-

30 marzo, 2009

Importancia de la higiene bucal durante el embarazo

Mantener la higiene de nuestro cuerpo durante el embarazo es muy importante, pero a veces olvidamos que la higiene bucal también es muy importante. Según un grupo de investigadoresde la Universidad Queen Mary de Londres, hay que ser muy cuidadosas ya que las bacterias de nuestra boca pueden transmitirse al bebé a través de la sangre y el líquido amniótico, lo que puede causar complicaciones en el embarazo e infecciones en el bebé.

Según los científicos, las bacterias que entran en el cuerpo por la boca pueden tener como consecuencia un mayor riesgo de parto prematuro, de bajo peso del bebé, de contracciones y de infección en el niño recién nacido.

Para confirmar que un bebé entra en contacto con bacterias orales en el útero materno, el equipo analizó muestras de fluido amniótico que habían tragado 57 bebés antes de nacer.

En esas muestras encontraron 46 especies de bacterias, la mayoría procedentes de la vagina, pero tres de ellas suelen estar presentes en la boca: prevotella shashii, granulicatella elegans y streptococcus sinensis.

Las dos últimas no se encuentran en ninguna otra parte del cuerpo humano y se conocen por su capacidad para entrar en el torrente sanguíneo y de originar infecciones en otros órganos, como endocarditis.

Via: zonabebes

Vacunas en el embarazo y la lactancia

La vacunación rutinaria en mujeres gestantes no está indicada, aunque dependiendo de los distintos factores de riesgo, las siguientes vacunas no conllevarán riesgo para la madre ni el feto:

  1. Antitetánica: mujeres no inmunizadas en las que no se asegure una correcta higiene durante el parto
  2. Difteria
  3. Hepatitis B
  4. Neumoco
  5. Gripe

Las que están completamente contraindicadas son las vacunas atenuadas vivas, entre la sque encontramos las siguientes:

  1. Sarampión
  2. Rubéola
  3. Parotiditis
  4. Varicela

Durante la lactancia no existe ninguna contraindicación de vacunas, tanto de vivas como de inactivadas.

Via: embarazo10

¿Por qué los niños necesitan comer azúcar?

Es sabido que los niños tienen preferencia por los alimentos dulces, ¿pero cuál es el motivo? Un estudio reciente ha dado una respuesta a por qué los niños necesitan comer alimentos azucarados.

Hay una relación entre el gusto por lo dulce y el crecimiento. La explicación es que los niños gastan muchas energías durante la etapa de crecimiento y por eso el organismo necesita incrementar el consumo de alimentos con azúcar pues les propocionan energía.

Un estudio de la Universidad de Washington y el Centro Monell en Pensilvania ha confirmado esta teoría e incluso ha llegado a afirmar que los niños que crecen rápido sienten mayor preferencia por los dulces que los niños de crecimiento lento.

25 marzo, 2009

Distinguir las contracciones previas

Durante el embarazo el utero constantemente se esta contrayendo. Algunas embarazadas los notan con mayor intensidad, sintiendo un edurecimiento de la tripa que desaparece cuando se descansa.

Este tipo de contraciones llamadas de Braxton Hicks suelen aparecen en la semana 13 y se sienten mas a partir de la semana 24.

Según se acerca la fecha del parto las contracciones se hacen mas frecuentes e intensas, en ocasiones pueden acompañarse de dolor lumbar, incluos pueden aparecer con cierto ritmo durante unas horas y luego desaparecer.

Para diferenciar las contracciones de parto lo mejor es tumbarse con las manos sobre el abdomen. Si las molestias se dan a la vez que la tripa se pone tensa, si aparecen rítmicamente durante mas de una hora y aumentan de intensidad y no desaparecen al descansar entonces es posible que sean las contracciones de parto.

Via: bebesypapas

Causas de la anemia infantil

La anemia se produce cuando el contenido de hemoglobina es menor a lo indicado y esperado en un análisis de sangre, la hemoglobina es una proteína, muy importante para nuestro organismo, que transporta el oxígeno necesario para el buen funcionamiento de todos los tejidos de nuestro cuerpo.

La anemia es una preocupación para muchas madres, casi un 50% de los niños menores de 3 años de edad presentan esa enfermedad que si no es tratada a tiempo puede afectar la salud de los niños.

Las causas de la anemia pueden ser varias, por ejemplo:

· La falta de hierro en la sangre es la principal causa de la anemia infantil, que puede ser producida por una alimentación pobre en alimentos ricos en hierro.

· Una enfermedad parasitaria intestinal también puede provocar pérdidas de sangre, debido a que sea consumida por los parásitos.

· La anemia también puede ser producida por alguna enfermedad o infección, como urinaria, tuberculosis, paludismo, tumores, fiebre tifoidea, leucemia, entre otras.

· En los niños menores de un año la ingesta de leche entera de vaca u otros animales puede producir una pérdida de glóbulos rojos, lo que provocaría una salida periódica de glóbulos rojos hacia la luz intestinal y con el tiempo, anemia.

· La exposición diaria a la contaminación ambiental que producen las fábricas de pinturas, tintes, baterías y talleres de metalmecánica, pueden llevar a una intoxicación progresiva por plomo del organismo y ocasionar una anemia severa.

· Algunos antibióticos, cuando son usados por largo tiempo pueden causar anemia.

· La anemia también puede ser una deficiencia en vitamina B12

La anemia puede producir diferentes síntomas de acuerdo a su severidad, en la mayoría de los casos, los niños anémicos presentan: sensación de frío, palidez cutáneo-mucosa (más evidente en manos y labios), fatiga, somnolencia (sueño excesivo y permanente), irritabilidad, decaimiento o apatía, debilidad muscular, adelgazamiento, hiporexia (disminución del apetito), taquicardia (aumento de la frecuencia cardíaca), infecciones, retardo en el crecimiento y en el desarrollo psicomotor.

Los niños que sufren de anemia, debido a esta alteración o deficiencia, tienen bajo rendimiento intelectual, dificultades del aprendizaje, disminución en su desempeño cognitivo y por ende fracaso escolar, se muestran menos afectuosos, menos adaptados al medio y presentan más trastornos de conducta.

Via: zonabebes

Comer durante el parto no implica ningún riesgo

Cuando nos ponemos de parto, lo habitual es la recomendación de no comer e incluso no beber agua mientras dure el proceso del trabajo de parto. Como casi en todo, no solemos cuestionar este tipo de restricciones, pero un nuevo estudio que ha salido a la luz nos hace pensar si realmente es necesario el ayuno durante el parto.

La investigación, publicada por The British Medial Journal, que estudia los efectos de ingerir alimentos durante el trabajo de parto ha concluido que comer durante el parto no implica ningún riesgo y compara los resultados de mujeres que habían comido moderadamente pequeñas cantidades con las que sólo habían bebido agua.

El “nada por boca” tenía justificación en los años cuarenta cuando se comenzó a usar la anestesia general ante el riesgo de aspiración de contenido gástrico. Sin embargo, al tratarse de anestesia epidural y dado el avance de la analgesia obstétrica la expertos ven la necesidad de replantearse la situación pues los efectos de no comer durante tantas horas puede ser incluso perjudicial para la evolución del parto.

