La Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford encabezó un estudio para determinar los efectos de la risa en los niños, a nivel de su actividad cerebral.
Se detectó que la risa activa áreas del cerebro infantil que se relacionan con la resistencia y el bienestar.
Se expuso a un grupo de niños a diferentes vídeos: neutrales, positivos y graciosos. Los escáneres cerebrales dieron cuenta de que los videos graciosos activaban dos regiones de los cerebros de los niños que también responden al humor en los adultos, aunque no están tan desarrolladas.
Los videos positivos activaban el área de procesamiento de la recompensa, pero no el área que procesa la incongruencia. Esto sugiere que la incongruencia, algo que sorprende al cerebro, es un factor importante del humor, concluyeron los investigadores.
“Es atractivo estudiar los estados emocionales negativos como la depresión y la ansiedad, pero no se puede comprender del todo por qué un niño tiene estabilidad o inestabilidad emocional hasta que se ven ambas caras de la moneda”, explicaron.
“Este trabajo prepara el terreno para ayudarnos a observar cómo el humor predice la resistencia y el bienestar”.
Así que niños que ríen mucho, mejor llevan adelante su vida y son más felices. Ya lo sabíamos, ahora lo confirma la ciencia.