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29 enero, 2009

¿Qué aprendemos de nuestros hijos?

Criar a un hijo es una aventura llena de emociones y alegrías. Consiguen que seamos un poco más niños y nos demuestran cada día que el mundo no es tan cuadriculado como creíamos. La llegada de un hijo pone nuestra vida patas arriba: redirigimos el centro de nuestra existencia hacia otra persona, sustituimos hábitos, condicionamos nuestros horarios a los suyos y luchamos por compatibilizar la vida profesional con una vida personal con más responsabilidades (y satisfacciones).

Sin apenas darnos cuenta, esas personitas nos convierten en seres diferentes y, en muchos aspectos, mejores. Los que más aprendemos: los padres Cuidamos a nuestros hijos desde que nacen, les estimulamos para que aprendan a caminar y a hablar, les enseñamos a comer, a ir al baño solitos, a vestirse y les inculcamos nuestras pautas de comportamiento social.

Lo más asombroso de todo este proceso es que somos nosotros quienes más aprendemos por el camino. Mientras intentamos dotarles de las herramientas imprescindibles para que sean personas plenas y felices, tenemos que poner en práctica nuevas tareas:

* Preparar biberones.
* Cambiar pañales.
* Robar horas al sueño para atenderle.
* Buscar nuevas maneras de estar y disfrutar.

Gracias a ellos, somos capaces de recordar el calendario de vacunas infantiles, conocemos por su nombre a todos los teleñecos y nos rendimos ante el batallón de peluches y juguetes que invaden nuestro espacio. Cambiamos las prioridades Desde que llegan a nuestras vidas, ellos marcan la pauta del día.

El horario de los padres, incluido el trabajo, se rige por los horarios de los niños, empezando por las horas de sueño cuando son muy pequeños. Descubriremos que algunas cosas a las que no dábamos importancia, se vuelven fundamentales. Encontramos otras formas de divertirnos Ahora hay que incluirles en los planes, y eso hace que abramos nuestro abanico de actividades y exploremos otras formas de ocio: salir al campo los fines de semana, montar en bici con ellos o ir a ver películas de dibujos son algunos nuevos planes a los que los papás nos acostumbramos rápidamente.

Cambiamos el paraje desierto por el hotel a pie de playa, las cenas en un restaurante exótico por las reuniones caseras con otros amigos con hijos. Y actividades como salir a cenar, tener tiempo para leer el periódico, dormir la siesta o escaparnos a ver una película “de mayores”, se aprecian mucho más en las contadas ocasiones en que se pueden disfrutar.

Nos hacemos más sociables Los niños tienen que relacionarse con otros niños; de pronto, los papás tendemos a hacer planes comunes con otros padres con hijos de la misma edad. Esto supone un gran esfuerzo de sociabilidad, ya que hay que expandir el círculo de amistades a personas cuyo vínculo en común con nosotros son, básicamente, los hijos.

Aprendemos a organizarnos

Los niños nos enseñan a ser más prácticos, a aprovechar todos y cada uno de los minutos del día y a ser más flexible si las cosas no salen como habíamos previsto. Descubrimos nuevas formas de poner límites De pronto, tenemos que ponernos en situaciones que siempre hemos tenido por poco simpáticas:

* Dar órdenes.
* Dictar la ley.
* Poner límites.

Estos desafíos se suceden a lo largo del día y nos evocan sin querer a nuestros propios padres: “Lávate los dientes”, “recoge los juguetes”, “no tires de las orejas al perro”, “es hora de dormir”... Tarde o temprano, todos los padres descubren que, para imponer las necesarias normas de convivencia y comportamiento en casa, es mejor ser más sutil. Y esta nueva actitud es aplicable a la hora de ir a trabajar, de hacer la compra, o en cualquier otro ámbito de la vida.

Revisamos nuestro vocabulario Cuando aprendemos un idioma nuevo, oír hablar a los niños es un excelente aprendizaje, porque su vocabulario es muy básico y repiten las nuevas palabras que aprenden. Al estimular a nuestro hijo cuando aprende a hablar, también nos vemos obligados a seleccionar las palabras más correctas para enseñárselas, y a replantearnos cómo utilizamos el lenguaje.

¿De verdad tengo hambre o es apetito? ¿No sería mejor que dijese que estoy alterado, en lugar de rallado? Las pequeñas cosas nos importan y nos entusiasman Están tan llenos de vida y energía que su actitud es contagiosa. Todo les entusiasma y les hace ilusión.

