Descubre cómo sentirte bien preparada y cómo saber que ha llegado el momento.
Los cambios de humor son típicos de las últimas dos semanas anteriores al parto. Por una parte, muchas mujeres están ya cansadas de las molestias y solo piensan con ilusión en el momento en que podrán abrazar a su bebé. Por otra parte, si piensan en todo lo que viene después del parto, les asaltan las dudas: ¿podré con todo? ¿cómo cambiará mi vida?
En las últimas semanas de gestación, las embarazadas comienzan a pensar más en el parto y crece el temor a las contracciones o a posibles complicaciones. Sienten una especie de miedo al fracaso y, pese a estar bien informadas, lo que les aguarda es tan desconocido que les resulta imposible hacerse cualquier tipo de idea concreta.
Algunas procuran tocar poco el tema del parto, pero a la mayoría le gusta hablar de ello. Para lidiar con los miedos, viene bien conversar con la pareja, con amigas o con familiares que hayan pasado por el paritorio y transmitan sentimientos positivos y tranquilizadores al respecto. En el curso de preparación al parto también se pueden compartir experiencias y ahuyentar los pensamientos más dañinos preguntando a la matrona o, dependiendo del curso, con ejercicios de yoga o con un masaje.
Ilusión, impaciencia y miedos
También es bueno moverse. Pasear, nadar o bailar reduce la tensión y hace que el cuerpo se sienta mejor.
Si los miedos no te dejan en paz, tómate un tiempo durante el día para pensar en ellos y dedícate después a cosas más agradables o escribe esos pensamientos en un cuaderno, que luego puedes dejar apartado, igual que tus temores. También tranquiliza dejarse llevar por pensamientos banales, como ir a una zona peatonal y ver cómo va y viene la gente. Recuerda que todas esas personas han nacido de una mujer, así que, ¡tú también vas conseguirlo!
En estas semanas el insomnio ataca
Algunos consejos para pasar mejor la noche:
* Distraerse de los miedos escuchando música, con alguna manualidad como el punto o la calceta, leyendo algún libro o viendo alguna película.
* Dar un paseo por la noche relaja a la madre y acuna al bebé para el sueño.
* Darse un baño caliente. Podemos añadir al agua unas gotas de relajante aceite aromático de lavanda, rosas y sándalo.
* También ayudan a dormir los ejercicios de relajación y respiración del curso de preparación al parto.
* Colocar cojines grandes junto a la barriga a modo de apoyo facilita el sueño.
* Algunas infusiones ayudan a conciliar el sueño y no son perjudiciales, como la valeriana, la melisa o el lúpulo. Si te cuesta conciliar el sueño, cuéntaselo a tu tocólogo, él podrá aconsejarte el remedio más adecuado.
Las últimas visitas al médico son muy importantes
Se realizan monitores fetales, una vez por semana, con un aparato que registra el latido cardiaco del bebé y las contracciones del útero, mediante unas correas que se atan alrededor de la tripa de la madre. La prueba dura de 20 a 30 minutos.
El flujo sanguíneo de la madre es el que aporta el oxígeno y los nutrientes al bebé. A diario circulan 80 litros de sangre por la placenta, cuando a mediados del embarazo sólo eran 28. En estas semanas, también se controla cómo está colocada la placenta. Si se encuentra cerca del cuello del útero, podría ser necesaria una cesárea. Se valora, por exploración o por ecografía, la posición del bebé.
Desde la semana 41ª de gestación, el control es más frecuente. A veces se realiza un perfil biofísico (ecografía con control de movimientos y tono del bebé, cantidad de líquido amniótico...).
Refuérzate para el parto ¡come como los deportistas!
Poco antes de dar a luz hay que acumular energías. Lo mejor es hacer comidas pequeñas, ya que resultan menos pesadas para el organismo. Las contracciones se pasan mejor si se sigue una dieta rica en hidratos de carbono y poca grasa. Hay que alimentarse como un deportista antes del maratón: muchos alimentos frescos y crudos, que sean ricos en fibras e hidratos de carbono sin olvidarse de los ácidos grados poliinsaturados. Conviene beber mucha leche y tomar productos integrales, ensaladas frescas y verdura.
¿Lo tienes todo bien preparado?
Ten lista la bolsa que te llevarás a la clínica para no caer presa de pánico si todo ocurre de repente. Comprueba que llevas todo lo que necesitas. No está de más ir hasta la clínica en los días anteriores para ver cómo es el camino y, en caso de que el niño llegue en hora punta, saber qué desvío tomar.
Si aparcas el coche cada vez en un sitio, recuerda bien dónde está: con los nervios del momento, la memoria puede jugar una mala pasada.
Deja a la vista todos los números de teléfono que vayas a necesitar: el del taxi, la ambulancia, la comadrona, la maternidad...
Si ya tienes otro hijo, organiza dónde se va a quedar mientras estés en la clínica.
Recuerda también qué documentos necesitas llevar contigo además de tu DNI y la tarjeta sanitaria.
No te olvides de planificar los primeros días después del parto ¿tu pareja se va a coger la baja o unos días de vacaciones? ¿va a venir tu madre, tu hermana o una amiga?
Es el momento de las últimas compras para el bebé
Puede que tengas todo lo necesario para el bebé desde hace tiempo, pero algunas mujeres prefieren dejar ciertas compras para el final. Si es tu caso, recuerda que los bebés crecen rápidamente y en realidad no necesitan tantas cosas, pero a continuación puedes leer algunas sugerencias a tener en cuenta:
* Para vestir: bodys, camisetas interiores, pantalones y pijamas, un par de chaquetas de lana o jerseys para salir a la calle, calcetines o patucos y un gorrito de algodón para la cabeza. Si es invierno, un gorrito de lana.
* Para el cambio de pañales: conviene tener un espacio específico para eso. Un lugar cómodo que no necesita tener más de 80 x 80 cm. Un cambiador en el baño o en el cuarto del bebé es una buena solución, pero también podéis cambiarle sobre la cama si ponéis debajo una superficie lavable.
* Para el aseo del bebé: Una bañerita de plástico, un termómetro para el agua, unas tijeras de punta curva y un cepillo de pelo de cerdas suaves. Un gel de pH neutro para bebés y una esponja natural. También hay que tener una buena crema por si se le irrita el culito. Recuerda que no es necesario bañarle a diario.
* Para dormir: Una buena cuna debe reunir dos condiciones: seguridad y comodidad. Tiene que llevar la etiqueta UE y la longitud y la anchura deben permitir al bebé tocar las paredes y sentirse arropado, pero no encarcelado.
* Para transportarlo: El cochecito, la silla portabebés para el coche, y, si queremos, una mochila portabebés o un fular, que permiten cargar al niño mientras dejan libres los brazos.
Así crece el niño en las últimas semanas
En las últimas dos semanas, el bebé apenas crece a lo largo, sin embargo, aumenta mucho de peso: entre 20 y 30 gramos diarios. Así consigue tener una buena reserva de energía para los primeros días después de nacer. Eso le permitirá superar también el brusco cambio de temperatura: el líquido amniótico lo mantenía calentito y estable a 37 grados.
La madre transmite al bebé los anticuerpos de su sistema inmunitario a través del flujo sanguíneo de la placenta. En las últimas semanas, el peque recibe muchas sustancias que le protegerán hasta su cuerpo vaya creando sus propias defensas.
El bebé estará mucho más “tranquilo” que en las semanas anteriores. Tiene menos espacio y le cuesta más moverse. El saco amniótico protege al bebé como un cojín de cualquier presión externa. La madre puede sentir unos golpecitos regulares en la barriga, a veces incluso durante horas. La explicación de esa sensación es muy sencilla: el bebé tiene hipo.
Poco antes de nacer, el bebé se chupa mucho el dedo: así va practicando la succión. Su estómago, los riñones y la vejiga se van entrenando, pues el bebé traga y expulsa cada día hasta tres litros de líquido amniótico.
Si el bebé ha alcanzado su peso, libera hormonas: son una señal para que comiencen las contracciones.
Todo lo que el bebé precisa hacer en el nacimiento ya lo ha hecho en el vientre de la madre: incluso ha aprendido a respirar. El líquido que se encuentra en sus pulmones es absorbido por el cuerpo. Su piel ha sido masajeada por las paredes del útero y así se prepara para la presión del parto.
El bebé también está listo para la “luz del mundo”: comenzó a abrir y cerrar los ojos en el seno de la madre, por eso después de nacer puede reaccionar de inmediato a la luz.
¿Cuándo comienzan las contracciones?