20 marzo, 2009

Consejos para evitar los celos entre hermanos

Es muy común que cuando tenemos un niño pequeño y encargamos otro surjan los celos de el hijo más grande hacia el que está por nacer. Para él es un cambio muy importante, deja de ser hijo único para convertirse en el hermano o hermana mayor, además ya no recibirá el mismo grado de atención que antes.

Es muy importante explicarle que tendrá un hermanito, lo más recomendable es que esperes hasta cumplir el primer trimestre de embarazo o a que se note la barriga para darle la noticia. Intenta que no se entere por terceras personas.

Para referirte al pequeño háblale de “nuestro bebé” o “tu hermanito”, invítalo a que palpe tu tripa para que pueda sentir sus patadas o movimientos y deja que te acompañe al obstetra para que escuche los latidos de su corazón.

Responde a sus preguntas utilizando un lenguaje acorde a su edad y con palabras que sea capaz de comprender, y si le interesa saberlo todo, inventa juegos para explicarle el embarazo, muéstrale fotos de cuando él era un bebé o visita familiares con recién nacidos.

Explícale que su papel va a ser muy importante, porque el bebé necesitará de los cuidados de su hermano mayor, en la medida de lo posible déjale que participe en la elección del nombre del bebé, que te ayude a decorar su habitación o que le haga algún dibujo de bienvenida.

Después del parto llámale por teléfono para decirle que su hermanito ya ha nacido y que tiene muchas ganas de verle, intenta que sea de los primeros en verle y que la visita sea en exclusiva para él y si puedes cómprale algún juguete para que se vaya con algún recuerdo de la visita de su hermanito o hermanita.

Cuando ya estés en tu casa pídele que te ayude en las tareas más sencillas de la rutina diaria, como traerte los pañales o mecerlo para que se duerma, explícale que el bebé es muy pequeño y por eso necesita muchas atenciones.

Para que se sienta responsable del cuidado del bebé enséñale canciones de cuna para que pueda cantárselas.

Trata de que entienda que mientras tú cuidas del bebé él tiene que ser paciente, procura que tenga juguetes para entretenerse mientras alimentas al bebé.

Via: zonabebes

Hemorragias nasales durante el embarazo

La congestión nasal, a menudo acompañada de hemorragias nasales, es una dolencia común durante el embarazo. Se suele tener una sensación de taponamiento y dificultad para respirar por la nariz, sin estar resfriadas.

Probablemente esta congestión causante de las hemorragias es debida a los elevados niveles de estrógeno y el incremento del flujo sanguíneo hacia las membranas mucosas de la nariz que hace que éstas se ablanden y se hinchen. Si pensamos que las mujeres embarazadas poseen de un 30% a un 50% más de circulación sanguínea en su organismo de la que normalmente deberían tener, es comprensible.

La congestión suele aparecer hacia el segundo mes de embarazo y puede durar hasta el momento del parto. Las hemorragias nasales son más comunes durante las épocas frías debido a los sistemas de calefacción que resecan el ambiente. También pueden darse tras sonarse la nariz con fuerza. Para contener una hemorragia nasal lo mejor es ponerse sentada o de pie inclinándose ligeramente hacia adelante.

¿Cuándo es aconsejable el parto con fórceps?

El fórceps es un instrumento quirúrgico que se utiliza para facilitar la salida de la cabeza del bebé del canal del parto cuando surgen determinadas complicaciones. Hoy en día solo se usa de forma segura y en casos muy concretos.

Este instrumento ayuda al bebé a salir cuando está casi fuera pero no avanza por el canal del parto. Sujetan el craneo del bebé por los dos lados para que el médico rote y tire de la cabecita. Sus defensores aseguran que salva la vida a muchos bebés cuando se produce una pérdida de bienestar fetal y la madre está demasiado cansada para seguir empujando. Actualmente solo se emplea en casos excepcionales, sin embargo, no está exento de polémica.

Cuándo se aconseja

El fórceps se utiliza cuando el expulsivo se prolonga demasiado, por agotamiento materno o falta de cooperación, y cuando se observa una pérdida de bienestar fetal.

Para utilizar el aparato es necesario que se den tres condiciones:

* Que el cuello del útero esté completamente dilatado.
* Que la bolsa amniótica esté rota.
* Y la cabeza del feto encajada (es imprescindible conocer con precisión la colocación de esta).

Hace unos años se empleaba para hacer descender al feto diez centímetros, pero hoy solo se usa para los últimos dos o tres centímetros. Cuando surgen problemas y el bebé no está cerca de la salida, se practica una cesárea.

La aplicación de anestesia epidural puede prolongar el parto y el descenso de la cabeza del feto, lo que ha provocado un aumento de los partos instrumentales en los últimos años.

Cómo se utiliza

El fórceps es una pinza quirúrgica que consta de dos palas metálicas que se articulan entre sí en su parte media. En un extremo quedan los mangos y en el otro las "cucharas". Estas tienen una curvatura que se adapta a la forma de la cabeza del feto y de la pelvis de la mujer.

El especialista introduce el instrumento en la vagina de la mujer, de forma que las dos "cucharas" rodeen la cabecita del bebé en la zona temporal y, aprovechando las contracciones, extrae al niño suavemente mientras la madre empuja.

* Si no se ha puesto epidural, debe administrarse un anestésico local que se inyecta en la pared de la vagina para anestesiar el área genital.
* Si hay pérdida de bienestar fetal, a veces se recurre a la anestesia general.
* Suele ser necesario realizar una episiotomía para que haya espacio suficiente para introducir el fórceps.

Se tiene especial cuidado en no presionar demasiado la cabeza del bebé para no lastimarle. El instrumento actúa como si se tratara de un calzador. La verdadera fuerza expulsiva la realiza la parturienta, que debe empujar siguiendo las indicaciones de la matrona.

Cuando se decide usar fórceps, se avisa al pediatra y se preparan los medios para llevar a cabo un parto por cesárea en caso de que surjan complicaciones.

Riesgos para la madre y el bebé

El fórceps tiene una menor tasa de morbilidad en comparación con los partos por cesárea. Sin embargo, puede ocasionar ciertos problemas a la mujer y su hijo:

1. Aumenta el riesgo de desgarros en la vagina, el periné y el esfínter anal, de formación de fístulas y de dispaurenia (dolor durante el coito). No obstante, en la mayoría de los casos, la incontinencia urinaria y/o fecal provocadas por su uso se corrige unos días después el parto.

2. A menudo, aparecen pequeños hematomas superficiales en la cabeza del niño, pero remiten en pocos días.

3. En otras ocasiones, el instrumental oprime demasiado algún nervio de la cara del bebé, llegando a ocasionar parálisis facial (generalmente transitoria). Aunque cualquier parto complicado conlleva este riesgo.

4. Raramente puede producirse fractura y hundimiento craneal en el recién nacido. Estos problemas vienen determinados por el trabajo de un parto complicado.

Hoy en día se procede con una técnica adecuada y se dan las condiciones básicas para su aplicación. El beneficio del uso del fórceps supera claramente a sus riesgos y, por tanto, se considera una técnica segura tanto para la madre como para el feto.

