Las mamás, en especial las primerizas, puede que tengan dudas sobre la regularidad intestinal del bebé, es decir que les cuesta determinar si el niño de pocos meses está constipado o por el contrario, si padece algún cuadro de diarrea crónica.
En general, no hay reglas para este caso. Es decir que, hay niños que mueven los intestinos cada tres o cuatro días y son saludables, como que hay otros que tienen varias deposiciones cuantiosas al día.
Por ello, la clave está en observar qué es lo regular en tu bebé y en todo caso estar atentos a cambios en ese ritmo, o a las posibles molestias intestinales que el niño pueda presentar.
Para ello es fundamental además consultar al pediatra, que podrá ayudar a controlar este aspecto, determinará si hay que tomar alguna medida extra y enseñará a manejar el suministro de bebidas y alimentos a medida que el bebé tenga edad de comenzar a abandonar la lactancia como forma exclusiva de alimentación.
Si notas cambios de regularidad intestinal y molestias, no esperes a que se transforme en un cuadro agudo para ver al pediatra, ya que sólo agravará las cosas. Cuando el bebé ya tiene edad de consumir líquidos y alimentos, una adecuada hidratación y consumo de fibras ayudará a que no sufra constipación. Por otra parte, extremar medidas higiénicas evitará la diarrea infantil.
Jamas apeles a supositorios o laxantes sin consulta médica, aunque ya el médico los haya recetado en otra ocasión.
Finalmente, la incorporación de alimentos a su debida edad, siempre y cuando el niño ya esté preparado para consumirlos, ayudará a que no sufra ninguna alteración en su tránsito intestinal.