Muchas mujeres se preguntan ¿cómo voy a notar que ha llegado el momento? ¿Cómo puedo distinguir las verdaderas contracciones de las “falsas”? No tengas miedo, cuado ocurra, lo sabrás. Las contracciones previas que ahora se sienten con irregularidad preparan para el parto y, de paso, hacen parte del trabajo: empujan al bebé hacia el cuello del útero, que se dilata para que después pueda abrirse más fácilmente. Poco antes del parto estas contracciones pueden ser fuertes y crean inseguridad, sobre todo en parejas primerizas que creen que ya ha llegado el momento. Luego, cuando les envían de vuelta a casa desde el hospital, la decepción es grande.
* Las contracciones previas son irregulares. A menudo se sienten durante la noche. Lo mejor es levantarse y dejar pasar un poco el tiempo. Si remiten, es que se trata de una falsa alarma.
* Tómate un baño cuando las sientas. Si son “falsas”, dejarás de notarlas, pues si son las contracciones del parto, el agua caliente las intensifica.
* Recuerda que las contracciones del parto son regulares y siguen un mismo patrón: Comienzan poco a poco, alcanzan un punto álgido y remiten. Los intervalos entre cada contracción son cada vez más breves, pero la contracción en sí dura más. Una mujer que está sufriendo las contracciones del parto se queda quieta, deja de hablar, se apoya e intenta espirar tras la punzada de dolor.
* Al principio, las contracciones que dilatan el útero duran solo entre treinta y cuarenta segundos, después son más fuertes y duran hasta un minuto. Los intervalos entre las contracciones se acortan. Si las contracciones se producen cada ocho minutos, la mujer que ya ha sido madre puede ir al hospital. La primeriza puede esperar un poco más, aunque no se puede decir con exactitud cuánto. Si son cada cinco minutos, se puede ir ya a la maternidad.
* Otra señal inequívoca de que ha llegado el momento: si se presenta una hemorragia de sangre roja fresca, en cantidad similar a la que se produce con una regla, acude al hospital en seguida. Las contracciones del preparto pueden originar pequeños manchados oscuros de sangre, que también pueden aparecer tras haber mantenido relaciones sexuales y que, a diferencia de las hemorragias, no suponen un motivo de urgencia, aunque sí deben consultarse al ginecólogo.
Y si el bebé se hace esperar...
No tienes que preocuparte si sales de cuentas y no pasa nada. Solo uno de cada cuatro bebés nace en la fecha que se ha calculado. Lo importante es que acudas regularmente al médico para que compruebe que el niño está recibiendo el oxígeno necesario.
Con la monitorización, las ecografías, etc, el médico comprueba cómo está el bebé y si la placenta todavía funciona bien. Si en la semana 42 no se ha desencadenado el parto, suele inducirse.
28 septiembre, 2009
Embarazo: ¡Solo quedan dos semanas!
Los bebés detectarian el peligro inminente
Un nuevo estudio demuestra que los bebés establecen vías neurales, que les permiten detectar el peligro inminentes.La capacidad de los bebés para ver si un objeto se acerca, motivando un choque directo y cuando es probable que el choque se produzca, la cual se desarrolla alrededor del tiempo en el que comienzan a movilizarse por si mismos, estos resultados fueron obtenidos de un estudio que se publicó en la revista Springer Naturwissenschaften, por Ruud van der Wee y Audrey van der Meer, de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología de Trondheim.
Un objeto que se aproxima en curso de colisión proyecta una imagen de la expansión en la retina, proporcionando la información que el objeto se acerca y que el peligro es inminente, generando estímulos que van a crear ondas de actividad neuronal en la corteza visual en los adultos.
Los autores investigaron cómo y dónde los extractos de cerebro de los niños, manejan la información acerca de un colisión inminente.
Ellos utilizaron la electroencefalografía de alta densidad para medir la actividad cerebral en 18 bebés de cinco a once meses de edad y encontraron que los niños de más edad (diez a once meses) fueron capaces de procesar la información mucho más rápido que los lactantes menores, de entre cinco y siete meses.
Estos hallazgos sugieren que las redes neuronales se encuentran bien establecidas para el registro de una colisión inminente, entre los diez y once meses de edad, en la cual tienen un mejor control de locomoción y su capacidad de percepción mejora la detección de un peligro inminente, pero no así entre los cinco y los siete meses de edad.
Vía: Eureka
¿Puedo viajar en avión embarazada?
Sí, puedes hacerlo. Pero antes de subirte a un avión debes primero consultarle a tu médico.
Por lo general la etapa del embarazo en la que puedes viajar en avión sin problemas es entre las semanas 18 y 24. Antes de este periodo el feto está en formación por lo que corre mayor riesgo de ser afectado por el ajetreo del viaje en avión. En el último trimestre de embarazo aumenta el riesgo de parto prematuro.
Un viaje en avión puede afectar a la embarazada de dos maneras: la presión física del desplazamiento y el shock nervioso del mismo; y los riesgos por las malas condiciones sanitarias que puede haber en los baños y el riesgo de contagio de infecciones por contacto con otros pasajeros.
El lugar donde vayas a viajar también es muy importante. Debes evitar viajar a lugares donde haya presencia endémica de enfermedades o tengas que vacunarte para ir. Están contraindicadas para embarazadas las vacunas contra la tifoidea, la fiebre amarilla, triple vírica, BCG y poliomielítica.
Por último, debes evitar hacer viajes largos si tienes antecedentes de aborto, parto prematuro, hipertensión, anemia, diabetes, embarazo múltiple, anormalidades en la placenta o hemorragias vaginales.Via: bebes.net
24 septiembre, 2009
Niños y videojuegos, una relación difícil de manejar
En la actualidad los videojuegos se han transformado en un artículo más en los hogares, son pocas las familias que no tienen uno, más allá de la marca o modelo, los niños dedican muchas horas del día a jugar en él.
Si no prestamos atención a la cantidad de horas que dedican al juego y el tipo de juegos que utiliza podemos estar en problemas debido a que estos juegos son muy adictivos tanto para los chicos como para los grandes.
Conocer la clasificación los juegos es muy importante para poder saber cuál puede usar tu hijo, de acuerdo a su edad.
Según el Entertaiment Software Rating Board los videojuegos se clasifican de la siguiente manera en:
- Early Childhood (EC): tienen contenido para niños desde los 3 años de edad y no contienen material que los padres puedan considerar inapropiados.
-Everyone (E): para niños mayores de 6 años o mayores. Contienen mínima violencia y algo de lenguaje crudo.
-Teen (T): para chicos de 13 años o más. Pueden tener contenidos violentos y lenguaje fuerte.
-Mature (M): para personas mayores de 17 años. Contiene violencia y lenguajes más intensos que la categoría anterior. También pueden incluir temas sexuales.
-Adults Only (AO): sólo para adultos. Pueden contener representaciones gráficas de sexo y/o violencia.
Este tipo de juegos tienen su lado positivo y su lado negativo, entre las cosas negativas están que:
- Pueden producir nerviosismo o ansiedad si se juega en exceso
- Genera aislamiento y cierto retraso en el proceso de socialización si jugar es más importante que relacionarse con familiares y amigos.
- Limita los tipos de diversiones, se olvidan de leer, hacer deportes e ir a parques.
- Cierto tipos de juegos, en especial los violentos, pueden transmitir valores inadecuados.
Un retraso no siempre es embarazo
Cuando una pareja busca tener un hijo, un retraso en la regla despierta la ilusión ante la posibilidad de convertirse pronto en padres. Sin embargo, un retraso no siempre significa la existencia de un embarazo.
Una situación que crea mayor desconcierto es que los síntomas de la llegada de la regla se confunden fácilmente con los primeros síntomas de embarazo, como por ejemplo dolor y sensación de hinchazón en el bajo vientre, pechos sensibles e hinchados, irritabilidad. En muchos casos síntomas que aunque quisiéramos, no son de embarazo.
La ausencia de menstruación por sí sola no significa que la mujer esté esperando un bebé. La amenorrea (interrupción de la regla) no está indefectiblemente relacionada con un embarazo. Además de eso, hay muchas causas que pueden provocarla.
Un retraso en la menstruación puede ser un signo de embarazo, pero también puede ser el reflejo de algún trastorno en el funcionamiento del sistema reproductor femenino.
Las menstruaciones irregulares pueden ser síntoma de padecer ovarios poliquísticos, alguna enfermedad infecciosa, una alimentación deficiente, e incluso estar cerca de la pubertad o de la menopausia es motivo para que la regla se retrase.