Por ello, si se ha de vivir un parto con fórceps, no hay que perder la calma ni asustarse. Es importante seguir atentamente las instrucciones de los profesionales y ayudar cuando lo indiquen.

Cuidados posteriores

Con el fórceps el corte de la episiotomía suele ser mayor y es necesario dar más puntos. Para no tener problemas con la cicatriz conviene mantener la herida limpia y seca hasta su curación, unos diez días después.

Se recomienda no permanecer mucho tiempo de pie y sentarse contrayendo los glúteos para disminuir la tensión y la presión ejercidas sobre el periné.

Los hematomas que hayan podido aparecer en la región del periné mejoran con la aplicación de hielo local.

La ventosa obstétrica

Se utiliza en ocasiones como alternativa al fórceps. Funciona como un aspirador. El médico introduce la ventosa hasta fijarla en la cabeza del feto y, ayudado por las contracciones, va sacando al bebé hacia el exterior.

* Su uso no requiere tanta destreza como el fórceps, pero no es cierto que sea una técnica menos traumática para el bebé.
* Los niños que nacen con la ayuda de una ventosa tienen mayor probabilidad de que les aparezca un hematoma en la parte superior de la cabeza. Generalmente desaparece a las pocas semanas, aunque puede llevar más tiempo.
* La ictericia neonatal puede estar relacionada con la extracción con ventosa, dado que los glóbulos rojos del hematoma se descomponen y liberan bilirrubina, un componente sanguíneo que amarillea la piel.

16 marzo, 2009

El eructo del bebé

Uno de los primeros consejos que recibimos cuando tenemos a un recién nacido es el de ponerlo a hacer un eructo nada más acabar la toma.

Algunos lo hacen enseguida, otros tardan un poco más y otros nunca llegan a hacerlo.

El sentido común (cada día tenemos menos de esto) dice que si un bebé no eructa es porque no tiene nada que eructar, sin embargo hay madres preocupadas por este motivo que acaban mostrando su inquietud: “me cuesta mucho, mucho que haga el eructo”.

Y aquí llega la duda: ¿Es necesario que eructen después de las tomas?

Por el segundo hijo: ¿qué tener en cuenta?

Tener otro hijo implica doble dedicación y doble alegría. El padre y la madre deben estar plenamente convencidos de su decisión y, sobre todo, entender a ese hermano mayor que probablemente no sepa muy bien lo que ocurre a su alrededor.

La decisión de otro hijo suele depender de varios factores: la relación con el primer hijo y con la pareja, el nivel de ingresos, la ayuda familiar... Aunque lo que garantizará el éxito es que el padre y la madre estén comprometidos con su decisión y pongan todo de su parte para que sus dos hijos (o tres, o cuatro...) crezcan felices.

Hay que preparar al hermano mayor (Verdadero)

Más que prepararle, hay que compartir con él la situación de forma natural y ayudarle a encajar el cambio.

* El hijo mayor se va a dar cuenta enseguida de que se avecina un cambio: lo va a deducir rápidamente a través de nuestras conversaciones, nuestra energía y por la barriga de mamá, que crece sin parar.
* Casi desde el primer momento conviene decirle la verdad. La idea es compartir en familia todo el proceso, sin forzar conversaciones, ni tampoco evitarlas.
* La vivencia del hijo mayor no es igual a la nuestra: en primer lugar, porque un niño pequeño difícilmente podrá imaginar lo que es un bebé, a menos que tenga algo más de cinco o seis años.

Por eso, es importante comprender que no podemos exigirle que sienta lo que nosotros queremos. Normalmente, esperamos que se entusiasme para vencer nuestros propios miedos y estar seguros de que el hermano mayor no va a sufrir con la llegada del pequeño.

Viviremos de nuevo la experiencia del primero (Falso)

Ni el embarazo, ni la concepción, ni lo que viene después va a ser igual con el segundo que con el primero. Ante la perspectiva de un segundo hijo, deberíamos ser conscientes de que tenemos que estar preparados para volver a movilizar todos nuestros recursos ante el cambio que viene.

Nos va a resultar muy difícil, vivir el posparto con la plenitud que lo vivimos con nuestro primer hijo: con otro niño en casa difícilmente podremos abandonarnos al universo del bebé y olvidarnos del resto del mundo. Esta vez tenemos que dejar una lucecita encendida.

Si esperamos vivir el posparto de la misma forma en la que lo hicimos con el primer niño, seguramente nos frustraremos. Y si nuestro primer hijo nos enseñó a "desconectarnos" del mundo para aprender a ser madres, la llegada del segundo nos enseñará a convivir con varios deseos y necesidades a la vez.

Ya estamos organizados y todo será más fácil (Verdadero)

* Es cierto, en los aspectos prácticos ya somos expertos y eso facilita muchísimo las cosas. Sabemos por experiencia que para criar a un segundo bebé se necesitan menos de la mitad de las cosas que compramos en el primer embarazo y las que se quedaron en casa están listas para ser reutilizadas (la mochila portabebés, la trona...).

* Ya tenemos experiencia en manejarnos con la ayuda que nos dan (la deseada y la no deseada).
* Nos hemos pateado todos los parques y zonas infantiles del barrio y estamos suscritos a la gaceta de ocio infantil de nuestra ciudad.
* Tenemos un imán en la nevera con el teléfono de las urgencias y un pediatra estupendo.
* Sabemos que no siempre que un bebé llora significa que tiene hambre o sueño, sino que a veces lo único que quiere son brazos y mimos. Y eso nos tranquiliza.

Mucha de esa energía que dedicamos a "convertirnos" en padres tras el nacimiento del primero, ya no tendremos que gastarla porque el camino, en ese sentido, ya está hecho.

Solo el hermano mayor tendrá celos del pequeño (Falso)

Son muchos los sentimientos que afloran con la llegada del segundo hijo. A menudo son sentimientos duros que nos confunden y dificultan nuestras relaciones familiares: culpa, sensación de abandono, decepción, rechazo, rabia, tristeza o celos, entre otros.

Lo común es que todos centren sus miradas en el hermano mayor, como si éste fuera el único que va sentir algo negativo tras el nacimiento del nuevo bebé. Y no tiene por qué ser así: estos sentimientos pueden encontrarse en todos y cada uno de los miembros de la familia:

* Papá se puede sentir abandonado y rabioso.
* Mamá culpable e impotente.
* Y el bebé, que irá creciendo, quizá se ponga verde de celos ante su estupendo hermano mayor (que hace mil cosas mejor que él).
* Mientras, el hijo mayor puede que esté jugando tranquilamente, un poco ajeno a los nuevos problemas.

En cualquier caso, no hay que preocuparse: que haya sentimientos negativos no significa que las cosas no vayan bien. Cuando aumenta la familia, todos, grandes y pequeños, tenemos que reubicarnos en la nueva situación y asumir que algunas cosas no volverán a ser como antes.

¿Cuándo es el momento ideal para tener otro hijo?

No existe un momento ideal, pero debería ir en consonancia con la situación afectiva del primer hijo. Si los vínculos madre-padre-hijo han sido sanos, lo natural es que alrededor del segundo año el niño comience a separarse afectivamente de la madre. Esto significa que el bebé poco a poco deja de serlo y que en su mundo empieza a haber cabida para otros.

