El asma sigue siendo la enfermedad crónica más habitual entre la población infantil. Un estudio australiano realizado por investigadores del Royal Children’s Hospital de Herston ha revelado que una buena intervención educativa podría reducir de forma significativa las visitas al hospital, así como su coste sanitario.
Dicha intervención estaría constituida por un programa integral de atención al niño asmático y sus cuidadores, y los datos merecen atención, ya que hablamos de cifras importantes. En concreto, según el estudio se reduciría en un 27% el riesgo de visitas a los servicios de urgencias y en un 21% la tasa de hospitalizaciones.
Esta enseñanza incluye cómo controlar el flujo respiratorio y mostrar a los cuidadores la importancia de hacer cambios ambientales en el hogar (por ejemplo, la eliminación de los disparadores del asma, polen y moho del exterior, los ácaros del polvo del hogar, la piel de gatos, perros y roedores y las plumas de pájaros…).










