Un estudio realizado por la Universidad de Auckland – Nueva Zelanda – determinó que las gestantes que practican una actividad física acorde a su estado tienen bebés con 140 gramos menos de peso en promedio que aquellas que no lo hacen, lo que significa que se reduce potencialmente el riesgo de que el niño sea obeso en un futuro.
Del grupo estudiado, se determinó que las embarazadas que hacían ejercicio eran más delgadas y que sus bebés, si bien tenían la misma talla, eran también más delgados, lo que indica que en ambos casos tenían un Índice de Masa Corporal menor.
Esta pequeña disminución no puso en riesgo a los bebés que se mantenían dentro de los parámetros normales de su edad, pero asimismo sirve para evitar que en un futuro se predispongan al sobrepeso y la obesidad.
Por ello, hay más de un motivo para que te mantengas activa todo tu embarazo salvo expresa indicación médica.