El cordón umbilical tiene en promedio 56 centímetros de largo, aunque se han registrado casos en los que ha llegado a los 3 metros. Es por eso que las vueltas o enredos en el cordón son tan habituales.
El cordón es el nexo entre la madre y el bebé, por allí le llegan el oxígeno y los nutrientes, de allí que sea tan importante que el suministro no se corte. Cualquier presión sobre este cordón, que es una verdadera manguera, causa lo que se conoce como “sufrimiento fetal”, que es la reducción de esos suministros vitales.
No obstante, las vueltas o enredos de cordón son frecuentes, se presentan en la mitad de los embarazos y en uno de cada cinco partos vaginales. Son mínimos los casos en los que se contraindica un parto vaginal por esta causa, y más aún son raros los casos de consecuencias graves.
Además, distintos estudios obstétricos como el doppler y las ecografías, junto con el monitoreo fetal, permiten controlar que todo marche bien para el feto, aún con vuelta de cordón.
Cuando se produce una circular de cordón – una vuelta alrededor del niño – la complicación más grave es que se produzca en el cuello. No obstante, en el parto el asistente puede quitarlo en muchos casos. Y con un correcto monitoreo, una cesárea a tiempo puede evitas las secuelas de la falta de oxigenación.