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09 septiembre, 2010

Los efectos adversos de las vacunas

Las vacunas son muy seguras, puesto que la probabilidad de producirse un efecto no deseado de importancia es tan baja que, en condiciones normales, no debe influir sobre la decisión de vacunar o no. Sin embargo, sí existen algunos efectos adversos que son habituales tras haber recibido una vacuna.

Como consecuencia de la vacunación, la mayoría de los efectos adversos producidos son leves y transitorios y se limitan a dolor pasajero o hinchazón.

  • La hinchazón, enrojecimiento o tumefacción en el lugar de la punción. Es una reacción relativamente frecuente y pasajera que puede tratarse mediante la aplicación local de una compresa fría. Si el dolor es importante, puede utilizarse un analgésico como el Paracetamol o el Ibuprofeno, siempre que lo hayamos consultado con el pediatra.
  • En ocasiones puede tratarse de un pequeño bulto duro que aparece en el lugar de la punción y desaparece espontáneamente al cabo de varios días. Ocurre sobre todo tras la vacunación frente a la Tos ferina.
  • La fiebre es otra reacción habitual. Casi cualquier preparado vacunal puede producir fiebre después de su administración pero ocurre con más frecuencia después de la vacuna triple vírica (sarampión-rubéola-parotiditis) y tras la vacunación con DTPe (difteria-tétanos-tos ferina). En el caso de la vacunación triple vírica, la fiebre suele aparecer varios días después de la vacunación (4 a 15 días después). Si aparece fiebre tras la vacunación, debe administrarse al niño un antitérmico (Paracetamol o Ibuprofeno) y consultar con su pediatra en caso de que la fiebre se mantenga más de 24-48 horas o aparecen otros síntomas.
  • Los efectos adversos más graves (reacciones anafilácticas o encefalopatía) son muy poco frecuentes (aproximadamente un caso de cada millón de vacunas puestas) y mucho menos frecuentes que los producidos por la propia enfermedad que protegemos.

A pesar de que existen pocos casos contraindicados para vacunar a un niño, los efectos adversos graves constituirían uno de ellos. Además, hay que poner especial atención y valorar cuidadosamente cada caso para decidir si administrar próximas vacunas si tras la vacunación aparecen:

  • Llanto inconsolable de más de tres horas de duración
  • Gran hinchazón en la zona donde se aplicó la vacuna
  • Crisis convulsivas

Las causas de los efectos adversos pueden ser la propia vacuna, los conservantes que se añaden para mantenerla estable, los antibióticos que se añaden en ocasiones para evitar su contaminación o a otras sustancias presentes en algunas vacunas.

Antes de administrarlas a nuestros hijos, es conveniente que nos informemos sobre las vacunas, especialmente de los posibles efectos adversos de las vacunas y cómo actuar ante ellos