Otros factores con gran influencia en el retraso de la regla es estar atravesando situaciones particulares como un viaje, vacaciones, una mudanza o un cambio de ambiente. Igualmente, el estrés, las exigencias o problemas familiares pueden alterar el ciclo femenino.
Ante un retraso en la regla, lo más recomendable es realizar una prueba de embarazo. De esta forma, se despejan las dudas, evitando alargar la ansiedad que genera la incertidumbre de “¿estaré o no estaré embarazada?”, mientras que si se confirma el embarazo lo mejor es que acudas cuanto antes a los controles prenatales y comiences a tomar ácido fólico.
Recordemos que para que el resultado del test sea fiable, debe realizarse al menos al primer día de retraso y preferiblemente con la primera orina del día que tiene mayor concentración. De todas formas, hoy en día hay tests como Clearblue que asegura resultados una semana después de la concepción, incluso antes de que se produzca un retraso.
El test también puede arrojar un falso negativo, es decir que de negativo aún cuando exista concepción. Si la regla se sigue retrasando, hay que repetir el test a los tres o cuatro días.
Un consejo para las parejas que desean ser padres es no obsesionarse con la búsqueda del embarazo. Es normal que el retraso en la regla genere esperanza cuando se busca un bebé, pero la desilusión posterior puede ser sumamente decepcionante.
Embarazo: Yoga Pre-natal
El yoga prenatal se compone de ejercicios respiratorios y regímenes que ayudan a tener una experiencia menos dolorosa en la entrega de su bebé, como preparación para la maternidad este antiguo arte de la salud permite vivenciar todo el proceso del embarazo y su finalización, de una forma muy especial, que se basa en la armonía y la paz interna, traduciéndose en el bienestar de la madre y su hijo.El antiguo arte del yoga que se origina en el oriente, ya no es más un derecho exclusivo de esa parte del mundo, se ha convertido en un patrimonio del mismo, en lo que respecta a la salud y de hecho en la actualidad hay más exponentes del yoga en occidente que en oriente.
Las madres que pueden acceder a cualquiera de los muchos programas de acondicionamiento yoga prenatal tienen la oportunidad de beneficiarse en gran medida con ellos, pudiendo desarrollarlos, tanto al aire libre, como en el interior.
El enfoque integral no se limita a mantenerse en forma solo durante el embarazo, sino que prepara mentalmente y emocionalmente para la nueva etapa que está a punto de desarrollarse con la entrega.
Por lo general el yoga prenatal se encuentra ligado a los expertos y personas de la comunidad médica, brindando seguridad en las directrices propuestas y al ejecución de los ejercicios adaptados a las necesidades del cuerpo de la madre y del bebé.
Hay un número de mujeres en todo el mundo que han disfrutado de los resultados y así lo han expresado, transmitiendo su eficacia en cuanto a beneficios, debiendo mencionar que dichos programas incorporan la participación del cónyuge, que pasa a fortalecer el aspecto emocional de la pareja y su seguridad, preparándolos para el mayor evento de sus vidas, “ser padres”.
Vía: Ezine
22 septiembre, 2009
Buscando un bebé: ¿por qué el segundo tarda en llegar?
Muchas parejas que ya tienen hijos se encuentran con el problema de que al buscar un segundo hijo el embarazo no llega. Se considera normal tardar hasta doce meses en concebir un hijo. Si pasado este tiempo no se logra el embarazo, es recomendable realizarse un estudio de fertilidad.
Problemas para tener el segundo hijo
No es fácil en absoluto quedarse embarazada en el primer intento, aunque ya se tenga algún hijo. Las mujeres que no tienen ningún problema de fertilidad y que mantienen relaciones sexuales sin protección solo tienen el 30 por ciento de posibilidades de concebir en un ciclo.
La mayoría de parejas tardan varios meses en lograrlo, algunas hasta un año. Por tanto, los ginecólogos recomiendan no preocuparse hasta que pase un año desde que empezaron a buscar el embarazo.
Si transcurrido este tiempo no se consigue el embarazo, los expertos recomiendan ponerse en contacto con un ginecólogo para que analice el caso y lleve a cabo un estudio de fertilidad.
¿Esterilidad o infertilidad?
Como la pareja ya ha conseguido tener un hijo, hablaríamos de esterilidad secundaria o infertilidad secundaria:
* Esterilidad secundaria: si después de haber tenido hijos no se consigue un nuevo embarazo.
* Infertilidad secundaria: la pareja tiene un bebé sano, tras un embarazo y parto normales. Cuando vuelven a buscar un bebé, aunque consiguen la gestación esta no llega a término.
Problemas para quedarse embarazada
Los problemas para quedarse embarazada están relacionados con muchos factores. Uno de los más importantes es la edad de la mujer, ya que a los 35 años la posibilidad mensual de conseguir el embarazo es del 10 por ciento, mientras que a los 40 años es solo de un 5 por ciento. Esto no significa que una mujer de más de 35 años no pueda tener más hijos, sino que necesitará más tiempo para conseguirlo.
A veces, muchos problemas de esterilidad se producen por causas externas a la pareja como el estrés, la falta de tiempo, los hábitos o la alimentación de la pareja.
Via: serpadreshoy
Amamantar a tu bebé puede evitarle alergias
No hay caso, la leche materna es el mejor medio para alimentar al bebé. Esto es muy sabido, y puede ser una perogrullada seguir insistiendo con este hecho, pero cada vez hay más pruebas de que la leche de tu pecho es la mejor opción para alimentar a tu hijo.
Desde luego que a nivel psicológico esto tiene implicancias muy significativas. Siendo alimentados por pecho materno los bebés van reforzando el lazo con la madre de una manera muy intensa, al ser ésta el elemento del que dependen por completo, además de ser un momento de conexión entre madre e hijo que difícilmente tiene comparación.
Pero además de estos factores psicológicos, la leche materna es vital a nivel orgánico, pues es un alimento sumamente nutritivo e insustituible para el bebé. Una investigación reciente ha arrojado más datos al respecto, y además de todo lo dicho arriba, la leche materna incide positivamente en la prevención del asma.
Un grupo de científicos experimentó con ratones llegando a esta conclusión, y los resultados fueron muy positivos.
De este modo se expuso a alergenos (causantes del asma) a ratones madre, las cuales luego se encargaron de amamantar crías de ratones. Fue así como los ratones que habían sido alimentados con ratones madre que habían inhalado alergenos demostraron una resistencia a la exposición a los mismos muy elevada, mientras que los que fueron amamantados con leche común mostraron una tendencia a manifestar alergias.
Esto aporta la conclusión de que al transmitir los alergenos maternos por vía mamal, el bebé genera los anticuerpos necesarios para evitar ser afectado por ellos, mientras que si la situación se da a la inversa, el bebé puede encontrarse vulnerable.
Por supuesto que esto es en referencia a ratones, aunque como suele pasar con estos experimentos, es muy probable que en humanos las cosas funcionen de la misma manera. Ya lo ves, una nueva razón para alimentar a tu bebé a través de tu pecho.
Via: Saludlandia
La baja autoestima de niños, conduce a la obesidad adulta
Un estudio de 6.500 participantes en el año 1970 British Birth Cohort Study encontró que a los 10 años de edad si se tiene baja auto estima, la tendencia a ser adultos obesos era mucho mayor y el efecto fue especialmente cierto en las niñas, según las investigaciones del King’s College de Londres.
Los niños fueron evaluados en peso y altura, en el estudio a la edad de 10 años y se les realizó un seguimiento ha la edad de 30, así como también sus estados emocionales también se evaluaron, datos que se brindaron en la revista BMC Medicine.
Los niños con una baja autoestima sentían que tenían menos control de sus vidas y se preocupaban a menudo, haciéndolos más propensos a ganar peso durante los próximos 20 años, así lo demostraron los resultados del seguimiento.
El profesor David Collier, quien dirigió la investigación, dijo: "Lo novedoso de este estudio es que la obesidad ha sido considerada como un trastorno metabólico por los médicos y lo que hemos encontrado es que los problemas emocionales son un factor de riesgo muy importante para la obesidad.
"No se trató de personas con profundos problemas psicológicos, sino que todos tenían ansiedad y baja auto-estima, pero dentro de rangos normales".
"El mensaje aquí es que la intervención temprana en la infancia, puede ser la clave para la lucha contra la obesidad del adulto, lo cual requiere una mayor vigilancia de los padres, maestros y cualquier persona involucrada en el bienestar de losniños".
Vía: bbc
19 septiembre, 2009
¿Cómo sé que voy a dar a luz?
Si ya estás en el último trimestre de embarazo, ve preparándote desde ahora para el gran día (tu pareja y todos en casa también).