Estimular su curiosidad nos hace toparnos con el mundo que nos rodea y prestar atención a detalles que antes pasábamos por alto. Nos dan una nueva percepción del mundo Los niños nos muestran que hay un mundo mejor que el nuestro: el suyo, más ingenuo y más sano. Con ellos aprendemos que el mundo no es tan lógico como nos lo representamos, que no somos tan consecuentes con nuestras ideas como creíamos, y que la vida está llena de incoherencias y no importa.

Ganamos paciencia

Los peques nos enseñan el significado de la paciencia y la tolerancia. Con ellos se aprende a valorar cada momento, a tomarse la vida con más calma. Los niños necesitan su tiempo para cada cosa y su ritmo desacelera el nuestro. Nos reímos de otras cosas Los niños despiertan nuestro sentido del humor. Un gesto, una frase, oírles jugar o ver cómo nos imitan, nos hace reír con un humor más ingenuo.

Nos enseñan a agudizar la imaginación para inventarnos cuentos o juegos y ser partícipes con ellos. Nos vemos a nosotros mismos con otro prisma Para un niño, su padre es la persona más fascinante del universo. De repente, encontramos en casa a la presidenta de nuestro club de fans y al primer secretario, a las únicas personas que se levantan dando gritos del sofá cuando entramos por la puerta, a los únicos a los que les podemos contar la misma historia mil veces, y mil veces les hará gracia.

Fumar durante el embarazo, fomenta la agresión en niños

Si bien los estudios anteriores han demostrado que fumar durante la gestación causa bajo peso al nacer, esta investigación muestra que las madres que fuman durante el embarazo puede predisponer a sus hijos a un riesgo adicional, a tener un comportamiento violento.

Lo que es más, el equipo de investigación encontró el riesgo de dar a luz a niños agresivos aumento entre las madres cuyos ingresos familiares son inferiores a 40.000 dólares por año.

Otro factor de riesgo de comportamiento agresivo en los niños fue que las madres fumadoras con antecedentes de conducta antisocial como, problemas legales, alta deserción escolar y el uso de drogas ilegales.

Las madres cuyas vidas han estado marcadas por el comportamiento antisocial tienen un 67 por ciento de posibilidades de tener un niño físicamente agresivo si fuma 10 cigarrillos al día durante el embarazo, en comparación con el 16 por ciento para aquellas que no fuman o lo hacen con menos de 10 cigarrillos al día “, dice el Dr. Séguin.

“Fumar también parece ser un factor agravante, aunque menos pronunciada, en las madres cuyo comportamiento anti-social es insignificante o nulo”.

La investigación se llevó a cabo como parte de una investigación más amplia de los niños, el estudio longitudinal de Quebec, que examinó el comportamiento de los 1745 niños entre la edad de 18 meses a tres años y medio.

La descendencia agresiva se caracteriza en la rapidez con que aprenden a golpear, morder, patear, luchar e intimidar a otros.

Via: SC.daily

¿Es normal que el niño babee?

Es posible que tu hijo mantenga la boca abierta a causa de una obstrucción nasal. Como no puede respirar por la nariz, lo hace por la boca y, al no cerrarla, se le cae la baba.

Te aconsejo que le lleves al pediatra para que confirme este diagnóstico. También es posible que tenga rinitis alérgica o vegetaciones y necesite algún tratamiento. Estos trastornos pueden causar otros síntomas como rinorrea (agüilla) o tos esporádica.

Conviene limpiarle la nariz con suero fisiológico y extraer las mucosidades con una sonda aspirativa hasta que aprenda a sonarse solo.

Por: Dr. Florencio de Santiago
Pediatra extrahospitalario titulado en Puericultura y colaborador de diversas publicaciones y medios de comunicación.

20 enero, 2009

¿Qué nos revela el pañal del bebé?

Los pequeños detalles y variaciones en el número y consistencia de las cacas del niño tienen escasa importancia, y la su continua contemplación, nos dice más bien poco acerca de la salud de nuestros hijos (se debe consultar al pediatra si hay sangre, por ejemplo). Estas son algunas de nuestras dudas más frecuentes:

¿Qué es el meconio?
Es la primera caca que hace el niño al poco de nacer. Es negra, pastosa y adherente.

¿Cómo son las cacas del recién nacido?
Después del meconio (lo expulsa una o dos veces), el bebé hace durante cuatro o cinco días deposiciones de transición, poco abundantes, muy líquidas y grisáceo-verdosas.

¿La alimentación de la madre influye?
Normalmente no influye en las heces del niño, salvo en casos de alergia. Si es alérgico a algo que ha comido la madre, puede tener diarrea, a veces con sangre, o más raramente, estreñimiento.

