Planificar un embarazo es algo que debería hacerse con suficiente antelación. Lo ideal, es acudir al médico ginecólogo unos cuantos meses antes, ya que hay toda una serie de cuidados necesarios para que el cuerpo esté preparado para concebir y para acarrear un embarazo de la manera más saludable.
Es necesario someterse a una serie de exámenes físicos y una valoración de hábitos de vida que permitan reducir al mínimo la posibilidad de que algo de ello afecte el buen desarrollo del bebé, y el parto.
Comenzar por llevar una vida sana, libre de hábitos como el alcohol y el tabaco, una alimentación balanceada, y otros parámetros de salud general, es un buen principio.
Entre los datos a tener en cuenta, hay que saber que en el embarazo la mujer sufre variaciones en su sistema inmune que la hacen susceptible a enfermedades, muchas de las cuales pueden ocasionar trastornos en el desarrollo. Por ello, lo que suele hacerse en estos casos es dar vacunas.
También es importante realizar análisis de laboratorio que no sólo determinarán la buena salud en general, sino la presencia de determinados anticuerpos necesarios. Otra cosa a tener en cuenta es la normalidad y regularidad del ciclo menstrual, que determinará que se pueda concebir con relativa facilidad. Si esta regularidad está alterada, se realizarán pruebas de niveles de algunas hormonas, para corregir el problema previo a la concepción.
Algunos de los exámenes a los que se deben someter las mujeres antes de concebir:
- Citología Vaginal: detecta la presencia de células precancerosas en el cuello del útero, y toda mujer en edad fértil debe practicarse el examen una vez al año.
- Cuadro Hemático: mide algunos parámetros como el número de glóbulos rojos – si es bajo es indicador de anemia –, el número de glóbulos blancos – si es alto indica infección bacteriana, si es bajo puede haber infección viral –, número de plaquetas – indica problemas de coagulación.
- Hemoclasificación: para estar al tanto del factor RH, ya que puede ocurrir incompatibilidad entre la madre y el bebé.
- Prueba de glucemia – nivel de azúcar en sangre –, de creatinina – función renal.
- Prueba de orina: detecta infecciones en las vías urinarias.
- Frotis vaginal: si hay indicios de infecciones bacterianas o micóticas, es bueno curarlas antes del embarazo.
- Serología: anticuerpos como el de la sífilis, rubéola, herpes, citomegalovirus. Es necesario saber en algunos casos si la mujer padece algunas de estas infecciones, o bien si ya cuenta con los anticuerpos que la defenderán de un posible contagio en el embarazo.
- Prueba de VIH y toxoplasmosis.
- Prueba de tiroides, para conocer que no se padece ningún trastorno relacionado a la función tiroidea.
- Salud oral: es necesario un control odontológico, ya que de requerirse tratamiento, es bueno finalizarlo antes del embarazo debido a posibles complicaciones.
- Eliminación de posibles parásitos en colon o intestinos.