Hace unos meses saltó la noticia del cambio en las recomendaciones de consumo de determinados peces contaminados por mercurio. En concreto, nos referíamos a la prohibición del consumo para embarazadas, mujeres en periodo de lactancia y niños menores de tres años y las restricciones para los niños mayores.
Pero ya entonces surgió una polémica, porque las asociaciones de conservas defendía que el atún enlatado no tenía que incluirse en estas restricciones. Hemos querido ahondar un poco en este tema, y vemos que el asunto de si atún en lata sí o no, no queda claro.
Veamos lo que dice la AESAN al respecto, junto a lo que señalan las asociaciones de conserveras e incluso Greenpeace, para ver si aclaramos un poco este tema.
Lo que dicen las conserveras
Por un lado, la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas de Pescados y Mariscos (Anfaco) emitió en su momento una nota de prensa en la que la asociación daba cuenta de su enorme disgusto y preocupación por la noticia publicada en los medios de prensa. En esta nota, aclaran los siguientes puntos:
* La noticia se basa en una recomendación de la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) que no hace nunca referencia a las conservas de atún sino al atún rojo de especie grande.
* Señalan que al hablar del atún rojo, la AESAN acota la problemática al producto procedente del Mediterráneo y consumido en fresco, congelado y fileteado, preparaciones a las que la conserva es totalmente ajena.
* Que las prohibiciones y restricciones para no consumir estos productos se referían a grupos de población muy específicos.
* El mismo informe del Comité Científico de la AESAN, subraya la importancia de los estudios riesgo / beneficio del consumo de pescado (especialmente pescado azul), ya que los ácidos grasos EPA y DHA procedentes de la grasa del pescado, tienen un papel importantísimo en el desarrollo del feto y del sistema nervioso de los niños.
* El atún en conserva en sus distintas presentaciones como Atún, Atún Claro y Bonito del Norte o Atún Blanco, se elabora fundamentalmente con túnidos tropicales procedentes del Océano Pacifico, Indico y Atlántico y totalmente alejados de esta problemática.
No hemos encontrado la manera de saber de dónde proceden los atunes de las latas que compramos, pero personalmente puedo decir que al leer “bonito del norte” nunca pensé que se pescaran en el Trópico. Tampoco estoy segura de que la problemática del mercurio sea exclusiva de unos mares, de hecho en los artículos consultados se señala que es una cuestión global.
Lo que dice la AESAN
La AESAN en su apartado de preguntas frecuentes enlaza a lo referido en nuestros posts anteriores, es decir, las restricciones en los distintos grupos de población. También hay un apartado específico: ¿Cuáles son las recomendaciones de consumo del atún rojo fresco y del atún en conserva? He aquí la respuesta:
Se trata de una sola especie,el atun rojo. Esto se puede comprobar en las recomendaciones que hacemos en nuestra página web, concretamente en la de mercurio (más claro en el archivo pdf. que se puede descargar de la página). Ahí se especifica que el atún rojo es la especie Thunnus thynnus (especie grande, normalmente consumida en fresco o congelada y fileteada) exclusivamente. Las especies que se enlatan (conservas) son de un tamaño mucho menor, por lo que su contenido en mercurio disminuye considerablemente.
Es decir, según este apartado el atún enlatado tendría menos contenido de mercurio, aunque se trata de la misma especie y no de otra distinta como aseguraba la Anfaco. No hemos hallado la referencia a que el peligro de contaminación se encuentre exclusivamente de peces del Mediterráneo.
¿Qué atún se enlata?
Indagando un poco más sobre las especies de atún, encontramos que el Thunnus thynnus es el atún rojo del Atlántico, y que existen dentro del género Thunnus otras especies: el atún blanco o bonito del norte (T. alalunga ), el patudo (T. obesus ), el atún aleta azul del Pacífico (T. orientalis ), el atún rojo del sur (T. maccoyii ) y el rabil (T. albacares ).
Según explica la Organización Mundial de la Salud, el atún blanco y el patudo son las dos especies más empleadas para los mercados de conservas. ¿Acumulan estos igual cantidad de mercurio?
Según un estudio desarrollado por el Instituto Nacional de Oceanografía (IEO), en el marco de un convenio de colaboración con la Secretaría General de Pesca Marítima con el fin de conocer las concentraciones de metales pesados en pescados de interés comercial, el atún blanco y el rabil tienen concentraciones de mercurio alejadas del límite establecido.