La mayoría de mujeres dan a luz entre las semanas 38 y 42 de embarazo. Ahora bien, no es tan sencillo saber en qué momento empezará el parto.
No hay fecha exacta para un parto. La fecha que te arroja la calculadora de parto es contada desde el primer día de la última menstruación hasta la semana 40 de gestación. Sin embargo, tu parto puede adelantarse unos días o unas semanas, o atrasarse.
¿Pero cómo sabré cuando ha llego el momento de dar a luz?
- Cuando tus contracciones ocurran cada 5 ó 10 minutos.
- Cuando no puedas caminar o hablar durante las contracciones.
- Cuando rompas fuente y el líquido que salga es de color marrón verdoso oscuro con manchas.
- Cuando tengas sangrado vaginal.
Cuando presentes estos síntomas, no dudes en llamar o acudir al médico sin importar el día o la hora.
Via: bebes.net
¡Con las manos en la masa! Cocinar con niños
La cocina es un lugar mágico para los niños. ¿Por qué un líquido cambia de color al fuego? ¿Qué hace que el flan sepa tan dulce? A partir de los 3-4 años, nuestro hijo puede convertirse en un gran chef, siempre acompañado por papá o mamá.
Mientras se divierten entre los fogones, los niños desarrollan sin darse cuenta su creatividad y su psicomotricidad fina, despertando al máximo sus cinco sentidos. Y si antes no eran buenos comedores, tras meterse en la cocina se pueden convertir en estupendos comensales. Todo son ventajas.
La cocina, una gran aula
No es lo mismo jugar que ver cómo juegan los demás. Para que los pequeños se interesen por la gastronomía hay que dejar que participen: en la cocina pueden tocar distintas texturas, experimentar con sabores diferentes, ver cómo cambian de color los alimentos al cocinarlos y aprender qué ingredientes hacen los platos dulces o salados.
Además, la cocina es como un gran aula donde los niños aprenden matemáticas, nutrición, ciencia... Aunque para ello, el «cocinero jefe» (el adulto que esté con ellos) deberá ejercer de maestro hablándoles de la importancia de las vitaminas, de qué alimentos las contienen o de por qué se debe comer de todo.
También es bueno que nos ayuden a contar las cucharadas de aceite que necesita un sofrito o explicarles por qué hierve el agua cuando lleva un rato al fuego, por ejemplo. Prepárate para contestar a sus preguntas. ¡Su curiosidad puede ser insaciable!
Qué puede hacer
A partir de los 3-4 años, los niños suelen tener la motricidad fina lo suficientemente desarrollada como para manipular pequeños alimentos y ayudar a elaborar casi cualquier plato. Así que con 5 ó 6 años podrán ejercer de pinches de cocina sin problemas.
Reservado a papá y mamá:
Todo lo que entrañe peligro o sea más complicado. Cuchillos, horno, sartén y olla son solo para los adultos.
Lo que pueden hacer los niños:
Tareas sencillas como lavar la fruta que luego cortaremos nosotros para preparar una macedonia.
Labores que requieren más destreza, como preparar rebozados, cortar la lechuga en trocitos para la ensalada, mezclar alimentos en un bol, aplastar patatas cocidas para elaborar un puré o poner mahonesa a la ensaladilla rusa.
Mancharse, otro placer
Seguramente en sus primeras sesiones gastronómicas acabarán embadurnados en harina o con churretes de sustancias pringosas en las manos. Y eso está muy bien. Porque no se trata de acabar limpitos, sino de disfrutar en la cocina.
Lo mejor es poner a los niños un chándal viejo y un delantal a su medida (puede ser una camiseta), y permitirles explorar, chupar y tocar los ingredientes con las manos.
También se pueden comprar artículos de cocina especiales para niños, como rodillos más pequeños y ligeros, cuencos más manejables o moldes en tamaño mini.
De excursión al mercado
Antes de meternos con los niños en la cocina les podemos llevar de excursión a un mercado grande, para enseñarles de dónde sale todo lo que comen. Así asociarán las materias primas con los platos que saborean a diario y empezarán a ser conscientes de que la pechuga viene de un pollito entero, y la salsa de tomate de los espaguetis no crece en botes.
Podemos aprovechar la visita al mercado para explicarles, por ejemplo, cómo se distingue si una fruta está madura y un pescado fresco, o que hay que fijarse bien en la fecha de caducidad de los productos.
Recomiendan una prueba auditiva a todos los recién nacidos
Los problemas de oído en los pequeños pueden ser menos graves si son detectados a tiempo, por eso una prueba precoz de audición a todos los recién nacidos es una buena medida que recomiendan los expertos.
Los especialistas sugieren realizar un screening auditivo a todos los bebés menores de tres meses para detectar posibles anomalías auditivas y corregirlas entre los 0 y 3 años, antes de superar el período de desarrollo del lenguaje oral.
Hay niños con mayor riesgo de sufrir algún problema auditivo como aquellos con antecedentes familiares, bebés nacidos con bajo peso, con malformaciones craneoencefálicas, bebés a quienes se le haya aplicado ventilación mecánica durante más de cinco días o sufra otitis media crónica.
16 septiembre, 2009
¿Cuánto ve el recién nacido?
Los bebés al nacer tienen los ojos muy abiertos, como si quisieran captar todo el mundo nuevo que acaba de aparecer ante sus ojos por primera vez. Sin embargo, no ven prácticamente nada. Vamos a analizar cuánto ven los recién nacidos, y cuál es la evolución de su capacidad visual durante los primeros meses de vida.
Tras esos primeros instantes de vida con los ojos tremendamente abiertos, es habitual que los bebés recién nacidos mantienen los ojos cerrados la mayor parte del tiempo. No debemos alarmarnos, pues no tiene relación con defectos de visión. Desde el primer momento el bebé puede ver, aunque la zona central de la retina no esta todavía desarrollada y su visión sea limitada.
El recién nacido puede percibir cambios en la intensidad de la luz (percibe destellos, reflejos, cuando una luz se enciende desde la oscuridad total…) y puede fijar puntos de contraste.
Podemos ver su reflejo de orientación: el bebé girará la cabeza hacia el foco de luminosidad (excepto si es tan intenso que le molesta, como nos molestaría a los adultos). También el reflejo fotomotor, que consiste en que las pupilas se contraen cuando son iluminadas. El recién nacido es capaz de ver objetos en una extensión de 20 a 30 centímetros y probablemente en una escala de blanco, negro y grises.
¿Con que brazo acunas a tu bebé?
¿Con que brazo acunas a tu bebé? ¿Piensas que es una pregunta insignificante? Qué importa el brazo, ¿verdad? ¡Pues no! Según salud, parece que importa. Según un estudio publicado en la revista “Journal of Child Psychology and Psychiatry”, las madres que mecen y acunan a sus bebés con el brazo derecho muestran síntomas de estrés extremo.
Este estudio, realizado por científicos de la Universidad de Durham, en el Reino Unido, fue contundente. Aunque es normal que las madres se sientan agobiadas tras el parto, el hecho de que arrullen a sus criaturas por el lado derecho, puede ser indicador de un futuro estado depresivo.
Investigaciones anteriores han demostrado que la mayor parte de las madres prefieren acunar a sus bebés con el brazo izquierdo, sean diestras o no.
Según la doctora Nadja Reisslan, del Departamento de Psicología de la Universidad de Durham, la detección precoz del estrés puede ser vital. Muchas madres no se dan cuenta que sufren estrés o no quieren admitirlo. La forma en que interactúan con sus bebés es generalmente el mejor indicador de su estado mental.
Via: zonabebes
Estrés durante el embarazo: cómo combatirlo
Los conflictos, las prisas y los agobios forman parte de nuestra rutina diaria. Durante el embarazo estas situaciones pueden producir estrés a la futura mamá. Descubre las claves para disfrutar de un embarazo tranquilo y sin agobios.
Cuando el estrés es intenso o se prolonga, puede perjudicar la salud de la embarazada y la del niño. De hecho, las mujeres que presentan niveles altos de estrés durante el embarazo tienen más posibilidades de que sus bebés nazcan bajos de peso y, sobre todo, son más propensas a sufrir partos prematuros.
Además, el estrés hace que se tomen más medicamentos, sea más difícil dejar de fumar, que no se descanse, que la dieta es desequilibre..., todos ellos son hábitos que no resultan nada beneficiosos para una mujer embarazada.
¿Por qué surge el estrés?