¿Por qué está varios días sin hacer caca?
Hacia los dos o cuatro meses (a veces un poco antes), los niños que solo toman pecho suelen dejar de hacer caca cada día. Casi todos están dos o tres días sin hacer, muchos están cuatro o cinco, no es raro encontrar a alguno que haya estado siete o diez días sin defecar, y el récord del mundo está en casi un mes.

Eso sí, cuando al final hacen caca, sigue siendo blanda, como un puré, y muy, muy abundante. Esto es totalmente normal, no es estreñimiento, y no hay que preocuparse.

¿Qué es el estreñimiento?
* Consiste en hacer bolas grandes, duras y secas. Es una enfermedad, porque duele y puede causar fisuras anales (heridas sangrantes en el culito) y hemorroides.
* El estreñimiento no depende del número de deposiciones que hace. Hacer bolas duras tres veces al día es estreñimiento; por el contrario, hacer cacas blandas cada dos semanas se considera perfectamente normal.

¿Son más estreñidos los niños que no maman?
* Sin duda. El verdadero estreñimiento, con bolas secas y duras, es muy raro, casi imposible, en niños con lactancia materna exclusiva. En la lactancia mixta a veces basta un poco de biberón para que aparezcan cacas más duras.
* En casos raros, el estreñimiento puede ser síntoma de alergia a la leche de vaca, aunque es mucho más frecuente que dicha alergia produzca diarrea.

¿Estriñen más unas marcas de leche que otras?
Sí, algunas marcas, según su composición, producen unas deposiciones más duras que otras. Si el niño toma el biberón y va estreñido, vale la pena cambiar de marca.

¿Es bueno estimularle con un termómetro?
No, es muy peligroso: puede romperse en un movimiento brusco.
Además, los termómetros de mercurio no son aconsejables por su toxicidad.

¿Puede tomar laxantes?
No. Algunos laxantes son peligrosos para el bebé; no deben administrarse, salvo que lo indique el médico.

¿Las vitaminas estriñen?
No, pero el hierro sí. Y esto es un problema, porque en general los niños sanos no necesitan vitaminas, pero a algunos sí les conviene el hierro. Si su pediatra le ha mandado hierro, habrá que disminuir la dosis.

¿Sirve de algo darle zumo de naranja?
* El zumo de frutas en grandes cantidades puede causar diarrea. Es uno de los motivos por los que se recomienda no dar nunca zumo antes de los seis meses. A partir de esa edad, no es muy recomendable, pero se puede tolerar (no más de medio vaso al día).
* Producir una diarrea no parece la mejor manera de tratar un estreñimiento y, además, haría falta mucha cantidad de zumo de naranja. La típica recomendación de dar dos cucharaditas de zumo no tiene ninguna utilidad, y en algunos casos puede producir alergia a la naranja.

¿Por qué aparecen alimentos enteros en el pañal?
Es totalmente normal y no tiene ninguna importancia; solo prueba que el pequeño no ha digerido en lo más mínimo ese guisante o ese grano de maíz que nos hemos encontrado. Los digerirá mejor si los aplastamos antes de dárselos para romper la piel.

¿Cómo deben ser sus heces?
Las típicas heces del niño de pecho son amarillo-doradas (existen variedades amarronadas y verdosas), blandas como un puré, grumosas como una sopa de arroz, con hebras de mucosidad y ruidosas.

Y son frecuentes: casi siempre más de cuatro o cinco al día; normalmente una después de cada mamada, y a veces otras de regalo entre toma y toma. Esto es normal, no es diarrea y no precisa tratamiento.

¿Son distintas las heces si toma biberón?
Probablemente serán más oscuras y compactas, variando entre la papilla espesa y la bola más bien seca que no mancha el pañal.

¿Hay algún método natural para prevenir el estreñimiento?
Para los bebés, el único remedio natural es la lactancia materna. Para los niños mayores, es importante comer alimentos con fibra, sobre todo legumbres, seguidas de cereales integrales, verduras y frutas.

¿La erupción de los dientes les suelta la tripa?
No tiene una relación directa. Se ha comprobado científicamente que en los días anteriores y posteriores a la salida de un diente, las deposiciones no son ni más blandas ni más frecuentes de lo que son habitualmente.

¿Es seguro nadar en una piscina con cloro durante el embarazo?

Muchas mujeres embarazadas no se cohíben al ir a la playa y mostrar su pancita al sol, sin embargo algunas pueden preguntarse si ir a una piscina clorada, que se tenga en casa o en algún club puede ser saludable para el embarazo y para nuestro bebé., así que trataremos de despejar esa duda aquí.

Los especialistas señalan que si bien no es una pregunta común esta que se ha realizado, tampoco existe algún indicio de un incremento del riesgo de nacimiento con defectos congénitos que se asocien a nadar en piscinas cloradas.