Sin embargo, algunos ejemplares de patudo sobrepasaron ese límite, y se halló una clara relación entre el nivel de mercurio y el tamaño del atún.
Lo que dice Greenpeace
Me ha sorprendido encontrar varios artículos de Greenpeace acerca del atún enlatado que no dejan muy bien parado el producto (o más bien al proceso de pesca y conserva), en concreto a las especies capturadas en zonas tropicales, que es de donde provienen la mayoría de las conservas según Anfaco.
Greenpeace ha encontrado irregularidades tras analizar latas de atún de diferentes marcas en varios países europeos, incluido España. No se hace referencia a la cuestión del mercurio, pero nos trasladan a las aguas tropicales del océano Índico y Pacífico que es donde se pescan estos atunes. Algunas irregularidades detectadas son:
* Presencia de dos especies diferentes en la misma lata, práctica ilegal en la Unión Europea.
* Distintas latas del mismo producto con especies diferentes; algunas latas contenían especies distintas a lo que se indicaba en la etiqueta.
* En España, el análisis de las latas de atún de las marcas Calvo y Campos revelaron la presencia de dos especies distintas en la misma lata (atún rabil y atún patudo).
La sobrepesca o las técnicas de pesca insostenibles son otros aspectos que denuncia GreenPeace, aunque nos quedamos con la mezcla de especies (y de atunes grandes y pequeños) en la misma lata de conserva.
En definitiva, atún en conserva ¿sí o no?
Lo cierto es que después de todo esto, me doy cuenta de lo poco que sabemos acerca de lo que comemos, y creo que investigando un poco más sobre cada alimento encontraríamos muchas sorpresas desagradables.
Eso sin contar las contradicciones y lagunas de información que se nos presentarán, por el conflicto de intereses de los organismos y empresas implicados en la producción y comercialización de los alimentos.
¿Significa eso que no podemos comer de nada? Evidentemente, no, pero sí podemos buscar los productos más naturales posibles e informarnos acerca de su composición y de los riesgos de cada alimento.
Las poblaciones con restricciones y prohibiciones en cuanto al pescado azul (mujeres en edad fértil, embarazadas, en periodo de lactancia y niños) deberán optar por otros pescados que no entrañasen los riesgos vistos.
Por nuestra parte, no dejaremos de poner una lata de atún en aceite de oliva para la ensalada, aunque cada vez me inclino más por la caballa, que tiene las propiedades del pescado azul pero es pequeño y van por piezas (no se mezclan pescados). Eso sí, miedo me da investigar sobre la caballa porque seguro que algún otro pero existe…
09 noviembre, 2011
Embarazo: Atún en lata, ¿sí o no?
04 noviembre, 2011
Gripe en niños, ¿cómo tratarla?
Cuando comienza el frío, la gripe es una de las enfermedades más comunes. Está causada por un virus muy infeccioso, por lo que es muy complicado prevenirla. ¿Quieres saber qué hacer si tu hijo tiene gripe?
La gripe es una infección aguda de las vías respiratorias que afecta de manera especial a las vías superiores.
Tres tipos de virus de la gripe
Existen tres tipos virales (A, B y C); los virus A y B son los que provocan más frecuentemente las infecciones humanas, mientras que el C solo se ha dado en casos esporádicos y en brotes muy localizados.
Aunque el virus de la gripe es bien conocido, su incidencia resulta muy elevada desde los primeros años de vida.
Síntomas de la gripe
* Un episodio de gripe leve se manifiesta en forma de tos seca, dolor de garganta, congestión, secreción nasal e irritación de ojos.
* Pero puede complicarse con escalofríos, fiebre, cefaleas, dolores musculares y articulares y trastornos digestivos.
* En niños, las epidemias de gripe provocan el mayor número de consultas médicas. Suele durar unos tres días, dejando como secuela un decaimiento.
* Una de las complicaciones más frecuentes es la neumonía.
Consejos para prevenir la gripe
* Es difícil evitar una gripe, sobre todo porque es muy contagiosa por vía aérea (toses y estornudos).
* La principal prevención es la vacuna antigripal. Su eficacia se aproxima al 70 por ciento en el caso de escolares.
* El pediatra es quien valorará en qué casos es aconsejable.
Cómo aliviar los síntomas
* Para aliviar los síntomas, se aconseja que el niño permanezca en cama unos cuantos días, sobre todo si tiene fiebre.