El primer paso para combatir el estrés es averiguar qué lo provoca:
* La causa más frecuente es el trabajo. Si antes del embarazo la mujer ya estaba agobiada, ahora esta sensación se puede incrementar: su estado le va a impedir continuar con el mismo ritmo, y el hecho de no estar al cien por cien y no llegar a todo puede estresarla aún más.
* Las tareas domésticas y las dificultades para compaginar vida laboral y familiar también pueden generar agobio y nerviosismo en la futura madre, especialmente cuando hay niños pequeños a los que atender y no se cuenta con ayuda.
* El propio embarazo es una fuente de estrés por todos los cambios que implica. La noticia genera tensión ante la responsabilidad que supone convertirse en madre. Además, los primeros meses hay cierto temor a perder el bebé que puede angustiar a la futura mamá. Los cambios hormonales provocan inestabilidad emocional y eso, unido a las náuseas, el sueño etc. que aparecen en esta fase puede aumentar el estrés.
* Una crisis de pareja, la pérdida de un ser querido, una mudanza o las dificultades económicas pueden disparar el nivel de ansiedad de la embarazada.
Evita la tensión
* Nerviosismo, dificultades para conciliar el sueño, pesadillas, ansiedad, desarreglos en la alimentación, irritabilidad, inestabilidad emocional... son síntomas que pueden hacernos sospechar que existe un problema de estrés. Sentirse más cansada de lo normal o quejarse de dolores difusos (de cabeza, de espalda) también pueden ser manifestaciones de una situación de este tipo.
* El primer paso sería consultar con el ginecólogo para que confirme que todo va bien. La embarazada debe comentarle su estado de ansiedad, los síntomas que tiene, las preocupaciones que la agobian, y preguntar sobre todos aquellos aspectos del embarazo y del parto que nos atemorizan.
* Cuando la angustia es intensa o se mantiene en el tiempo, conviene solicitar ayuda psicológica. La psicoterapia puede ayudar a descubrir los motivos y a superar miedos.
* A menudo, pequeños cambios en la rutina diaria pueden favorecer una vida más tranquila y mantener alejados el agobio y la ansiedad. Aceptar las limitaciones que el embarazo impone, reducir la actividad y buscar el apoyo de los que nos rodean pueden ser buenos antídotos contra el estrés.
Claves para mantener el estrés a raya
1. Aprovechar los ratos libres para relajarse realizando actividades tranquilas como leer, pasear o escuchar música.
2. Pedir ayuda a la pareja, a la familia y a los amigos.
3. Evaluar la posibilidad de contratar a una persona que colabore en la limpieza de la casa o el cuidado de los hijos.
4. Si hay problemas laborales, compartirlos con la pareja.
5. Dormir lo suficiente, llevar una dieta sana y practicar ejercicio regularmente.
6. No combatir el nerviosismo fumando, bebiendo alcohol o tomando más café. No consumir medicamentos sin consultar con el médico.
7. Hablar con otras mujeres de los temores que generan el embarazo y el parto: exteriorizar los sentimientos ayuda a rebajar la tensión.
8. Evitar en lo posible situaciones estresantes. Si hay previsión de cambios importantes, es mejor posponerlos.
9. En el trabajo, no tener miedo a decir «no», hacer pausas frecuentes, evitar estar mucho tiempo en la misma postura, no hacer horas extras y pedir ayuda en caso de sobrecarga.
10. No saltarse las clases de preparación al parto. La información que ofrecen, las técnicas de relajación que enseñan y la posibilidad de compartir experiencias con otras embarazadas son buenas armas para combatir la ansiedad.
Cada caso es distinto
No todos reaccionamos igual ante los mismos estímulos. La forma de ser, el modo en que cada uno se enfrenta a los conflictos y tensiones que se presentan, es determinante para evaluar las situaciones de estrés.
Los psicólogos afirman que cuando una persona tiene altos niveles de ansiedad es porque tiene una personalidad proclive a ello. Lo que es estresante para unas mujeres puede no serlo para otras.
14 septiembre, 2009
Niños: Juguetes para aprender a andar
Dar los primeros pasos es toda una proeza para el bebé. Unos lo hacen con apenas un año; otros no se sueltan hasta los 18 meses. Una vez que lo logran, desarrollar y afianzar esa facultad será sólo cuestión de tiempo y práctica.
En las tiendas hay muchos juguetes ideados para facilitar el aprendizaje: correpasillos, andadores, vehículos para impulsarse con los pies...
Requisitos básicos
Si vas a elegir un juguete que estimule al niño a desplazarse y caminar, ten en cuenta que:
* Tiene que adaptarse a la edad y tamaño del niño.
* Debe ser estable, resistente a los impactos, y cumplir las normas de seguridad .
* Conviene observar si se puede plegar o es desmontable.
* Si es heredado, hay que asegurarse de que está en buen estado.
* Por muy seguro que parezca el juguete, el niño debe usarlo siempre bajo la supervisión de un adulto.
Juguete:
Correpasillos
Juguete con ruedas y una barandilla trasera para que el niño se agarre y camine apoyado en ella. Puede tener distintas formas e incorporar algún juego (como bloques de construcción). Los modelos que llevan asiento se pueden usar también como vehículos
Edad: Desde que el pequeño da sus primeros pasos (entre los 10 y los 16 meses). Antes puede ser peligroso por el riesgo de caídas
Para qué sirve: No es para aprender a andar, sino para ensayar lo aprendido, es decir, para que el niño ejercite la marcha una vez haya dado sus primeros pasos. Antes debe saber guardar el equilibro y haber trabajado la marcha lateral, es decir, avanzar de lado agarrándose a un mueble
Beneficios: El niño apoya completamente la planta de los pies y aprende a distribuir el peso de su cuerpo de una pierna a otra mientras camina. Así afianza su sentido del equilibrio y fortalece los músculos de brazos y piernas.
Balancín
Debe tener asas para agarrarse, una base de balanceo antivuelco y un apoyo para los pies. Algunos modelos llevan un arco de seguridad alrededor del asiento que impide que el pequeño pueda caerse.
Edad: Cuando el niño ya se mantiene sentado (a partir de los 8 ó 9 meses), si el modelo dispone de un asiento cerrado. Si el asiento no tiene protección, a partir de los 18 meses, y siempre con un adulto presente
Para qué sirve: Sobre todo, proporciona diversión: el balanceo entusiasma a los niños y les permite disfrutar del movimiento sin necesidad de desplazarse
Beneficios: Ejercita el sentido del equilibrio, ya que con el balanceo el niño va ajustando su cuerpo a los movimientos que hace. Ese aprendizaje le será de gran utilidad cuando comience a caminar.
Empuje y arrastre
Tienen ruedas y los hay de muchas formas. Unos llevan una cuerda en la parte frontal para tirar de ella; otros tienen un palo para empujar por detrás. En algunos, el muñeco se mueve, hace ruidos o emite luces mientras el niño lo arrastra.
Edad: A partir de los 18 meses, cuando el niño ya anda con soltura.
Para qué sirve: Estos artilugios invitan al niño a practicar la marcha. Los que tienen forma de animal, y más aún si son de tacto suave, pueden convertirse también en objetos de consuelo.
Beneficios: Estos juguetes estimulan la marcha y la orientación espacial. Los de empuje ayudan al desplazamiento y a practicar el equilibrio. Ambas modalidades, pero sobre todo los de cuerda, obligan al niño a coordinar varias acciones a la vez: caminar, tirar o empujar, y mirar al juguete. La ventaja es que el crío puede ir adaptándose a su propio ritmo: al principio, cuando tira del juguete, tiene que pararse y volver la cabeza para comprobar si este sigue allí. A medida que gana destreza, puede mirar hacia atrás sin necesidad de pararse.
Vehículo
Diseñado para que el niño se monte encima y avance empujándose con los pies. Puede ser un coche o tener forma de tren, de animal... Algunos llevan un soporte trasero para que el niño camine empujándolo y lo use como un correpasillos.
Edad: A partir de los 12 meses.
Para qué sirve: Para disfrutar desplazándose por la casa o al aire libre. También para emular a los mayores conduciendo (los primeros juegos simbólicos aparecen al final de este año)
Beneficios: El niño descubre que, usando las piernas y los pies adecuadamente, puede mover el vehículo y adquirir velocidad, y gana autonomía y confianza en sí mismo. Además, el ejercicio fortalece sus músculos.
Triciclo con barra
Es una versión del triciclo de toda la vida diseñada especialmente para los más pequeños: incorpora una barra trasera con asa para poder ser conducido y empujado por un adulto. Debe llevar correas de sujeción (entre las piernas y por la cintura) y frenos.
Edad: Hay triciclos crecederos, válidos a partir de los 10 meses. Otros están aconsejados a partir de los 15 meses. Si se pretende que el niño pedalee, hay que esperar a los 24 meses.