Muchos padres que repiten experiencia antes de que el primer hijo haya dejado de ser un bebé: afrontan el reto de criar a dos seguidos, buscan apoyos y el resultado es igual de bueno. Los pequeños tienen que compartir su territorio emocional (mamá), pero a cambio crecen en un clima de intercambio con su hermanito.

Otras familias esperan varios años antes de ir a por el segundo, que crece con casi todas las ventajas de ser hijo único, pero se beneficia de la protección y el ejemplo del hermano mayor. Los dos crecerán igual de felices.

Sexo después del embarazo

Ya hemos tratado anteriormente el tema del sexo y las relaciones sexuales durante el embarazo y de cómo muchas mujeres pueden tener temor de mantener relaciones sexuales con sus parejas, mientras que en otros casos el aumento de hormonas en el cuerpo y el incremento del flujo sanguíneo pueden hacer más placenteras las relaciones sexuales.

Pero bien, ¿qué hay después de haber dado a luz?, ¿Cómo se maneja el sexo en esa instancia?, pues bien, luego del parto, es probable que la mujer necesite estar más conectada que nunca con su pareja y pasará un tiempo en que las relaciones sexuales estarán prohibidas, el famoso periodo de cuarentena, pero transcurrido ese tiempo no hay razones por las cuales no se deban retomar las relaciones sexuales.

Este acercamiento y el volver a tener relaciones sexuales en pareja es importantísimo porque indicará a la pareja que si bien están criando a un niño, no deben por ese motivo, olvidarse de ellos mismos como pareja y matrimonio, ni del amor que los une y que los hizo creador de la preciosa criatura que ahora tienen con ellos.

En conclusión, el trabajo de ser padres no es para nada incompatible con la sexualidad, es por ello que no debe dejarse de lado después de embarazo.

Vía: Web MD

12 marzo, 2009

Tu bebé y el espejo

Si tu bebé tiene cerca de 18 meses descubre cómo disfruta al observar su imagen en el espejo y cómo lo ayuda a construir su autonomía.

La mayoría de los bebés disfrutan mucho al ver su propia imagen en el espejo, pero no es hasta cerca de los 18 meses que se dan realmente cuenta de que la personita que aparece reflejada son ellos mismos.

Usualmente les encanta mirarse y hacer muecas en el espejo desde pequeños, pero es recién a esa edad cuando comienzan a tener noción de su cuerpo en el espacio y son capaces de reconocer la imagen de sí mismos.

Dos procesos, deben converger para que se produzca lo que en psicología se conoce como el estadio del espejo. En primer lugar debe haber la suficiente maduración de las áreas del cerebro especializadas en la percepción y procesamiento de la información visual. Y en segundo debe haber otra persona que le sirva de estímulo, su mamá, papá, abuela, abuelo o hermanito mayor.

Es muy importante que tu bebé comience a reconocerse más como una persona autónoma, puedes aprovechar este momento para nombrar las partes de su cuerpo e incentivar su conocimiento.

Via: zonabebes

Se suspenden los bebés a la carta

La semana pasada todos nos horrorizábamos ante la noticia de que una clínica estadounidense, The Fertility Institutes, permitiría a los padres “diseñar” el aspecto físico de sus futuros hijos mediante el diagnóstico genético preimplantacional, una técnica basada en la selección de embriones.

A raíz de la polémica generada, la clínica ha decidido suspender el servicio de “Bebés a la carta”, manteniéndolo solamente en el caso de trastornos puntuales como por ejemplo el albinismo u otros desórdenes genéticos de la pigmentación de la piel u oculares.

Desde luego, siempre nos quedará la duda de si ha sido todo una maniobra publicitaria o anuncian suspenden el servicio pero en realidad no lo hacen. Lo importante es que la reacción general haya sido de profundo rechazo ante la idea de crear “bebés cosméticos”.

¿Por qué tienen miedo a la noche?

Llega la noche y con ella la oscuridad, que es la puerta por la que entran los miedos de los niños. Te ayudamos a descubrir por qué tiene problemas para dormir y a ponerles solución.

La hora de dormir también es el momento de separarse de papá y mamá, cuando el niño se siente solo; el de los ruidos extraños y esto puede generar malestar o inseguridad en el pequeño.

Otras veces, el problema no es ir a la cama. Surge durante el sueño en forma de pesadillas, terrores nocturnos o sonambulismo; aparece sin la participación consciente de nuestro hijo, pero altera su noche... Y la nuestra. Es importante pararnos y ver qué está pasando.

Problemas y soluciones

1. No quiere irse a la cama

Se inventa lo que sea. Le surge un hambre atroz, sed, ganas de ir al baño, quiere dar besos a todos antes de marcharse y cuando ya cuando no le quedan argumentos, se echa a llorar desconsoladamente.

Qué le pasa. Tiene miedo, pero no es demasiado consciente de ello. Puede ser a la oscuridad o a la noche, a quedarse solo o a todo en general. Así que evita a toda costa el momento de ir a la cama.

Qué hacer. Los hábitos serán su gran apoyo:

* Establecer una hora fija e inamovible para ir a dormir.
* Y una rutina previa que apoye este momento: un baño, una cena ligera, un rato tranquilo todos juntos...
* Luego, ya en su dormitorio le leeremos un cuento apropiado, es decir, uno que no haga referencia a monstruos o temas que exciten demasiado su imaginación.
* Después nos marcharemos, dejándole despierto para que se duerma solo.
* Podemos permitir que una luz se quede encendida.

2. Hay un monstruo en el armario

Tiene una buena razón para no ir a dormir: un monstruo vive en esas estanterías de ahí. Realidad y ficción andan de la mano a esta edad, y es una forma de manifestar un miedo del pequeño.

Qué hacer. Escucharle y apoyarle. Ahora sí, el miedo está presente de forma más o menos consciente. Propongámosle hacerse amigo del monstruo del armario y fortalezcamos sus rutinas de sueño.
Qué no hacer. Nunca hemos de desautorizar al niño ni ridiculizar su miedo, o decirle simplemente que no ha de tenerlo. Abrir el armario y mostrar que el monstruo no está no va a calmarle, porque es un miedo sin base real.

Es muy importante que no durmamos con el niño. Si lo hacemos, cada día buscará un ogro nuevo para pasar más tiempo con nosotros.

3. Solo duerme si le damos la mano

O si nos quedamos con él. Ha atravesado la primera barrera, acostarse, y puede hacer frente al monstruo del armario... siempre que nos mantengamos a su lado.

Qué le pasa. Nosotros le damos seguridad al permanecer junto a él, pero a la vez estamos fomentando su dependencia. Es importante para el niño aprender a dormir solo. Es un gran paso en su maduración y en el desarrollo de la confianza en sí mismo.

Qué hacer

* La solución suele ser reforzar unos hábitos del sueño adecuados para que alcance la independencia en el sueño.
* Hay que apoyarle a atravesar ese miedo (y esa dependencia) dejando que se quede él solo.
* Podemos permitir que duerma con un osito o con su manta preferida, y consentir que se quede la luz encendida.
* Y acudiremos todas las veces que nos llame y le trataremos siempre con mucho cariño, pero cada vez tardaremos un poco más en acudir: un minuto, dos minutos, tres... Hasta que se quede dormido solo. Cada día le parecerá más fácil.