* También es importante que el ambiente de la habitación esté húmedo y que beba abundante líquido, en especial zumo de frutas.
Para el recién nacido es estresante separarse de su madre
Un estudio de la prestigiosa Universidad de Yale en Estados Unidos determinó que en términos fisiológicos el recién nacido vive la experiencia de separarse de su madre al nacer tras nueve meses como estresante.
Así, una vez más se ahonda en la importancia de no separar inmediatamente al niño de su madre, algo que hasta no hace mucho era la habitual, y que recién en estos tiempos se está cambiando aunque muy de a poco.
Incluso, si el niño necesita ir a la unidad de Neonatología, lo habitual es que la mayor parte del tiempo esté solo.
El doctor Barak Morgan, autor del estudio, asegura que los seres humanos son los únicos mamíferos que practican esta separación materno-neonatal de separación, de ahí que iniciase un estudio para conocer el impacto fisiológico de dicha práctica.
Para arribar a estos resultados, se midieron la variabilidad del ritmo cardiaco en los bebés durante sus dos primeros días de vida, distinguiendo entre aquellos que estaban cada hora junto a su madre y quienes permanecían más tiempo en la cuna.
La actividad autónoma neonatal fue de un 176 por ciento más alta y el sueño tranquilo un 86 por ciento más bajo durante la separación materna, en comparación con aquellos más en contacto de su madre.
“Este documento pone de relieve el profundo impacto de la separación de la madre sobre el bebé. Sabíamos que esto era estresante, pero el estudio actual sugiere que esto es estresante fisiológicamente para el bebé”, explicaron.
Todo conduce a que es fundamental cuidar que el recién nacido pase todo el tiempo que pueda muy cerca de su madre.
Mitos sobre la lactancia materna: “El pecho hay que darlo mirando el reloj”
Son muchos los mitos sobre la leche materna que se han ido solucionando a medida que pasa el tiempo y son muchos los que, a pesar de que ahora tenemos más información que nunca, siguen vivos y siguen difundiéndose con el boca a oreja. Uno de los que más está costando eliminar es el mito que dice que el pecho hay que darlo mirando el reloj, es decir, controlando las tomas (se suele decir 10 minutos de cada pecho) y el tiempo entre tomas (se suele decir 3 horas entre tomas).
Lo más recomendable es que un bebé mame a demanda, cuando él quiera, sin embargo muchos profesionales y muchos no profesionales (madres, abuelas, suegras, vecinos, uno al que nadie preguntó, etc.) siguen diciendo que los bebés no pueden comer siempre que quieran, sino que tienen que hacerlo siguiendo un horario.
De hecho, hay hasta quien dice cosas tan absurdas como “a demanda, pero cada dos horas”, que eso ya no es a demanda, sino con un horario de “mínimo que pasen dos horas”. También hay quien sigue metiendo la pata hasta la ingle, que lejos de pedir dos horas se atreve con tres, como se decía hace añísimos: “tres horas, señora, dele cada tres horas o le hará un gran mal a su hijo”.
¿Para qué sirve el hambre?
Empecemos por aplicar el sentido común (no el del sr. Estivill, sino el verdadero sentido común). Nos dicen que los bebés tienen que comer cada 2-3 horas y que no pueden comer antes de ese tiempo porque les va a pasar vete tú a saber qué. Si no pueden comer, ¿por qué piden? ¿Por qué tienen hambre? Es más, ¿para qué sirve entonces el hambre?
Yo pensaba que el hambre era una sensación que provocaba el cuerpo cuando necesitaba energía: “Dentro de poco empezará a faltar energía, voy a pedirle a este individuo que empiece a meter comida en el cuerpo para tener energía de nuevo para seguir viviendo, moviéndome y creciendo.”
¿Cada cuánto comemos los adultos?
Seguimos con el sentido común, si alguien nos preguntara cada cuánto comemos probablemente diríamos algo así como “no sé, depende, cada tres o cuatro horas”. Entonces nos preguntarían “sí, pero si un día te hartas de comida, ¿vuelves a comer a las tres o cuatro horas?”, y todos responderíamos que probablemente pasarían seis horas tranquilamente.
Finalmente nos dirían, ¿y si un día comes un plato, y en ese momento te llama la vecina a la puerta porque tiene un problema y tardas una hora en volver a la mesa, sigues comiendo o esperas a que pasen las tres o cuatro horas? A lo que todos responderíamos, seguro, que calentaríamos el resto de comida de nuevo y nos la comeríamos en ese momento.