De hecho, la situación contraria si podría traer consecuencias negativas para una mujer embarazada, ya que se incrementaría e riesgo de adquirir alguna infección por las bacterias que crecen en las piscinas que no cumplen con los niveles de sanidad que se requieres.

Así que si vas a realizar algún ejercicios en la piscina, como muchas mujeres suelen hacer o incluso si te estás preparando para un parto acuático en una piscina que es clorada o simplemente quieres divertirte un rato en el agua y disfrutar del sol, pues puedes hacerlo libremente sin que nada te pueda detener.

Vía: Baby Center

Enfermedades que no necesitan tratamiento

El niño puede vencer con sus defensas las enfermedades más comunes. No se han descubierto medicamentos contra éstas, pero afortunadamente, la mayoría de los trastornos causados por virus que afectan a los niños suelen curarse solos en unos pocos días.

También hay muchas infecciones bacterianas que no necesitan tratamiento antibiótico. Al fin y al cabo, antes de la invención de estos fármacos, los niños también tenían otitis y anginas, y
la mayoría se curaban. Incluso una enfermedad tan importante como la neumonía solía curarse (aunque lentamente, y no siempre) en personas jóvenes y fuertes.

Gripe

La gripe es una enfermedad más grave que el resfriado. Cursa con fiebre alta, tos seca y malestar general (el llamado trancazo: dolor de cabeza, de espalda, de brazos y piernas...). No suele haber mocos en la nariz. Es producida por un virus, del que existen muchas variedades que cambian de un año a otro.

Existe una vacuna
, pero cada año es distinta y ya no sirve la del año anterior; es conveniente vacunar a los ancianos y a algunos enfermos crónicos (niños y adultos con asma, cardiopatías, diabetes, insuficiencia renal, etc.).

  • La vacuna de la gripe no previene el resfriado, son enfermedades distintas.
  • Una vez más, los antibióticos son inútiles (salvo que haya surgido una complicación bacteriana, como la neumonía).
  • El tratamiento solo sirve para aliviar los síntomas: los antitérmicos bajan la fiebre y calman el dolor, pero no acortan la enfermedad. Son las defensas del niño las que superan el proceso.
Resfriado común
  • Los síntomas del resfriado común son mocos, tos y a veces fiebre. Los mocos suelen ser al principio como agüilla, luego blancos, amarillos, verdes y espesos, verdes y secos... y el niño ya está curado y listo para resfriarse otra vez.
  • No lo produce el frío, sino un virus. Hay cientos de virus distintos que pueden producir el resfriado por lo que no es posible hacer una vacuna. Si son más frecuentes en invierno no es por el tiempo, sino sobre todo porque los niños van a clase y se pueden contagiar fácilmente.
  • Los antibióticos no sirven de nada en el resfriado. El abuso de antibióticos, aparte de efectos secundarios y gastos inútiles, produce resistencias en los microbios: el día que de verdad son necesarios, a veces ya no hacen efecto.
  • Sí es posible el tratamiento sintomático. Si hay fiebre le daremos un antitérmico. Si la tos es muy intensa y no deja dormir al niño, un antitusivo. Pero si es soportable, le conviene toser para expulsar la mucosidad.
  • Los descongestivos o vasoconstrictores nasales no se recomiendan en niños menores de doce años y su eficacia en adultos es escasa.
  • Los "expectorantes" (para aumentar la tos y los mocos), los "mucolíticos" (para hacer el moco más líquido), los antihistamínicos (que se usan para la alergia) y los "balsámicos" no tienen ningún efecto digno de mención.
  • Lo mismo puede decirse de la vitamina C y de los productos "naturales" y alternativos. Si el niño pasa una temporada mejor no fue por el último medicamento que tomó, sino por pura casualidad.
  • Los lavados nasales no curan el resfriado. En algunos casos, unas gotas de suero fisiológico ayudan a disolver y expulsar los mocos, y permiten que el niño respire mejor. Pero si respira más o menos igual, y si encima llora desesperado cuando le echan las gotas, es preferible no aplicarlos.
  • Vahos, vapores y humidificadores tampoco curan el resfriado. El ambiente muy seco puede resultar incómodo; pero en muchos hogares ya hay demasiada humedad, lo que favorece el crecimiento de hongos y ácaros. En muchas casas sería mejor comprar un deshumidificador, para secar el ambiente.
Otitis
  • La otitis media aguda puede ser causada por virus o bacterias, y durante décadas se ha tratado con antibióticos.
  • Los médicos suelen diagnosticar otitis muy a menudo: cuando un niño tiene fiebre y no se le ve nada más, es fácil convencerse de que el tímpano está un poco rojo.
  • Varios estudios científicos sostienen que el tratamiento es prácticamente inútil: no acorta la enfermedad, no disminuye el dolor y tampoco mejora la capacidad auditiva.
  • El tratamiento está justificado en menores de dos años con fiebre alta, niños con mal estado general, con otitis bilateral o con enfermedad prolongada.
Faringitis (amigdalitis, anginas)
  • Faringitis significa inflamación de la garganta. El síntoma clave es el dolor que aumenta al tragar.
  • En muchos casos es causada por un virus, y los antibióticos son completamente inútiles. En otros casos es causada por una bacteria, el estreptococo, y entonces se acostumbra a administrar penicilina para evitar una complicación rara, pero grave: la fiebre reumática.
El estreptococo suele dar fiebre (más de 38,5 ºC), pero no hay tos ni mocos. En cambio, el dolor de garganta que se acompaña de tos y mocos, sin fiebre o con solo unas décimas, es casi con seguridad producido por un virus.