Para qué sirve: Para desplazarse pedaleando, una vez el pequeño está capacitado, normalmente a partir de los dos años. Antes de esa edad, es más un vehículo de paseo: el niño se sienta, apoya los pies en los pedales y los padres lo empujan.
Beneficios: Manejar un triciclo requiere destreza, coordinación, fuerza y sentido de la orientación espacial. Esto se logra partir de los dos años. Antes de esa edad, los beneficios para el desarrollo psicomotor son casi nulos. Pese a ello, tiene ventajas: al niño le encanta usar un triciclo como el de los mayores y a los padres les puede resultar cómodo usarlo como alternativa a la silla de paseo.
Recuerda: el andador o tacatá está completamente desaconsejado (e incluso prohibido en algunos países). Dentro del tacatá, el niño adopta una postura forzada que puede perjudicar su desarrollo motor. Además, con el tacatá se desplaza velozmente casi sin esfuerzo, con el consiguiente riesgo de accidentes.
Niños: Dolor de oídos
No es sencillo identificar el dolor de oídos en niños menores de un año. Hay que hacer una consulta para descartar otitis si el bebé llora y a la vez se toca la oreja. Esto es algo que suelen hacer cuando les duele el oído.
- En los niños más grandes, generalmente se puede diferenciar si el dolor es interno, o si es del pabellón (oreja), es decir, si se trata de una otitis media o externa. La otitis media, habitualmente se acompaña de fiebre, y no duele al simple tacto. La externa, por lo general no está asociada con fiebre, y sí duele al contacto, por ejemplo al ponerle una ropa.
- Hay que consultar al médico cuando se trata de una otitis media.
- Cuando es externa, se le puede dar paracetamol, y observar las siguientes 24 horas. Si el dolor persiste o es muy fuerte hay que consultar al pediatra , que decidirá si es necesario utilizar antibióticos locales tras evaluar la situación del oído.
- Durante el verano es común que a muchos niños les duela el oído por otitis externa, al ir a la pileta. Es importante consultar al médico quien indicará el tratamiento adecuado.
Dra. Marisa Gandsas
Médica Pediatra - Autora del El pícaro sueño
Concepción: Ovulacion y dias fertiles
Comprender el funcionamiento de su calendario de ovulación, es muy útil para las mujeres en edad fértil, ya que de ello depende la posibilidad de concebir un hijo o para ayudar a evitar la concepción si aun no se está lista.
Básicamente, un calendario de ovulación te ayuda a determinar cuando se está ovulando; o cuando se produce la fertilidad cada mes, lo cual sucede sólo durante el tiempo de la ovulación.
Cada mes, los ovarios de una mujer recibe señales hormonales para producir un óvulo y cuando éste madura, se desprende del ovario y se introduce en la trompa de Falopio, desde donde viajará al útero.
Si el óvulo es fertilizado ya sea en el útero o más comúnmente en la trompa de Falopio, entonces el óvulo fecundado se implanta en la pared uterina y el embarazo va a comenzar.
Si el óvulo no es fertilizado, va a ser expulsado del cuerpo junto con el revestimiento del útero durante la menstruación.
Saber cuando usted ovula, es la clave para conocer su periodo fértil, ya que el esperma puede vivir en las Trompas de Falopio y el útero por hasta cinco días, asumiendo condiciones normales.
Esto significa que si usted desea evitar el embarazo, debe abstenerse de tener relaciones a partir de seis días antes a la ovulación.
Por supuesto, la duración del ciclo menstrual varía de mujer a mujer, pero en general, la duración media es de 28 días, contando desde el día en que su período comienza, llegando al día 14 en un ciclo promedio. Si su ciclo menstrual es mayor de 28 días, normalmente se ovula unos 14 días antes del comienzo de su período.
Vía: P.period
11 septiembre, 2009
Comer fuera de casa durante el embarazo
La alimentación es un pilar básico del embarazo. Sin embargo, nuestro ritmo de vida y las imposiciones del trabajo nos obligan muchas veces a comer fuera de casa. Esto no es un problema pero conlleva ciertos riesgos que se contrarrestan con medidas sencillas. Cada comida del día tiene una función y en todas debe privar el equilibrio.
El desayuno
Cuidado con
Tras una noche en ayunas, tomar solo un café con leche o una fruta no es buena idea. Podemos producir sentir gran cansancio, mareo y más náuseas. A la larga, además, perjudica al feto.
Qué tomar
El desayuno debería aportar entre el 20 y el 30 por ciento de los nutrientes de todo el día. Si nos despertamos con náuseas podemos comer una galleta antes de levantarnos de la cama, y cuando tengamos apetito, tomar un buen desayuno. Hacerlo fuera de casa no plantea ningún problema, ya que en todas partes encontraremos alimentos básicos: un café con leche (más leche que café, a ser posible), y dos rebanadas de pan con aceite y jamón cocido, por ejemplo, son una buena combinación. La fruta, también aconsejable, podemos llevarla de casa y tomarla a lo largo de la mañana.
Evitar
Las mujeres sin anticuerpos de la toxoplasmosis deben evitar el jamón serrano, el chorizo... es decir, en general todos los embutidos (menos el jamón cocido, que no es crudo). El café, por su contenido en cafeína, es mejor reducirlo a la mínima expresión. Si no podemos evitarlo, nunca debemos sobrepasar las tres tazas al día.
Alternativas
Podemos optar por una fruta y un yogur (que llevaremos de casa).
El tentempié de media mañana
Cuidado con
La máquina de la empresa. Es mejor evitar sus chocolatinas (mucha energía y más calorías), las patatas fritas (grasas saturadas), la bollería industrial (ni que decir), las bebidas con gas (interfieren en la absorción del calcio), y el café (con valor nutricional cero).
Qué tomar
* El tentempié es algo que tomamos entre el desayuno y la comida para mantener estables nuestros niveles de glucosa, y para no llegar al almuerzo con un hambre incontrolable.
* Lo ideal es complementarlo con el desayuno, es decir: si para el primero elegimos pan, para el tentempié podemos optar por la fruta y el yogur (los hay para llevar en el bolso), aunque no a todo el mundo le gusta esta opción.
Alternativas
* Si el cuerpo nos pide algo más contundente (sobre todo al principio o al final del embarazo), podemos optar por un pincho de tortilla con tomate, otro trozo de pan con aceite como el del desayuno o un puñado de frutos secos, como las almendras.
* Una idea es llevar siempre en el bolso una barrita de cereales, por si nos asalta el hambre con la máquina de la empresa cerca.
El almuerzo
Qué comer
* La comida principal debería estar compuesta por un plato de guiso tradicional no muy pesado (arroz, legumbres, pasta), un plato de proteína acompañado de una guarnición de verdura o ensalada (carne, pescado, huevos), y un postre, preferiblemente fruta con yogur.
* Podemos encontrar estos platos en restaurantes de comida casera y, simplemente, pedir que no nos pongan salsa o que nos cambien la guarnición de patatas fritas por una ración de verduras.
* Cambiar lo frito y rebozado por alimentos a la plancha no tiene nada que ver con hacer dieta. Los aceites que se usan en bares y restaurantes suelen ser de baja calidad y reutilizarse mucho, lo que los hace poco cardiosaludables.
Ideas
* Podemos empezar con un plato de pasta con salsa de tomate natural (o con unas gotas de aceite), seguir con un huevo a la plancha con guarnición de verduras y terminar con una fruta o yogur.
* O comenzar por una rica y variada ensalada (pediremos que nos la laven bien), seguir con un pescado con verduras y terminar con un flan.
* Los guisos de lentejas o garbanzos son también un buen primero, para seguir con una pechuga de pollo a la plancha (con su guarnición de verdura) y terminar con una fruta.
Evitar
* La carne poco hecha: puede transmitir la toxoplasmosis a las mujeres que no la hayan pasado. Basta con asegurarse de que no hay trozos sonrosados o con sangre.
* Pescado crudo (sushi, boquerones en vinagre, ostras, mejillones y marisco crudo en general) y los ahumados, por el riesgo de contraer la bacteria listeria o el parásito anisakis. El pescado se debe consumir a la plancha o cocido. De todas formas, los restaurantes tienen la obligación legal de congelar el pescado que vayan a servir crudo, ahumado, en salazones o en escabeche, precisamente para evitar el anisakis.
* Las salsas, casi siempre demasiado grasas e indigestas. Se pueden sustituir por unas gotas de aceite y limón.