4. Sufre insomnio

Tiene dificultad para conciliar el sueño y despertares frecuentes durante la noche. Su sueño es ligero, como en estado de alerta.

Qué le pasa. El insomnio infantil tiene sobre todo dos causas comunes:

* La primera, un mal hábito del sueño. Tiene miedo a que nos marchemos de su lado, pero sabe que lo vamos a hacer, así que su sueño es más ligero. Se mantiene en alerta parte de la noche para poder despertar cuando percibe que no estamos junto a él.
* La segunda, como a los adultos, "los problemas le quitan el sueño": un hermano, cambio de casa o cole...

Qué hacer. Tenemos que acudir cuando el niño nos llame. Pero si comprobamos que su insomnio se debe a un mal hábito, lo mejor es que cada vez vayamos más tarde para que aprenda a dormir solo. No hay que llevar al niño a nuestra cama, ni siquiera con la excusa de dormir nosotros. Es mejor invertir unos días en generar buenos hábitos de sueño o identificar la causa si es otra.

5. Tiene pesadillas

Se despierta entre gritos y llantos, generalmente en el último tercio de la noche. Está desconcertado y asustado, y es posible que nos cuente una historia de monstruos y persecuciones que acaba de vivir: confunde lo que sueña con la realidad.

Qué le pasa

* Las pesadillas se deben muchas veces a un exceso de estimulación.
* Ver la tele antes de dormir o el contacto con agresividad real o ficticia también pueden provocarlas.
* O quizá sean el síntoma de una época agitada para el niño o de un conflicto por resolver. Si siempre sueña con lo mismo, es interesante descifrar su contenido.

Qué hacer. Cuando el niño tiene una pesadilla nos llama asustado. Es importante acudir, sentarnos junto a él para transmitirle seguridad física, calmarle y, si no se puede dormir, pedirle que nos cuente la pesadilla para que se relaje. Si está muy asustado podemos reinventar la pesadilla con él y llevarla a un final feliz.

Niño con terrores nocturnos

6. errores nocturnos

Se despierta gritando, sudando y con el corazón acelerado. Cuando acudimos junto a él es muy posible que esté sentado en la cama, con los ojos abiertos, pero en realidad está dormido y ni nos ve ni nos escucha. Los terrores nocturnos son despertares incompletos.

Qué le pasa. Durante la fase de sueño profundo aparentemente se "despierta", aunque sigue inmerso en éste. Los terrores nocturnos pueden estar relacionados con el desarrollo madurativo de las fases del sueño.

Qué hacer. Él no es consciente de lo que ha ocurrido, está dormido. Por eso, al llegar a su lado debemos quedarnos junto a él y tranquilizarle sin pretender que se despierte. Cuidaremos de que no se haga daño. Para prevenir los terrores hay que evitar las situaciones de estrés.

Qué no hacer. No hemos de despertarle, ni zarandearle, ni intentar que nos responda. Está dormido. Al día siguiente no hemos de preguntarle por lo ocurrido ya que no lo recuerda; nuestra insistencia solo puede crearle más confusión.

7. Es sonámbulo

Se pasea por la casa durmiendo, aunque con los ojos abiertos, e incluso puede realizar alguna actividad.

Qué le pasa. El sonambulismo es una parasomnia, un despertar incompleto. Es un fenómeno paralelo al sueño, un estado en el que el niño no llega a despertarse pero tampoco está dormido, lo que le permite, por ejemplo, hacer cosas.

Qué hacer

* No requiere ninguna medicación y no tiene por qué revelar un problema psicológico o físico.
* Habitualmente se da en uno o más periodos de la vida y desaparece solo. Durante los episodios tomaremos medidas para que no se haga daño, como quitar de en medio los objetos con los que podría tropezar y acompañarlo a su cama.
* También es importante que cerremos bien puertas y ventanas cada noche.

Qué no hacer. Intentar despertarle, porque puede confundirse más. Es mejor acompañarle a su cama.

07 marzo, 2009

La obesidad dificulta la concepción

En alguna ocasión hemos hablado de cómo la obesidad dificulta la concepción, ya sea en los procesos de reproducción asistida como en la natural. Un nuevo estudio confirma que la obesidad dificulta el proceso reproductivo.

Incluso si la mujer obesa que quiere quedar embarazada es joven y cuenta con un ciclo menstrual regular, las dificultades para lograr el embarazo son mayores que en el caso de una mujer con una masa corporal adecuada. Ello es debido a que el exceso de grasa produce alteraciones en los ovarios que podrían contribuir a la incapacidad de los óvulos para producir un embrión.

Y es que, según explica la directora de la investigación, las características de los óvulos están influidas por el ambiente en el que se desarrollan en los ovarios.

¿Cómo saber si estoy embarazada?

Muchas mujeres se podrán hacer esta pregunta en este mismo instante y la respuesta no es sencilla de conseguir, sobre todo cuando nos negamos a que un embarazo pueda venir en camino. Pero en el caso de las mujeres que están esperando poder salir embarazadas, lo que debe inundarles es la ansiedad por ser de una vez por todas mamás.

Para empezar, podrías intentar haciéndote una prueba de embarazo casero, más conocidos como los famosos test de embarazo, y así poder determinar de manera simple si estás esperando un bebé, pero muchas veces, las mujeres no logran poder saber a ciencia cierta si están embarazadas en esta etapa sobre todo si se realizan el test de embarazo al corto tiempo de haber tenido relaciones sexuales. Más vale esperar un poco.

Pero si estás impaciente por saber qué es lo que está pasando en tu cuerpo, será mejor que recurras a un análisis de sangre que te dirá si verdaderamente tus sospechas son ciertas. Este examen detectará a la hormona del embarazo en tu sangre y será certero a la hora de decirte si estás esperando a la cigüeña o no.

Algunos síntomas que te pueden hacer sospechar incluyen: crecimiento de los senos, cansancio, mareos, somnolencia, náuseas, vómitos, mayor sensibilidad a los olores, no tolerancia de ciertos alimentos y por el contrario antojo de otros, aumento de la frecuencia de micción, incremento de la temperatura corporal y por su puesto, atraso del periodo menstrual.

Via: embarazo10

Siete errores frecuentes con los medicamentos

Dar medicamentos sin receta médica es un gran problema. Estamos generando bacterias resistentes a los antibióticos y nos quedamos sin armas para atacarlas. Estos son los errores más comunes.

El principal argumento que los padres tenemos para administrar medicamentos por nuestra cuenta es que "tiene lo de siempre". Pero no tiene por qué ser lo de siempre. Y aunque lo fuera, a lo mejor ahora hay un medicamento que es más eficaz, puede que nuestro hijo requiera esta vez una dosis distinta o que con el tiempo hayamos olvidado el número de días y de tomas que nos dijo el pediatra.

Dosis incorrectas

"¿Qué me dijo...? Será lo de siempre..." A veces no nos damos cuenta de que la cucharilla es de diez mililitros y la llenamos hasta arriba, aunque nos recetaron cinco.