La penicilina no se da para curar las anginas, sino para prevenir la fiebre reumática. Las anginas no se curan antes por tomar antibiótico.

Diarrea

  • La diarrea infecciosa se cura sola en unos pocos días, siempre y cuando el enfermo se mantenga bien hidratado y bien nutrido durante ese tiempo.
  • Los dos pilares del tratamiento serán dos:
  • Rehidratación con la bebida adecuada (se vende en farmacias).
  • Dieta normal.
  • La famosa dieta astringente no cura la diarrea, y en algunas de sus versiones (arroz hervido y más arroz hervido) es tan poco nutritiva que de hecho la empeora.
  • Para algunos gérmenes concretos es conveniente un tratamiento antibiótico, pero habitualmente hay que hacer primero un coprocultivo (cultivo de heces).
  • Los antidiarreicos suelen ser derivados opiáceos, como la loperamida, que paralizan el intestino e impiden que la diarrea salga al exterior. Pueden resultar muy peligrosos en niños pequeños y jamás hay que usarlos sin prescripción médica.
  • Los fármacos a base de microbios para repoblar la flora intestinal son muy poco eficaces. En unos días se curará sin necesidad de tomarlos.
Conjuntivitis
  • La mayor parte de las veces la conjuntivitis se cura sola, pero en casos graves o prolongados puede ser útil un colirio antibiótico.
  • Las legañas se pueden retirar con un poco de agua o un paño húmedo.
  • No conviene lavar los ojos con manzanilla, porque a veces quedan en el agua pelillos vegetales que pueden resultar irritantes.

10 enero, 2009

Falsos mitos sobre el cuidado del bebé

Hay consejos de toda la vida sobre el cuidado de los bebés que no tienen ningún fundamento. A veces se heredan de generación en generación y otras surgen misteriosamente.

Los mitos acerca de la salud del bebé son una mezcla de tradiciones con chismes sensacionalistas. Si en alguna ocasión tienes dudas sobre si es cierto o no algún extraño consejo que te hayan dado, no te avergüences y consúltaselo a tu médico.

Estos son diez falsos mitos que hay que desterrar lo antes posible.

1. Si estornudan, están resfriados
Depende. Los estornudos y la tos son mecanismos que tiene el cuerpo para limpiar las vías respiratorias. Los bebés no pueden sonarse la nariz ni carraspear para aclararse la garganta. Por eso, se liberan de las secreciones que se acumulan en sus vías respiratorias mediante toses y estornudos. Los niños también estornudan cuando están resfriados, pero, en este caso, también muestran otros síntomas, como fiebre o malestar.

2. Los bebés saben nadar por instinto
Falso. Este mito es peligroso y nace de una verdad a medias. Es cierto que los bebés dejan de respirar cuando se sumergen en el agua. Pero esto no quiere decir que no se puedan ahogar. Si no se les saca rápidamente del agua, se ahogan porque sus pulmones se quedan bloqueados.

3. Llorar ensancha los pulmones

Falso. No se ha demostrado que exista ninguna relación entre el llanto y la maduración de los pulmones. Un bebé que llora lo hace porque le ocurre algo y las causas psíquicas no son tan visibles como las físicas, pero no dejan de ser importantes. Si le dejamos llorar, el bebé no comprenderá por qué nadie le ayuda. El pequeño siempre debe saber que las personas de su entorno le quieren y le protegen.

4. El azúcar quita el hipo
Falso. Muchos bebés tienen hipo por la inmadurez de su sistema neurológico. Es un movimiento involuntario e intermitente del diafragma que no tiene ninguna importancia. No es aconsejable probar alguna de las medidas que se aconsejan a los adultos. Es mejor dejarle tranquilo y el hipo desaparecerá por sí solo.