Pues los niños tienen que poder hacer lo mismo
Pues los bebés tienen que poder comer igual que los adultos, es decir, cuando tengan hambre. Algunas tomas las harán de mucha cantidad y podrán aguantar quizás dos o tres horas sin comer, otras las harán más cortas, como si una vecina les cortara el “rollo” y a la media hora querrán comer otra vez y otras, pues vete tú a saber lo que harán.
Lo importante es que puedan tomar el pecho cuando tengan necesidad de hacerlo, no cuando un pediatra o una enfermera digan que tiene que hacerlo, porque ellos (pediatra y enfermera) saben cuándo tienen hambre ellos, pero no cuándo la tienen todos los bebés que visitan.
Es más, la leche materna se digiere en unos 90 minutos. Esto quiere decir que un niño que se atiborre a leche materna a los 90 minutos ya no tendrá leche en el estómago, por lo que cada minuto que pase desde ese momento nos lo está “regalando”. Digo regalando porque cuando una madre me pregunta “¿no pasará hambre? Es que mama muy a menudo, me pide cada dos horas…”, yo le respondo: “pues aún te podría pedir más a menudo”.
Si el sentido común dice una cosa, ¿por qué se ha dicho siempre que hay que darles cada tres horas?
Seguro que después de leer lo del sentido común pensáis que bueno, sí, pero algo habrá hecho que durante tantos años se haya limitado la comida a los bebés, y es cierto, hay algo.
Ese algo es la falsa creencia de que no se puede alimentar a un bebé si aún no ha digerido lo que tiene en el estómago. Esta creencia proviene del mundo de los bebés prematuros, donde muchos bebés, por ser tan inmaduros, son incapaces de digerir correctamente el alimento que se les administra por sonda. Esto hace que haya que esperar a que hayan digerido lo que se les ha dado previamente y ver si aún queda algo en el estómago, por si acaso.
Pero esto es algo que sucede en una unidad de neonatos, con bebés muy prematuros, no en casa con niños que han nacido a término y que digieren la comida sin ningún problema.
Entonces, si los bebés digieren bien, no hace falta esperar a que se acabe digerir nada, porque se presupone que el cuerpo es capaz de recibir alimento sin acabar una digestión (como hacemos los adultos cuando comemos un plato y a la media hora comemos otro) y porque se entiende que si un bebé tiene hambre, es por algo.
El hambre no le llega al bebé con el objetivo de molestar a la madre, ni de contradecir las palabras del pediatra. El hambre llega porque es una señal de alarma de que el cuerpo va a necesitar glucosa en un espacio breve de tiempo. Es como cuando salta la “Reserva” en el coche: aún puedes circular unos cuantos kilómetros, pero no es plan de apurar o te quedarás tirado.
Conclusión
La recomendación más clara es: olvídate del reloj, no mires la hora ni para saber cuándo empieza ni para saber cuándo acaba, a menos que sospeches que mama durante demasiado tiempo.
Déjale el control a tu bebé, que sabe mejor que nadie (mejor que tú y mejor que el pediatra y la enfermera, sobretodo) cuándo tiene que comer y cuándo no. De este modo la producción de leche no se resiente, porque cuanto más maman más leche hay, y si limitamos tomas estamos dificultando nosotros mismos que la producción de leche aumente.
Entonces, si dejamos vía libre al bebé y, como decimos, la producción de leche se deja en manos del bebé, la lactancia tiene muchas más probabilidades de seguir adelante pasadas las semanas y los meses.
03 noviembre, 2011
Consejos para evitar el estrés prenatal
Somos conscientes de que tenemos que llevar una vida sana durante el embarazo, pero a veces nos olvidamos de que en esa actitud saludable no solo entran una alimentación equilibrada y el ejercicio: el bienestar de nuestra mente juega un papel fundamental.
Durante el embarazo es necesario estar relajada, es decir, más que nunca debemos dejar el estrés y las prisas aparcados, para dejar paso al cuidado y la tranquilidad.
Porque cuando el estrés es intenso o se prolonga puede perjudicar la salud de la embarazada y la del niño. Es más, niveles altos de estrés durante el embarazo aumentan las posibilidades de que el bebé nazca bajo de peso y, sobre todo, hay más posibilidades de sufrir un parto prematuro.