Error

En ocasiones extrapolamos lo que le damos del antitérmico habitual al otro que toma por primera vez, o nos inventamos una medida universal que usamos siempre, como esa cucharita de postre que tenemos en la cocina. Pero a la hora de tomar un medicamento todo tiene un porqué, y solo obtendremos los efectos deseados si somos estrictos en la administración.

La dosis correcta es fundamental y cada mililitro tiene su función.

Retirarlo antes de tiempo

"Como ya está bien...", decimos a menudo. Y así aplicamos a nuestra manera la moderación en el uso de los fármacos.

Error

No es ahí donde tenemos que recortar. Especialmente los antibióticos han de ser administrados exactamente el número de días que el pediatra señale y la razón es simple: el doctor sabe cuánto tiempo necesita el antibiótico para acabar con la bacteria.

Si dejamos de darle el medicamento cuando desaparecen los síntomas, es posible que la bacteria siga viva (aunque debilitada), y si no cumplimos el tratamiento hasta el final, le damos la oportunidad de recuperarse y aparecer de nuevo con muchos más recursos frente a los antibióticos.

Muchas enfermedades de repetición son el resultado de haber seguido mal el tratamiento, lo que ha generado una bacteria resistente a todo.

Compartir con los hermanos

Hace una semana que la niña sufrió un resfriado y su hermanita empieza a presentar los mismos síntomas. Su madre ha cogido el jarabe que le dio a la mayor y se lo va a dar a la pequeña. Piensa que así evitará que el catarro progrese.

Error

En la infancia todas las enfermedades se parecen en sus síntomas, aunque sean muy diferentes. Estamos haciendo un diagnóstico que puede ser perjudicial para nuestro hijo, ya que le estamos administrando medicinas sin saber realmente qué tiene; además, podemos estar enmascarando una enfermedad seria.

Doble dosis

El niño lo ha vomitado todo, jarabe incluido, o eso cree su mamá. ¿No es eso que aparece mezclado con el maíz? Le da otra vez el antibiótico. También lo hacen otras madres cuando al niño se le sale el jarabe por las comisuras de la boca.

Error

¿Cuándo darle más y cuándo no? Es primordial utilizar el sentido común. ¿El niño ha vomitado nada más recibir la dosis? Entonces es muy probable que no haya llegado a ninguna parte. Pero si vomitó media hora después de tomar el medicamento hay bastantes posibilidades de que ya esté donde tiene que estar... Los fármacos se absorben con mucha rapidez. El tipo de medicamento también marcará la pauta: ¿era para el corazón? En este caso, hay que tener más cuidado con una sobredosis que si se trata de un antitérmico.

Conservar y administrar todos de igual manera

Es muy frecuente guardar todos los medicamentos en un único botiquín y en las mismas condiciones. Pero no todos los fármacos se conservan igual, son como los alimentos: ¿Van todos a temperatura ambiente o todos en la nevera? No.

Error

Cada uno tiene unas características específicas que es decisivo respetar para su conservación y para obtener el efecto deseado. Además, no todos los fármacos se administran igual.

Hay medicamentos que no se absorben bien con leche, como el hierro, unos que necesitan el estómago lleno y otros que lo necesitan vacío para hacer efecto. La conservación y administración de los medicamentos nos plantean dudas que no siempre preguntamos, y es importante hacerlo.

Si poco es bueno, más es mejor

Muchas madres, por ejemplo, ante el eccema de su hijo aplican generosas dosis de su crema para el picor.

Error

La capacidad de absorción de la piel del niño es muy alta, de modo que todo lo que apliquemos sobre ella puede pasar fácilmente a sangre. Una dosis alta puede perjudicarle. La medida ideal es la crema justa para que con un leve masaje desaparezca.

Dejar al alcance de los niños

Lo avisan en todos los anuncios y estamos totalmente de acuerdo y, sin embargo, no es difícil ver el antitérmico en la mesilla de noche del niño.

Error

En el fondo de nuestro cerebro está la idea de que... ¡el niño nunca va a querer tomar el medicamento por su cuenta! Sin embargo los jarabes tienen sabores y colores atractivos y esto hace posible que el niño, además de tomárselo con gusto cuando le toca, quiera darle un traguito si se queda a mano. Es muy importante no dejar los medicamentos al alcance de los niños.

Utilizarlos de forma segura

* Apuntar siempre lo que nuestro hijo debe tomar y la forma de hacerlo. En la consulta lo tenemos todo claro, pero al salir o a la hora de administrarlo es cuando surgen las preguntas.
* Resolver todas nuestras dudas antes de salir de la consulta del pediatra, y no dar nada por sabido:

* ¿Podemos esperar algún efecto secundario?
* ¿Hemos de tomar alguna medida especial?
* ¿Puede recordarnos cuántos días y cuántas tomas?

* Comprobar que el nombre que figura en el envase coincide con lo que nos han recetado.
* Confirmar que lo tenemos en la presentación recetada (jarabe, suspensión, comprimido) y en la cantidad indicada. No cambiar una presentación por otra a nuestro gusto. A veces dos formas diferentes de un mismo medicamento, con la misma dosis no actúan igual.
* Seguir estrictamente la frecuencia indicada por el pediatra en las tomas: no saltarnos tomas, ni adelantarlas, sobre todo en el caso de los antibióticos.
* Tomar el medicamento exactamente el número de días recetado por el pediatra. Ni uno más, ni uno menos.

02 marzo, 2009

A por el segundo hijo: ¿qué tener en cuenta?

Tener otro hijo implica doble dedicación y doble alegría. El padre y la madre deben estar plenamente convencidos de su decisión y, sobre todo, entender a ese hermano mayor que probablemente no sepa muy bien lo que ocurre a su alrededor.

La decisión de otro hijo suele depender de varios factores: la relación con el primer hijo y con la pareja, el nivel de ingresos, la ayuda familiar... Aunque lo que garantizará el éxito es que el padre y la madre estén comprometidos con su decisión y pongan todo de su parte para que sus dos hijos (o tres, o cuatro...) crezcan felices.

Hay que preparar al hermano mayor (Verdadero)

Más que prepararle, hay que compartir con él la situación de forma natural y ayudarle a encajar el cambio.

* El hijo mayor se va a dar cuenta enseguida de que se avecina un cambio: lo va a deducir rápidamente a través de nuestras conversaciones, nuestra energía y por la barriga de mamá, que crece sin parar.
* Casi desde el primer momento conviene decirle la verdad. La idea es compartir en familia todo el proceso, sin forzar conversaciones, ni tampoco evitarlas.
* La vivencia del hijo mayor no es igual a la nuestra: en primer lugar, porque un niño pequeño difícilmente podrá imaginar lo que es un bebé, a menos que tenga algo más de cinco o seis años.

Por eso, es importante comprender que no podemos exigirle que sienta lo que nosotros queremos. Normalmente, esperamos que se entusiasme para vencer nuestros propios miedos y estar seguros de que el hermano mayor no va a sufrir con la llegada del pequeño.