5. No deben salir hasta tener 15 días de edad
Falso. Este mito puede deberse al deseo de preservar al recién nacido de coger alguna enfermedad. Naturalmente, no se le debe exponer al contacto con una persona afectada por una enfermedad infecciosa, pero esto no tiene nada que ver con el aire libre.
Para saber si puedes salir o no con el bebé, solo necesitas usar el sentido común. En verano evita las horas de más calor y en invierno no salgas cuando haga mucho viento.

6. Cuanto antes les salgan los dientes, más inteligentes serán

Falso. Los dientes de leche salen cuando deben hacerlo, con un amplio margen que difiere de un niño a otro. La inteligencia que alcanzará el bebé cuando sea mayor depende de los genes que haya heredado de sus familiares y de los estímulos que le ofrezcan las personas de su entorno. No tiene nada que ver con el momento en que le salgan los dientes.

7.Añadiendo cereales al último biberón, dormirán mejor

Depende. También puede tener el efecto contrario y provocar que el pequeño se despierte aún más a menudo. Una madre o un padre que lleva muchas noches sin dormir de un tirón se agarra al primer consejo que le promete un poco de descanso. Por eso, este es uno de los mitos más difíciles de erradicar.

8. Al nacer aún no ven
Falso. ¡Claro que ven! Los recién nacidos ven mejor a una distancia entre 15 y 30 centímetros. Por eso, cuando los adultos hablan con un bebé de pocas semanas se acercan instintivamente a él. A medida que el niño crece, su visión se va ampliando y al medio año ya ve a la perfección los objetos que se encuentran a una distancia de entre tres y cuatro metros. Cuando tiene un año, su visión es muy parecida a la de un adulto. El bebé distingue también los colores y, en los primeros meses, prefiere los contrastes fuertes y los tonos contundentes.

9. No se les debe cortar las uñas los primeros meses
Falso. Las uñas de las manos pueden ser bastante largas y muchos niños se rascan con ellas la cara. Para cortarlas, hay que usar tijeras romas y aprovechar un momento en que el pequeño esté tranquilo o durmiendo.

10. Raparles el pelo a menudo lo vuelve más fuerte
Falso. Si después del corte el pelo parece fuerte, es porque en ese momento faltan las puntas finas, las que le daban un aspecto más frágil. Los recién nacidos pierden casi todo el cabello con el que nacen, cambiándolo por una especie de pelusilla. Así que no tiene sentido cortarles el pelo antes de los seis meses.

Exceso de peso en el embarazo, dependería de la percepción individual

La imagen corporal es una cosa difícil para muchas mujeres, la manera en que perciben sus cuerpos pueden hacer pensar que están más delgadas o más obesas de lo que realmente son.

Los investigadores dirigidos por el Templo de la Universidad de Sharon Herring, han encontrado que esta percepción errónea se asocia con un exceso de ganancia de peso durante el embarazo que puede causar complicaciones para la madre y el bebé.

En un estudio publicado en la revista BMC embarazo y el parto, Herring y un equipo de investigadores del departamento de atención ambulatoria y prevención de la Harvard Medical School y Harvard Peregrino de Salud encontró que el sobrepeso que las mujeres pensaban que tenían era menor del que realmente poseían al comienzo del embarazo, generando entonces siete veces más de probabilidades a tener exceso de peso durante su embarazo.

En contraste con un peso normal que las mujeres pensaban que tenían y era más de lo que realmente poseían, incrementaba en dos veces las probabilidades de tener exceso de peso durante su embarazo.

Erróneamente las razones de peso corporal no son claras, pero Herring y su equipo especulan que la alta prevalencia de la obesidad en los EE.UU. puede representar una imagen corporal distorsionada entre el sobrepeso o la obesidad, creyendo que están en un peso normal, llevando a un desorden en este aspecto sobre el desarrollo del embarazo como consecuencia de ello.

En las mujeres de peso normal, los investigadores especulan que la percepción errónea puede representar la insatisfacción corporal y una predisposición a los comportamientos desordenados de comer, como la bulimia o ingesta compulsiva, que podría resultar en un exceso de ganancia. Continuará.

Via: Eureka

Gastroenteritis: cómo tratarla


La gastroenteritis es una enfermedad muy frecuente en bebés y niños menores de cuatro años. Esta infección la producen virus y bacterias que se trasmiten con las manos. Normalmente desaparece entre los tres y seis días.

La gastroenteritis una infección de estómago e intestino, que se manifiesta sobre todo con náuseas, vómitos y diarrea (deposiciones blandas o líquidas muy frecuentes). Además de estos síntomas, esta enfermedad causa dolor de tripa, cólico -con retortijones-, inapetencia, malestar general y fiebre más o menos alta.

