Tomar demasiada cafeína en el embarazo es perjudicial para la futura madre y para el bebé. Pero… ¿cuánto es exactamente demasiado? Si estás embarazada pero no puedes prescindir de tu café del desayuno, te interesa saber cuánta cafeína hay en cada tipo de café y en otros alimentos (chocolate, refrescos…).
Se puede tomar café en el embarazo siempre que no se sobrepasen los 200 mg de cafeína al día, el equivalente aproximadamente a tres tazas pequeñas, aunque lo mejor sería no tomar nada si se puede evitar.
Nivel de cafeína según tipos de café, y en otros alimentos
El nivel de cafeína depende del tipo de café. El arábigo tiene menos que el de Colombia o México. También depende del tipo de cocción y de su grado de concentración.
Hay otros alimentos que contienen cafeína. Si tomas alguno de ellos, la cantidad de café tendría que ser menor.
Café de cafetera
Cantidad: 1 taza (180 ml)
Nivel de cafeína: 100-150 mg
Café instantáneo
Cantidad: 1 cucharadita
Nivel de cafeína: 50-100 mg
Café descafeinado
Cantidad: 1 taza (180 ml)
Nivel de cafeína: 4-8 mg
Té en infusión
Cantidad:1 taza (180 ml)
Nivel de cafeína:50-100 mg
Chocolate negro
Cantidad: 40 g
Nivel de cafeína:10-40 mg
Chocolate con leche
Cantidad: 40 g
Nivel de cafeína:1-15 mg
Refresco de cola
Cantidad: 1 lata de 330 ml
Nivel de cafeína:30-60 mg
Refresco energético
Cantidad: 1 lata de 330 ml
Nivel de cafeína:75-85 mg
¿Qué efectos tiene la cafeína en el feto?
Los estudios científicos han demostrado que la cafeína, en dosis superiores a 200 mg diarios, incrementa el riesgo de aborto, ya que atraviesa la placenta y llega al feto, que no es capaz de eliminarla por tener un metabolismo aún muy inmaduro.
Ingerida en grandes cantidades también puede alterar el desarrollo del bebé, ya que al ser una sustancia que contrae los vasos sanguíneos, el feto puede tener dificultades para recibir oxígeno y nutrientes.
¿Qué efectos tiene la cafeína en la embarazada?
Además de estos riesgos, el café puede ocasionar molestias digestivas a la embarazada, ya que aumenta la secreción de ácido clorhídrico y pepsina en el estómago provocando acidez, un trastorno ya de por sí frecuente en el embarazo.