Hace años, dar a luz por cesárea suponía permanecer en la maternidad al menos una semana. Ahora ese tiempo suele reducirse a 3 o 4 días. Cuando la madre recibe el alta debe cuidar bien la cicatriz en casa para tener la mejor recuperación posible. Te explicamos cómo se limpia, qué movimientos debes evitar, cómo mitigar el dolor...
Después de un parto por cesárea, la incisión en la tripa resulta molesta y los músculos abdominales están debilitados por la cirugía, por lo que no conviene exigirles demasiado, especialmente las dos primeras semanas.
Hay que evitar labores domésticas, subir y bajar escaleras, conducir, levantar peso... Se puede coger al bebé, pero hay que tener cuidado si se tienen otros hijos que piden los brazos de mamá. Y, si las visitas obligan a hacer un esfuerzo, es mejor que esperen para conocer al recién nacido.
Cuidados de la cicatriz tras una cesárea
La herida de la cesárea no requiere cuidados especiales: lavar la cicatriz con agua y jabón (preferiblemente con la mano, pues la esponja puede engancharse en las grapas), secarla con una gasa estéril (dando pequeños toques, sin arrastrar) y dejarla unos minutos al aire. No es conveniente cubrirla con apósitos, pero hay que tener cuidado con el roce de la ropa.
En el hospital pueden aconsejar un antiséptico para curarla, como la clorhexidina. Hay que evitar las soluciones con yodo, que pueden pasar a través de la leche materna al bebé y fijan las grapas a la piel (puede dar complicaciones al retirarlas).
Los puntos externos suelen retirarse en la consulta de la matrona en unos 10 días, pero el proceso de cicatrización es lento. En las primeras semanas es normal sentir tirantez y picor y percibir una parte de la piel como dormida, algo que puede durar meses.
Para que la piel cicatrice correctamente es importante mantenerla hidratada. Los geles y las cremas disminuyen el proceso inflamatorio, reducen la coloración, impiden la formación de lesiones (queloides) y mejoran la textura de la cicatriz.
Los masajes sobre la herida, una vez retirado los puntos y cuando el dolor lo permita, logran reducir el volumen de la cicatriz y disimularla en gran medida. El movimiento de los dedos debe imitar la acción de despegar un papel adhesivo de la piel, simulando pequeños pellizcos.
El útero tiene que contraerse para volver al tamaño que tenía antes del embarazo. Al contraerse origina lo que se conoce como dolores de entuertos, que resultan más o menos molestos dependiendo de cada mujer. Cuando el bebé ha venido al mundo por cesárea, el útero está más sensible porque ha sufrido una incisión.
Se pueden tomar analgésicos antiinflamatorios, siempre bajo prescripción médica (se suelen recomendar en el informe de alta). Si el dolor es muy intenso o aumenta la temperatura, hay que acudir a urgencias por si hubiera surgido alguna complicación que requiera atención médica.
22 diciembre, 2011
Cuidados de la cicatriz de la cesárea en el posparto
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