padres tienen expectativas que él no puede cumplir, le puede generar un fuerte grado de sobreadaptación que puede derivar en enfermedades psicosomáticas, o en una gran frustración que se verá reflejada enproblemas de conducta que van desde el aislamiento a la agresión, por ejemplo, con sus compañeritos del jardín a quienes suelen morder o pegar".
¿Cómo empezar a ordenar esta situación? Ante todo, coinciden las especialistas, hay que aceptar que no es un problema que el chico derrame la leche en el piso, no guardelos juguetes, no los comparta con otros nenes o no salude cuando llega de visita a un lugar. "Cuando se empieza a entender -señalan-que para cada situación los chicos necesitan su tiempo, la ansiedad de papás y niños baja y el clima se vuelve más propicio para establecer reglas". Hay más sugerencias:
Acompañarlos en su desarrollo: jugar, leerles cuentos, compartir actividades cotidianas, sin retos ni exigencias. (El 91% de los papás hace pocas o ninguna actividad para favorecer esto).
Bajar el apuro de que el niño "crezca", algo que muchas veces se considera un "halago" y sólo muestra padres devorados por una sociedad de la inmediatez.
Preguntarse quién necesita determinada cosa, el chico o el padre.
Aprender a escuchar y a observarlos. Así, el vínculo fluirá.