¿Qué germen la produce?

Virus y bacterias. En el caso de los virus, los rotavirus son responsables de más de la mitad de las gastroenteritis agudas. En cuanto a las bacterias, las más frecuentes son el colicabilo, la salmonella y la yersinia. Si el médico tiene dudas sobre el tipo de microbio, pide un cultivo de heces.

¿Cómo se contrae?

Los gérmenes que causan la gastroenteritis se eliminan a través de las heces durante un periodo de tiempo de entre cuatro y diez días. El vehículo transmisor suelen ser las manos, que se contaminan al limpiarse después de ir al baño o al cambiar los pañales del niño enfermo. Esas manos contaminadas van dejando microbios en los alimentos y en los objetos que tocan y que luego el niño se lleva a la boca.

¿Se puede complicar?

* A través de los vómitos y la diarrea el organismo pierde agua y sales minerales, que si no se reponen inmediatamente, pueden llevar a un estado de deshidratación. Los primeros síntomas son: intranquilidad e irritabilidad, fontanela hundida en los lactantes, ojos hundidos, labios y lengua seca.
* Si la deshidratación es más grave, el niño está postrado, su llanto es débil y la frecuencia del pulso aumenta. En caso de deshidratación hay que llevar al niño a un servicio de urgencias inmediatamente.

Hidratar

* Lo más importante es aportar al pequeño el agua y las sales que pierde a través de los vómitos y la diarrea.
* La solución hidrosalina que se vende en farmacias proporciona (en las concentraciones necesarias) el agua y los electrolitos que pierde.
* Mientras duran los vómitos, ésta se ofrece en pequeñas cantidades, con una cuchara o con una jeringuilla (por ejemplo, una cucharada cada cinco minutos) para evitar que la vomite.
* A medida que el niño va tolerando los líquidos se puede aumentar poco a poco la cantidad.
* El agua, la limonada casera y las bebidas isotónicas no aportan los electrolitos que el niño precisa.

¿Cuándo hay que ir al médico?

* Hay que consultar si el niño es menor de dos años o si es mayor de dos años y lleva 48 horas con vómitos y fiebre.
* Cuando el pequeño no tolera los líquidos y está decaído hay que trasladarle sin demora a un servicio de urgencias.

¿El niño debe hacer dieta blanda?

No. Si está tomando el pecho, no hay que interrumpir la lactancia en ningún momento y si toma leche adaptada, se le pueden preparar biberones más diluidos. Los niños mayores pueden tomar su comida habitual en cuanto cesen los vómitos. Eso sí, es conveniente evitar los alimentos grasos (carnes rojas, embutidos, etc.) y dulces (chocolate, pasteles, bollería, etc.).

¿Cuánto dura la enfermedad?

Las gastroenteritis producidas por virus suelen tardar en curarse entre tres y seis días. Las causadas por bacterias pueden durar más tiempo, con recaídas y periodos de mejoría.

¿Se puede prevenir?

* Es primordial extremar la higiene: ponerse guantes para cambiar el pañal, desinfectar el cambiador, lavarse las manos después de ir al baño y dejar los pañales sucios en recipientes cerrados. Pero en las gastroenteritis causadas por rotavirus estas medidas no son muy eficaces, porque se contagian desde un día antes de aparecer los síntomas.
* La buena noticia es que ya está disponible la primera vacuna oral contra el rotavirus, que se administra a los dos y cuatro meses de edad. El médico indicará en qué casos se debe administrar.

¿Debe tomar antibióticos?

En las gastroenteritis víricas, las más comunes, los antibióticos no son eficaces. En las bacterianas el médico solo los recomienda si el cuadro es muy agudo.

¿Y otros medicamentos?

Si el niño tiene fiebre, el paracetamol bajará la temperatura y mejorará su estado. Los antidiarreicos se desaconsejan porque prolongan la infección.

06 enero, 2009

Falta de memoria durante el embarazo

¿Es normal la falta de memoria durante el embarazo?

El olvido y la distracción son dos factores que suelen aparecer durante el embarazo. La rapidez mental que antes tenías seguramente no va a ser tu mejor aliada durante estos meses y la distracción va a ser otro factor más que aparecerá como compañera.

- ¿En dónde dejé las llaves?... ¿Dónde estacioné mi auto?... ¿Cuándo era esa reunión importante? - ¡Ayer! ... Estas preguntas y muchas otras más pueden llegar a ser frecuentes durante este período, pero aunque esta situación pueda llegar a preocuparte o a enfadarte, debes saber que lo que te sucede es absolutamente normal y que tiene una explicación lógica.