Viviremos de nuevo la experiencia del primero (Falso)

Ni el embarazo, ni la concepción, ni lo que viene después va a ser igual con el segundo que con el primero. Ante la perspectiva de un segundo hijo, deberíamos ser conscientes de que tenemos que estar preparados para volver a movilizar todos nuestros recursos ante el cambio que viene.

Nos va a resultar muy difícil, vivir el posparto con la plenitud que lo vivimos con nuestro primer hijo: con otro niño en casa difícilmente podremos abandonarnos al universo del bebé y olvidarnos del resto del mundo. Esta vez tenemos que dejar una lucecita encendida.

Si esperamos vivir el posparto de la misma forma en la que lo hicimos con el primer niño, seguramente nos frustraremos. Y si nuestro primer hijo nos enseñó a "desconectarnos" del mundo para aprender a ser madres, la llegada del segundo nos enseñará a convivir con varios deseos y necesidades a la vez.

Ya estamos organizados y todo será más fácil (Verdadero)

* Es cierto, en los aspectos prácticos ya somos expertos y eso facilita muchísimo las cosas. Sabemos por experiencia que para criar a un segundo bebé se necesitan menos de la mitad de las cosas que compramos en el primer embarazo y las que se quedaron en casa están listas para ser reutilizadas (la mochila portabebés, la trona...).

* Ya tenemos experiencia en manejarnos con la ayuda que nos dan (la deseada y la no deseada).
* Nos hemos pateado todos los parques y zonas infantiles del barrio y estamos suscritos a la gaceta de ocio infantil de nuestra ciudad.
* Tenemos un imán en la nevera con el teléfono de las urgencias y un pediatra estupendo.
* Sabemos que no siempre que un bebé llora significa que tiene hambre o sueño, sino que a veces lo único que quiere son brazos y mimos. Y eso nos tranquiliza.

Mucha de esa energía que dedicamos a "convertirnos" en padres tras el nacimiento del primero, ya no tendremos que gastarla porque el camino, en ese sentido, ya está hecho.

Solo el hermano mayor tendrá celos del pequeño (Falso)

Son muchos los sentimientos que afloran con la llegada del segundo hijo. A menudo son sentimientos duros que nos confunden y dificultan nuestras relaciones familiares: culpa, sensación de abandono, decepción, rechazo, rabia, tristeza o celos, entre otros.

Lo común es que todos centren sus miradas en el hermano mayor, como si éste fuera el único que va sentir algo negativo tras el nacimiento del nuevo bebé. Y no tiene por qué ser así: estos sentimientos pueden encontrarse en todos y cada uno de los miembros de la familia:

* Papá se puede sentir abandonado y rabioso.
* Mamá culpable e impotente.
* Y el bebé, que irá creciendo, quizá se ponga verde de celos ante su estupendo hermano mayor (que hace mil cosas mejor que él).
* Mientras, el hijo mayor puede que esté jugando tranquilamente, un poco ajeno a los nuevos problemas.

En cualquier caso, no hay que preocuparse: que haya sentimientos negativos no significa que las cosas no vayan bien. Cuando aumenta la familia, todos, grandes y pequeños, tenemos que reubicarnos en la nueva situación y asumir que algunas cosas no volverán a ser como antes.

¿Cuándo es el momento ideal para tener otro hijo?

No existe un momento ideal, pero debería ir en consonancia con la situación afectiva del primer hijo. Si los vínculos madre-padre-hijo han sido sanos, lo natural es que alrededor del segundo año el niño comience a separarse afectivamente de la madre. Esto significa que el bebé poco a poco deja de serlo y que en su mundo empieza a haber cabida para otros.

Muchos padres que repiten experiencia antes de que el primer hijo haya dejado de ser un bebé: afrontan el reto de criar a dos seguidos, buscan apoyos y el resultado es igual de bueno. Los pequeños tienen que compartir su territorio emocional (mamá), pero a cambio crecen en un clima de intercambio con su hermanito.

Otras familias esperan varios años antes de ir a por el segundo, que crece con casi todas las ventajas de ser hijo único, pero se beneficia de la protección y el ejemplo del hermano mayor. Los dos crecerán igual de felices.

Via: serpadres. es

Los niveles de hormonas predicen el riesgo de depresión postparto

Las mujeres que tienen altos niveles de una hormona producida por la placenta a mitad de su embarazo parece que tienen más probabilidad de desarrollar depresión Postparto, según un estudio de la Universidad de California (Estados Unidos) que publica Archives of General Psychiatry.

La depresión postparto es más seria que el estado depresivo transitorio o "baby blues" y comienza entre la cuarta y la sexta semana posterior a dar a luz
, según expone el estudio. Los factores de riesgo incluyen una historia de depresión, hechos cotidianos estresantes, falta de respaldo social, baja autoestima y depresión, ansiedad o estrés durante el embarazo. Sin embargo, estos factores de riesgo explican sólo una parte de las diferencias entre las mujeres que desarrollan la depresión postparto y las que no.

"Los factores de riesgo endocrinos para la depresión postparto han sido identificados también, incluyendo cambios en las hormonas reproductivas durante el embarazo, una historia de síndrome premenstrual y de cambios de humor inducidos por anticonceptivos orales", señalan los autores. También se ha estudiado una hipótesis sobre una posible relación entre una hormona producida por la placenta, conocida como hormona liberadora de corticotropina (pCRH, en sus siglas en inglés), y la depresión postparto. El equipo de la Universidad de California analizó esta hormona en 100 mujeres embarazadas que visitaron centros médicos del sur de California durante el periodo de estudio. Se tomaron muestras de sangre a las 15, 19, 25, 31 y 37 semanas de gestación y se valoraron los síntomas de depresión en las cuatro últimas visitas y de nuevo a las 8,7 de promedio tras el parto.

Un total de 16 mujeres desarrollaron depresión postparto en la siguiente visita. Los niveles de pCRH cuando estaban embarazadas de 25 semanas predecían claramente el desarrollo de depresión postparto. Según el estudio, las tres cuartas partes de las mujeres con futura depresión postparto podrían ser identificadas usando este marcador y sólo el 24 por ciento quedarían por clasificar. La capacidad predictiva de los niveles de hormonas se incrementan cuando los síntomas de depresión a mitad del embarazo también eran evaluados.

El estrecho margen de tiempo en el que los niveles de pCRH predicen la depresión postparto -de la semana 23 a la 26- coincide aproximadamente con una subida de los niveles de la hormona. "No sabemos qué factores podrían precipitar la subida de pCRH, pero algunas evidencias sugieren una asociación entre un elevado cortisol en el principio del embarazo y un incremento de pCRH a finales del mismo", explican los autores.

"Nuestro estudio tiene importantes implicaciones clínicas y teóricas", continúan. "Si nuestros resultados son refutables podría considerarse útil realizar análisis de pCRH y depresión postparto de cara a cuidados prenatales. Las extracciones de sangre para ver la diabetes gestacional se hacen entre la semana 24 y la 28 de gestación, una posible prueba para ver la depresión postparto se podría hacer en ese mismo periodo. Además, un mejor entendimiento del papel de pCRH en el mecanismo patofisiológico dirigido a la depresión postparto podría contribuir al desarrollo de prevenciones dirigidas para este trastorno común".