* Las bebidas carbonatadas, fuente de calorías vacías, dificultan la absorción del calcio y algunas vitaminas.
No están prohibidos. Tomarlos o no dependerá sobre todo de si estamos ganando demasiado peso o hemos desarrollado diabetes del embarazo. Si la respuesta es sí, es lo primero que se suprime. Un trozo de tarta de chocolate, por ejemplo, puede tener 400 calorías.
* Si tenemos mucho antojo (y antes de lanzarnos a la máquina de la empresa al menor descuido), siempre podemos dividir ese trozo de tarta en cuatro, coger una pequeña porción (100 calorías, como una manzana) y comerlo lentamente. En el embarazo, como en cualquier época, es contraproducente «alimentar» las prohibiciones.
* También hay trucos para mantener a raya la necesidad de «algo dulce» (debida a la demanda constante de glucosa por parte del feto). Si la comida es equilibrada en alimentos y sabores, es más difícil que apetezca. Si comemos poco, cada poco tiempo, también. ¿Alternativas? Los dulces naturales, como las manzanas asadas, son una buena opción.
* Cuidado con comer rápido. A veces, el problema de comer fuera de casa radica más que en qué se come, en cómo se hace. Es muy importante comer despacio, ensalivando, masticando bien... Disfrutando.
Es un momento de expansión y alegría. Debemos guardar los mismos cuidados que durante la comida respecto a la carne y el pescado, y las mismas precauciones respecto a las calorías encubiertas.
También evitar el alcohol (que prolifera con más facilidad en las cenas que en las comidas), pero nada más. Si todos a nuestro alrededor beben podemos sentirnos «diferentes». Realmente, y a efectos del alcohol, lo somos. Pero podemos dejarnos contagiar por la alegría de los demás con una cerveza sin alcohol en la mano.
El mayor problema que plantean las cenas en la calle es que suelen ser demasiado pesadas para el estómago de la embarazada, que habitualmente tiene problemas de digestión. Si la nuestra es lenta, tenemos acidez o reflujo, es mejor precindir de los aperitivos (habitualmente fritos, grasos) y los postres, y optar por comida poco aderezada y preparada de forma simple; eliminar las bebidas (excepto el agua) y cenar al menos dos horas antes de ir a dormir.
La piña natural y el kiwi tienen enzimas que facilitan la digestión. Podemos tomarlos en casa antes de salir. De paso, saciarán nuestro apetito y necesitaremos cenar menos. Siempre contamos con la saludable excepción. Es la forma de no obsesionarnos (un postre o un frito no nos va a echar a perder nada) y evitar la sensación de privación.
* Hacer 5 ó 6 comidas al día, ya que la demanda de glucosa y nutrientes por parte del feto es constante. Si pasamos mucho tiempo sin comer, podemos sentirnos débiles y cansadas.
* Procurar que las dos comidas principales sean equilibradas en hidratos de carbono (que aportarán la energía y la glucosa que el feto demanda), proteínas (base de la formación de sus huesos, músculos, órganos y vísceras) y grasas monoinsaturadas, preferiblemente aceite virgen.
* Tomar 2 ó 3 piezas de fruta al día para beneficiarnos de sus vitaminas y evitar el estreñimiento.
* No olvidarse de la leche, clave en esta época: se aconsejan unos 3 vasos diarios, o complementarlos con sus derivados (como el yogur o el queso).
* Beber de 1,5 a 2 litros de líquido diario, especialmente agua, pero también zumos, infusiones...
* Elegir un restaurante sano. La primera medida será cambiar los restaurantes de comida rápida por otros de comida casera. Eso no debería implicar gastar mucho dinero. Hay muchos con buenos menús, donde además probablemente podremos pedir los cambios que nos parezcan oportunos o que nos exija el médico.
* Elegir menú equilibrado. No hay alimentos prohibidos.
1. Lo importante es que haya cierto equilibrio entre hidratos de carbono (pasta, arroz, legumbres), proteínas (carne, pescado, huevos) y grasas (aceites como el de oliva);
2. que comamos lo que necesitamos (ni más ni menos);
3. que apostemos por la variedad.
4. Respecto a la forma de cocinar, nos inclinaremos por las que tengan menos grasas (a la plancha, mejor que frito), aunque sin fanatismos.
Via: serpadres
Musicoterapia para bebés hospitalizados
Los beneficios de la terapia musical son a estas alturas indiscutibles. Ya hemos visto su eficacia en embarazadas, en bebés prematuros y en el tratamiento de niños con trastornos como la hiperactividad. También es efectiva para la recuperación de los bebés hospitalizados en cuidados intensivos.
La musicoterapia no cura en sí misma pero ayuda a que el bebé ingresado reduzca el estrés que le produce permanecer hospitalizado, lo cual acelera su recuperación.
En una investigación realizada con bebés de 0 a 6 meses hospitalizados en la UCI por un problema crítico, “la música les ha ayudado a estabilizarse, todo se minimiza y la calidad del paciente mejora”.
Descubre si padeces de depresión en el embarazo
Al menos una de cada diez mujeres sufre de depresión durante el embarazo. Y esto, debido a que el rápido aumento de hormonas al inicio de la gestación altera la química del cerebro, lo cual conduce a un cuadro depresivo.
Además de la depresión, la dulce espera se torna agria porque también te vuelves más vulnerable a la ansiedad. Si no recibes ayuda profesional a tiempo, se incrementa tu riesgo de afectar el desarrollo del bebé, de tener un parto prematuro, y alterar tu capacidad de cuidar a tu hijo.
Por lo tanto, quiero que leas con atención cada una de estas preguntas e identifica con cuál(es) te identificas:
- ¿Tienes antecedentes familiares de depresión y ansiedad?
- ¿Tienes problemas en tu relación de pareja?
- ¿Tuviste problemas para concebir o te sometiste a un tratamiento de fertilidad?
- ¿Has tenido una borto antes?
- ¿Tienes un embarazo complicado?
- ¿Mucho estrés en tu vida cotidiana y el trabajo?
- ¿Sufriste algún tipo de abuso (emocional, sexual, físico o verbal) ?
Otros factores de riesgo son:
- Ser muy joven.
- Ser madre soltera.
- Tener un embarazo no deseado.
Si al responder a estas preguntas has descubierto que puedes estar padeciendo de depresión durante el embarazo, te aconsejo buscar la ayuda profesional para que logres sobrellevar esta situación y lleves adelante un embarazo más estable y seguro tanto para ti como para el bebé.
Via: bebes.net
07 septiembre, 2009
Durante el Embarazo ¿Qué deportes se pueden practicar?
Hace 20 años habría sido impensable aconsejar a una embarazada practicar deporte. Pero hoy en día sabemos que los beneficios son tantos que merece la pena hacer el esfuerzo. El ejercicio mejora el estado físico y si la madre se encuentra mejor, el niño lo nota. Estas son algunas actividades que puedes realizar durante esta etapa tan importante de tu vida.
Recomendaciones
Antes de empezar no olvides estirar los músculos y hacer ejercicios de precalentamiento.
También debes tener en cuenta estas recomendaciones:
- Realizar la actividad de forma suave, sin llegar a la fatiga (que no falte el aliento).
- Parar si aparece dolor, mareo, aumento excesivo de la frecuencia cardiaca o si, en cualquier momento, empiezas a encontrarte mal.
- Durante el primer trimestre, extremar la precaución o evitar el ejercicio (salvo en las deportistas controladas por su ginecólogo).
- Vigilar las posibles caídas, golpes e infecciones de orina (en la piscina), etc.
Indigestión en el embarazo
En algunas mujeres la indigestión es uno de los primeros síntomas de embarazo. Antes de confirmarlo con un test, ya sienten un malestar en el estómago que les da la señal.
No todas las mujeres lo sufren, pero es un síntoma frecuente durante el embarazo, especialmente en el primer trimestre y en el último de gestación. Al comienzo, por la acción de las revolucionadas hormonas y al final, porque el tamaño del útero comprime los órganos que intervienen en la digestión haciéndola más lenta y pesada.
Es habitual tener gases, acidez y una incómoda sensación de tener el estómago revuelto y de que todo lo que comemos nos sienta mal. Además, a medida que va avanzando el embarazo los alimentos tardan más en ser digeridos provocando mayor malestar estomacal.
Para disminuir el malestar se recomienda tomar pequeñas raciones varias veces al día, ya que las comidas abundantes tardan aún más en ser digeridas. También es importante masticar muy bien los alimentos y comer lentamente, así como evitar alimentos pesados con alto contenido en grasas.
Con respecto a la ropa, elige prendas holgadas que no te compriman la barriga, sobre los horarios, come al menos una hora antes de acostarte, y al dormir hazlo semi incorporada.