¿Por qué se produce?

De acuerdo a algunos estudios realizados en mujeres embarazadas, se ha decubierto que el cerebro de la mujer gestante se reduce en tamaño durante el último trimestre de embarazo. Se cree que está asociado con cambios hormonales que reducirían el tamaño de las neuronas y alterarían su interconección, modificando las sustancias que se encargan de enviar señales bioquímicas entre las neuronas (neurotransmisores).

Otros estudios también demuestran que existe una alteración en la función cognitiva, con mayor dificultad para adquir nuevos conocimientos o para recordar eventos pasados, por lo que que no es el momento ideal para terminar tu carrera universitaria en tiempo record. No te preocupes, ya que todo se normaliza después del parto. Pero además de todas estas razones hay otra razón muy importante y es que tu cabeza está pensando en el futuro, en ese hijo que quieres conocer y por el que también te preocupas y en ese enorme listado de cosas pendientes que deben concluirse antes del nacimiento.

¿Qué puedo hacer para mejorar esta situación?

Tienes que tomártelo con calma y verlo de esta manera. Sólo trata de hacer y de recordar las cosas que realmente tienen importancia, anotándolas en alguna agenda que leas al despertarte y que lleves en tu cartera durante todo el día.

Otra forma simple de evitar esta frustaración es simplemente no tener cosas para recordar. Pospónlas para después del parto y mientras tanto diviértete y aprovecha este tiempo que no aparece seguido en tu vida. También aprende a delegar obligaciones para que sean todavía menos las cosas para recordar. Y ante cualquier olvido siempre está la mejor escusa que puedes dar... ¡estás embarazada!

Si luego de haber leído esta nota, no recuerdas lo que decía, no importa... nosotros te entendemos, pero te aconsejamos que la imprimas para mostrársela a tu pareja en caso de que se acerque su cumpleaños...

Via: babysitio

Cinco hábitos saludables para los niños

Los hábitos son esas acciones que, a base de repetirlas, se convierten en nuestra forma de hacer las cosas. Establecer rutinas saludables en la infancia es una inversión en salud para toda la vida.

Comer bien, hacer deporte, beber agua o ver menos televisión son algunas costumbres que los niños deben aprender desde pequeños para llevar una vida sana. No hay que esperar a que nuestro hijo tenga problemas de salud o sobrepeso para establecer unos buenos hábitos de vida.

La prevención es, sin duda, la mejor apuesta de futuro. El juego y el deporte son, junto a una alimentación equilibrada, los pilares de una vida saludable.

1. Una alimentación variada y equilibrada


Una alimentación variada garantiza que el niño obtenga los nutrientes que necesita. Por eso, aunque él tiene sus platos favoritos, es importante animarle (sin obligarle) a probar cosas nuevas. El gusto de los pequeños es cambiante y poco a poco aceptarán la verdura o el pescado que al principio no querían ni ver.

El equilibrio se refleja en la proporción diaria de hidratos de carbono, proteínas y grasas. La alimentación de hoy día tiende a desequilibrarse: o tomamos mucha proteína o nos pasamos con los hidratos de carbono. La pirámide alimentaria ofrece unas cantidades y proporciones adecuadas. Hemos de tener en cuenta, las siguientes pautas:

  • Más fruta y verdura. Consumir cinco raciones diarias de fruta y verdura.
  • Menos proteínas. Reducir el consumo de carne a dos o tres veces por semana y tomar pescado en la misma proporción. Basta con comer cualquiera de estos una vez al día. Pero si tomamos de uno, no conviene hacerlo del otro.
  • Más cereales. Deben consumirlos diariamente en forma de arroz, pasta o pan.
  • Menos comida rápida. Limitar al máximo la comida rápida y la bollería industrial (contienen mucha grasa y calorías).
  • También es importante hacer un buen desayuno para asegurarnos de que nuestro organismo obtiene los hidratos de carbono que necesita por la mañana.

Tabla maya para conocer o elegir el sexo del bebé

Hace tiempo Lola nos trajo el calendario chino para conocer o elegir el sexo del bebé y hace unos días, por casualidad, di con la tabla maya que tiene la misma finalidad.

Según narra la historia los mayas sabían el día exacto en que darían a luz haciendo un nudo (en una cuerda, imagino) cada día de gestación que pasaba. Gracias a la tabla también sabían el sexo del futuro bebé.

Esta tabla parece provenir de los datos estadísticos que obtenían de estudios que ellos mismos realizaban. El método para mirar la tabla es muy simple. Hay que mirar la edad de la mujer en el momento de concebir al bebé y el mes en que debería producirse el embarazo.