Via: Diario Medico

La imitación, su forma de aprender

Miran atentamente todo lo que hacemos para repetirlo. Gracias a la imitación nuestros hijos, aumentan su vocabulario, descubren gestos para expresan sus emociones y se aprenden las rutinas del día a día. La repetición es su forma de aprender y nosotros, sus modelos.

Los humanos no nacen sabiendo, así que tienen que aprender un montón de cosas antes de poder defenderse en el mundo. ¿Cómo lo hacen? Observando y copiando. Y nos imitan más de lo que pensamos: a comer con la cuchara, a dar besos, a abrir cajas... e incluso a qué tener miedo.

Si vamos paseando y suena un ruido fuerte como un globo que explota o un camión que descarga, ¿a quién mira el bebé antes de echarse llorar? A papá o a mamá. Y dependiendo de lo que hagan éstos, señalará con el dedo, lo ignorará o se tapará los oídos. Es decir, imitará la reacción de sus padres.
Cuantas más veces ocurra este suceso, más probabilidades hay de que el pequeño incorpore esta actitud como propia. Pasado un tiempo, ya no necesitará mirar a sus padres: la imitación le habra generado reacciones adaptativas a su entorno.

La imitación se acompaña de una herramienta que va a ser el "pegamento" de los nuevos conocimientos: la perseverancia, es decir, la repetición.

Palabras

Imitan sobre todo las palabras que le dirigimos a él: cariñito, chiquitín, mi amor. Y algunas que forman parte de los rituales cotidianos: "¡al agua patos!" o "ñam, ñam, a comer".

También imitarán e irán interiorizando todas las demás, pues la forma en que aprenden el lenguaje es escuchándonos hablar. Al principio lo harán con lengua de trapo pero, poco a poco, ampliarán su vocabulario. No hay que impacientarse.

Gestos

Aplaudir para mostrar nuestra alegría, hablar por el móvil, peinarnos, sacar y meter las llaves en el bolso, tocarnos la frente cuando estamos cansados y levantar los hombros cuando queremos decir, "no lo sé" o levantar los brazos para recibir a un amigo son algunas de las expresiones que los peques copiarán rápidamente.

Respuestas

Nuestra forma de responder a los sucesos es un mensaje para el pequeño, que todavía desconoce muchas de las cosas que ocurren a su alrededor. Como padres, tenemos que transmitir un modelo que combine seguridad, prudencia y apertura al mundo, para responder de forma equilibrada a las situaciones cotidianas.

* Si nos mostramos asustados cuando el pequeño explora, éste imitará nuestra respuesta, aprenderá a asustarse y verá peligros por todas partes.
* La forma de reaccionar ante sucesos inesperados también les ofrece un modelo que les valdrá para toda la vida. Por ejemplo, si se nos olvidaron las llaves en casa podemos agobiarnos o improvisar y pasar la tarde en casa de la vecina).

Emociones

Aunque el bebé no puede identificar de forma activa los sentimientos, el estado emocional de las personas que tiene a su alrededor influye poderosamente en el suyo. En ocasiones, un bebé tenso, triste o irritado no es más que el reflejo de unos padres preocupados y malhumorados o de una cuidadora con problemas personales.

Es muy importante cuidar nuestras emociones cuando somos padres, pues si nosotros estamos bien, nuestros bebés se "empaparán" de nuestro estado anímico.

Rituales...

Lavarnos las manos, tirar de la cadena, cepillarnos los dientes, doblar el pijama... son rituales que el pequeño imitará (en la medida de sus posibilidades) sin tener que decirle nada cuando vea que los demás miembros de la familia lo hacen diariamente.

Y aficiones

La lectura, el deporte, el bricolaje, los puzzles, la observación de la naturaleza... llaman también la atención de los más pequeños y se van convirtiendo, incluso desde este momento, en los puntos de referencia de sus propios intereses.

¡Cuántas veces decimos que son como esponjas! Hay que aprovecharlo y proponer juegos como éstos:

El juego de señalar

Consiste en ir nombrando y señalando las partes del cuerpo mientras nos miramos en un espejo. Primero los ojos, luego la nariz, las orejas, las manos...

El juego del tren

Se basa en hacer un tren adaptado a sus capacidades psicomotrices y, según van pasando los meses, ir incorporando dificultades y objetivos. El pequeño copiará lo que hace el "maquinista" (un adulto o un niño más mayor).

* Se puede empezar haciendo un trenecito a gatas y acompañar la marcha con un sonido de silbato: "piiiii, piiiii, chucu, chucu".
* Cuando el pequeño se ponga en pie, podemos hacer el tren agarrados, caminando despacito, cantando una canción mientras caminamos e incorporando un objetivo, por ejemplo, ir a lavarnos las manos antes de comer.
* Más adelante, podemos complicar el juego añadiendo sonidos y pasos diferentes: sacar una pierna o dar un saltito cada tres pasos), cantar canciones, etc.

Canciones y Poemas para imitar con gestos

Esta canción se canta haciendo los gestos con las manos:

"Saco una manita y la hago bailar, la cierro, la abro y la vuelvo a guardar. Saco la otra manita y la hago bailar, la cierro, la abro y la vuelvo a guardar. Saco las dos manitas y las hago bailar, las cierro, las abro y las vuelvo a guardar. ¿Dónde están las manitas? (Responde el pequeño: aquiií)".

Como copian lo bueno y lo malo, si no queremos que hagan ciertas cosas... ¡no las hagamos!

Seguridad

Subirnos a una silla para coger algo, tender la ropa encaramados a la ventana, abrir el candado de la caja de las medicinas... Cualquier acción que no queramos que nuestro hijo intente reproducir, mejor no hacerla delante de él. Al menos de momento.

Palabrotas

* La única forma de evitar que nuestro pequeño nos sorprenda con este tipo de lindezas es no decirlas nosotros.
* Si aún así alguna vez aprende alguna palabrota, no hay que prestarle demasiada atención ni poner el grito en el cielo por muy fea que sea.
* Cuando son tan pequeñitos, las palabras les llaman la atención no tanto por su significado como por su sonoridad o pronunciación. Las ganas de repetirla se les pasará en cuanto aparezca una palabra nueva que suene igual de bien a sus oídos.

Violencia

En esta etapa no sirve aquello de "haz lo que yo digo pero no lo que yo hago", porque para el pequeño de un año la acción que ve predomina sobre lo que oye.

Si pegamos al pequeño en la mano para que no coja la tierra de la maceta o si le damos en el culete cuando hace algo mal, además de estar dañando su integridad, su autoestima y sus derechos, le estamos ofreciendo un modelo violento en sus relaciones con los demás. Las va a repetir antes o después aunque luego le digamos que "no se pega".

Todos a la mesa

Esta es la edad ideal para sentar al pequeño a comer con toda la familia y permitirle imitar todo lo que hacemos los mayores: ensayar con los cubiertos, picotear de aquí y de allá, usar la servilleta, beber el agua del vaso...

Esto implica tener que lavar muchos manteles, baberos y manitas, pero ¡es el precio que hay que pagar para que nuestro pequeño llegue a ser un buen gourmet!