Claro que esto no significa tener que cambiar tu vida por completo: no hay por qué dejar el trabajo, ni abandonar los quehaceres diarios. Se trata simplemente de reducir el ritmo si es necesario y aprender a relajarnos:
- Asiste a clases de preparación para el parto, allí aprenderás técnicas de relajación muy útiles.
- Haz ejercicio: tu cuerpo lo agradecerá, pero tu mente también, ya que es la manera perfecta de desconectar y liberar tensiones. ¿ Pilates, yoga, estiramientos…? Encuentra la disciplina que va contigo, pero recuerda que se recomienda a partir del tercer mes y siempre que el médico dé su aprobación.
- Reserva un fin de semana para ti y visita un hotel con tratamientos especializados para futuras mamás. Volverás renovada y con fuerzas para el día a día.
- Habla con tu bebé, ya que él es capaz de oír lo que le decimos y es una forma de incorporarle a nuestra vida, de demostrarle nuestro amor, y de forjar los primeros vínculos con él.
-Escucha música relajante, porque, además, el futuro niño también la disfrutará.
- Pide ayuda: no estás sola y debes conocer tus limitaciones. Pareja, familia y amigos están ahí para ayudar. Además, estarán encantados de hacerlo.
- No te canses: repón fuerzas con tentempiés saludables como la fruta o las nueces, una buena opción por su aporte de cinc y magnesio, además, son fáciles de transportar. 40 g al día es lo recomendado.
La otitis persistente puede ocasionar problemas en el desarrollo del lenguaje
Entre el nacimiento y los 6 años de vida es la etapa en la que se desarrolla – entre otras cosas – el lenguaje.
En esta época, una otitis que no es debidamente tratada y que no remite, puede obstaculizar el desarrollo del lenguaje.
Hay diferentes tipos de otitis: la otitis media aguda que ocasiona dolor y mucha molestia, responde a una inflamación debido a un virus. Se asocia a cuadros catarrales de vías altas, como pueden ser la rinitis o la tos con o sin fiebre.
Es necesaria la medicación prescripta por el pediatra. Desde luego, se produce una obstaculización de la audición.
La otitis media serosa se relaciona con consiste en un proceso catarral que hace que se acumule moco en la caja timpánica, así como alteraciones en la presión del oído del niño. Es frecuente que aparezca debido a una hipertrofia adenoidea, lo que se conoce como “vegetaciones”.
En este caso, se trata de cuadros más crónicos, donde la molestia no es tan aguda y por tanto pasa desapercibida, con el riesgo de que la disminución de la audición ocasione trastornos en el lenguaje.
Los bastoncillos, por último, se desaconsejan por completo ya que pueden ayudar a introducir gérmenes en el canal auditivo.
En cualquier caso, no hay que desestimar una otitis, en todo caso hay que realizar el pertinente seguimiento por parte del médico y especialista en oído, hasta la total remisión del cuadro.
Hay que tener en cuenta, como dijimos, que una otitis persistente afectará el aprendizaje del habla del niño.
Seis cosas a tener en cuenta cuando nuestro hijo empieza a caminar
Uno de los grande hitos de los bebés es el momento en el que dejan atrás el gateo y empiezan a mantenerse de pie e incluso a caminar. Suele suceder aproximadamente cuando tienen un año de vida y, junto al momento de empezar a comer y de empezar a hablar, yo diría que es uno de los momentos más emocionantes para los padres.
Para que aprendan a caminar no hay que hacer demasiado, básicamente, porque aprenden solos. En algunas publicaciones (revistas, blogs), he llegado a leer cosas como “consejos para ayudarles a aprender a caminar” o similares, como si el hecho de caminar dependiera de nuestra pericia como maestros.
Sin embargo, como he dicho en otras ocasiones, no todo lo que un niño hace o aprende va a venir enseñado por los adultos, y caminar es una de esas cosas que harían aunque no quisiéramos. Entonces, como enseñarles no podemos, lo importante es tener en cuenta algunas cosas que pueden ayudar a los niños, o al menos no entorpecerles, en ese intervalo de tiempo en el que empiezan a caminar sin ir demasiado sueltos todavía (la fase esa de “da algunos pasitos”).
1. ¿Cuándo caminará solo?
El 50% de los niños da sus primeros pasos cuando tienen un año. Entre los 13 y los 15 meses el 95% de los niños ya son capaces de dar 5 pasos sin ayuda alguna. Si les pedimos que caminen más de 5 pasos, es decir, que ya hagan lo que se denomina “marcha libre”, el 50% de los niños la hacen entre los 13 y los 14 meses, y entre los 14 y los 16 meses lo hace el 95%.
