Aunque se trata de un riesgo no tan frecuente, lo cierto es que una operación cesárea puede provocar algunas heridas en el bebé, lo cual es bueno saber aunque no hay que asustarse sino informarse.
En principio, los bebés que llegan al mundo mediante una cesárea pueden tener más problemas respiratorios, puesto que en el parto los pulmones del niño se aprietan en el canal de parto y así eliminan el líquido amniótico de su interior, cosa que no ocurre en la intervención quirúrgica y puede que les cueste más respirar normalmente por sí mismos.
En general, el riesgo de que los cortes del bisturí alcancen al niño en una cesárea es bajo, y las heridas suelen ser poco importantes, pero se han dado casos en donde estos cortes han sido más serios. Un estudio de Estados Unidos de 1997 encontró que esto ocurrió en el 1,97% de los casos.
Otro estudio italiano de 2004, documentó un 3,1% de casos de cortes y heridas en niños por la cesárea.
En el sitio web especializado El Parto es Nuestro indican que el 9% de los niños que nacen por cesárea tienen alguna herida, porque además suman las fracturas – más comúnmente de clavícula – que se generan en las maniobras de extracción.
Los cortes suelen darse en la cabeza o espalda, y con el tiempo no son molestos o particularmente visibles. Sin embargo, hay casos como el de la niña de la foto que sufrió un corte en la cara, lo que hace que la cicatriz sea visible y antiestética.