En la recta final del embarazo los síntomas de una indigestión como puede ser diarrea, sensación de calor en el abdomen podría tratarse de una señal de que ha comenzado la etapa de dilatación inicial, precoz o latente, la primera fase del alumbramiento.
Si bien no es una enfermedad ni afecta al bebé, la indigestión en el embarazo es una de las molestias que más incomodan a la futura mamá. Con estos sencillos consejos podrás mantenerla a raya.
Vitaminas prenatales: algunos consejos
Hemos hablado bastante de las vitaminas prenatales. Digamos que ya explicamos casi todo lo que hay que saber. Pero… no viene mal abordar algunos consejitos. Ya van a ver.
¿Qué pasa si tomamos dos vitaminas prenatales en un mismo día?
Pues bien, según la gente de babycenter, no hay que preocuparse. Tomar una dosis doble no te perjudicará. Pero claro, no se puede volver un hábito recurrente. No lo hagas a menudo, pues puede ser arriesgado. Si tu médico te recomienda más dosis de hierro o ácido fólico de la que incluye tu suplemento vitamínico prenatal, entonces toma ese suplemento por separado, pero no tomes dos vitaminas prenatales.
¿Qué se puede hacer cuando nos cuesta tragar las píldoras?
Los suplementos de vitaminas y minerales para el embarazo pueden ser bastante grandes, y a algunas mujeres les cuesta tragarlos. Sobre todo si sufren náuseas. Si este es tu caso, tu médico puede recomendarte una píldora que sea más pequeña o una con superficie lisa. Eso ayudará a que las tragues fácilmente. Las píldoras que no contienen calcio tienden a ser más pequeñas, y puedes tomar el calcio por separado. También hay versiones masticables, aunque no tienen muy buen sabor.
¿Qué hacer si la píldora nos hace sentir mal?
Si tomas vitaminas con un nivel de hierro muy alto, puedes irritar tu tracto intestinal. es preferible que tomes suplementos con menos de 30 mg, eso te evitará problemas. Tomar mucho hierro puede provocar estreñimiento, lo cual es un problema para muchas embarazadas, y también puede ocasionar náuseas o, incluso, diarrea. Si crees que el hierro te afecta, habla con tu médico.
02 septiembre, 2009
Parto: Cuando llega el momento, ¿estas preparada?
El trabajo de parto es a menudo un momento que genera pánico y no se debe tal vez a que están experimentando un gran dolor por las contracciones, sino es que simplemente, no saben que hacer mientras esperan el momento justo para ir al hospital.
Cuando una madre siente ansiedad al comienzo del trabajo es cuando se marca la pauta, que induce a una labor más larga o más dolorosa debido a la incapacidad para relajarse.
Con algunas sugerencias simples orientadas a la comodidad y la relajación, se puede ayudar a influir sobre este sentimiento de ansiedad, cuando el momento aun no ha llegado, como por ejemplo:
Terminar de hacer la maleta.
Usted probablemente ha planificado y ha empacado la mayoría de las cosas en su maleta que va a utilizar en el hospital o centro de nacimiento, pero llegado el momento sentarse tranquilamente y verificar la lista es una buena idea para incluir algún producto de última hora que puedan necesitar, como sus artículos de cuidado personal.
Ver una película.
Cuando la mamá todavía no esta demasiado incómoda por que las contracciones no son tan frecuentes, disponer de una película para dejar pasar el tiempo le ayudará a relajarse en la comodidad de su hogar, hasta que llegue el momento.
Doblar la ropa de bebé.
El plegado es una actividad agradable porque es rítmico y no requiere mucha atención, también ayuda a centrarse en el pequeño a punto de nacer.
Llegar al hospital demasiado pronto significará que usted no será capaz de obtener comodidad en un lugar que no es su propio entorno, por lo cual es muy importante para la mayoría de las mujeres estar mucho más cómodas en sus propios hogares el mayor tiempo posible.
Así que encontrar una manera de quedarse en casa cómodamente el mayor tiempo posible, es su mejor opción para evitar ir al hospital demasiado pronto, por que ello se traduce en una receta para el aumento de las molestias (emocional o física) en la intervención.
Vía: PregnancyDurante el embarazo, mantén la anemia a raya
La anemia es una de las complicaciones más frecuentes durante el embarazo, ya que en esta etapa la mujer necesita una dosis de hierro más elevada de la que normalmente requiere. Es fundamental que la mujer embarazada cuente con reservas de hierro en su organismo para garantizar el aporte de oxígeno necesario para el bebé. ¿Qué podemos hacer para evitar la anemia durante el embarazo?
El hierro es necesario para la producción de la hemoglobina en las células rojas de la sangre materna y fetal, una proteína encargada de llevar el oxígeno de los pulmones al resto de las células del cuerpo. El desarrollo del bebé depende en gran medida del suminstro de sangre de la madre, por lo que la anemia no tratada podría ocasionar complicaciones como un crecimiento fetal deficiente o un nacimiento prematuro.
Antes de tener que recurrir a un suplemento de hierro, que como vimos puede conllevar riesgos de parto prematuro y de bajo peso, hemos de intentar una alimentación sana y variada, rica en alimentos con alto contenido en hierro, como pescados y mariscos, verduras de hoja verde, carnes rojas, legumbres, huevos…
Así ayudaremos a nuestro organismo a alcanzar la dosis de hierro recomendada en el embarazo es de 30 mg diarios, lo cual supone más del 30% de la dosis habitualmente indicada. Y también es fundamental que la dieta en su totalidad ayude a asimilar correctamente este mineral.
La ingesta de carne o pescado una vez al día, así como la vitamina C, son aliados en este sentido. Tomar un cítrico al día (naranja, kiwi…) ayudará a evitar una posible anemia. También es conveniente repartir los lácteos entre varias comidas al día porque si se toman concentrados en una sola, su alto contenido en calcio (también fundamental durante el embarazo) impediría una correcta asimilación del hierro. Además, hemos de limitar la ingesta de té y de café, que también dificultarían la absorción del hierro.
Mediante estos consejos podremos tener nuestros niveles de hierro en su punto óptimo y mantener la anemia a raya, ayudando a pasar un embarazo saludable.
El anillo vaginal, un método anticonceptivo innovador
Son varias las oportunidades en las que hemos tratado el tema de los anticonceptivos es que si queremos controlar la concepción de manera inteligente los anticonceptivos son nuestra única alternativa.
Desde la aparición de los primeros métodos de control de natalidad ha pasado mucho tiempo, muchas investigaciones y muchos avances, uno de los últimos métodos en aparecer ha sido el Anillo vaginal.
El anillo vaginal anticonceptivo es uno de los métodos anticonceptivos más novedosos que existen en el mercado, es un anillo de plástico flexible de aproximadamente 2 pulgadas (5,4 cm) de diámetro y unos 1/8″ (4 mm) de espesor.
El anillo se inserta fácilmente dentro de la vagina donde permanece durante 3 semanas, durante este período libera una dosis de hormonas muy baja, hormonas similares a las utilizadas en las píldoras anticonceptivas orales.
El anillo anticonceptivo te protegerte de quedar embarazada por cuatro semanas, permanece en la vagina por tres semanas y luego debe ser extraído por una semana, en la que se da el período de sangrado cíclico. A la semana un nuevo anillo debe ser colocado.
La forma de colocación es muy fácil, no tiene una posición exacta sólo es necesario que te sientas cómoda, una vez que esté dentro de tu cuerpo, éste se ocupará de encontrar la posición correcta y el anillo producirá las hormonas necesarias para la anticoncepción.
Cabe destacar que para que estés protegida, el anillo no debe estar fuera de la vagina por más de tres horas durante el período de tres semanas.
Si se sale de la vagina o tu lo retiras, para volver a colocarlo debes lavarlo con agua fría o tibia y luego insertarlo nuevamente. Si pierdes el anillo original, inserta uno nuevo lo más pronto posible y si han pasado más de 3 horas con el anillo fuera de la vagina, por esa semana es recomendable que uses otro método anticonceptivo adicional para el control de la natalidad, por ejemplo condón masculino o espermicida.
Las hormonas que libera, (estrógeno y progestina) se encuentran en muchos anticonceptivos orales y lo hacen altamente eficaz, 98 99 %, cuando se lo utiliza en la forma correcta.
Su ventajas más interesantes son que no se tiene que pensar continuamente el anticonceptivo, es fácil de usar, contiene muy baja dosis de hormonas y se coloca una vez al mes.
Via: zonabebes