Dicho de otro modo, a los 16 meses sólo un 5% de los niños no camina, que no quiere decir que sea algo patológico, sino que se ha de valorar si puede deberse a algo en concreto (una anemia, por ejemplo, o algún problema neurológico) o si simplemente se trata de un niño que tiene un ritmo de progresión más lento al que hay que darle más tiempo.
2. ¿Hay que animarles a caminar?
Algunos profesionales sugieren que podría ser beneficioso animar a los bebés para que vayan cogiendo fuerza en las piernas, dándoles las manos para que se sostengan de pie y caminen (bien encorvados nosotros, lógicamente).
Otros, como yo, por ejemplo, sostenemos que no es necesario entrenar a los niños para que caminen, porque ya caminarán cuando estén preparados para ello. Entre los 4 y los 6 meses muchos bebés empiezan a hacer fuerza con las piernas hasta el punto que se ponen de pie en nuestro regazo, luego van cogiendo fuerza a medida que se arrastran por el suelo para conseguir cosas y cuando gatean.
Finalmente, cuando son capaces de trepar por paredes y muebles, empiezan a ponerse de pie para, cuando tienen un equilibrio suficiente, empezar a dar los primeros pasos.
Todo esto lo hacen solitos, sin que hagamos nada, y cuando es así los movimientos son fluidos porque su cuerpo está preparado para hacerlo. Diferente es cuando les forzamos desde pequeños a hacer cosas para las que sus cuerpos no están listos… los movimientos son más erráticos, menos equilibrados. Así que no, no hay que animarles a caminar.
3. Medidas de seguridad que debemos adoptar
Caminar supone que un niño de unos 75 cm de altura llegue a lugares que están a 70 cm del suelo (más o menos), zonas que hasta ese momento no comportaban mayor peligro porque, básicamente, no llegaba. Hay que proteger las esquinas de los muebles o retirar las mesas que queden a esa altura, tener cuidado con los muebles con muchos cajones porque, si los abren todos, los muebles pueden volcarse, apartar alfombras y objetos con los que puedan tropezarse (los juguetes, cables, etc.) y no dejarlo solo sin la supervisión de un adulto (la mayoría de cosas suceden cuando están solos).
4. Caminador, ¿sí o no?
No me extenderé demasiado en este punto porque hemos hablado ya largo y tendido sobre los caminadores, pero a modo de resumen comentar que no, no se recomiendan por dos razones, el peligro de accidentes que conllevan (cada año miles de niños estadounidenses acaban en el hospital por culpa de un caminador) y por lo comentado anteriormente: la mejor manera de aprender a caminar es aprender sin ayudas ni sostenes. Si aprenden a caminar con un caminador luego tienen que volver a aprender sin él.
5. ¿Y por qué andan con las piernas tan abiertas y los pies hacia afuera?
Por una cuestión de equilibrio. No han andado hasta ahora y como sus músculos no son expertos en caminar ni en mantenerse de pie necesitan abrir mucho las piernas (en comparación a los adultos) para mantener el equilibrio. Si se pusieran como nosotros, con los pies bastante juntos, al ir a dar el primer paso probablemente se caerían de lado, porque no tienen la capacidad de aguantarse con una sola pierna como apoyo.
6. ¿Qué zapatos le pongo?
Cuando los bebés empiezan a caminar suelen llevar todavía zapatillas de suela blanda (sin suela, vamos), nada recomendables para caminar porque podrían resbalar. Lo ideal si están en casa es que no lleven zapatillas ni zapatos, que vayan descalzos (si es que no hace mucho frío), porque el pie está diseñado para ello (por eso tiene tantísimos huesos que permiten una adaptación al terreno) y porque como están aprendiendo, cuanta más sensibilidad tengan mejor.
Cuando van a salir a la calle lo ideal es comprar unas zapatillas o zapatos con una suela bien moldeable, que se pueda doblar bien, para que permita al zapato seguir los movimientos del pie. Si la suela es demasiado dura y no se dobla al caminar lo más probable es que estén muy incómodos y que incluso se caigan más a menudo.
Por cierto, se recomienda comprar los zapatos por la tarde, porque se ha visto que el pie crece cerca de un 5% a lo largo del día, fruto del peso y del caminar, para volver a decrecer por la noche.