Puede ocurrir que por algún motivo tengas una lata de leche de fórmula de una marca diferente a la que tu hijo toma habitualmente, ya sea porque el pediatra fue probando, porque recibiste una muestra gratis, o porque alguien que no la necesitaba te la regaló. Pero dársela al bebé es un error, porque cada leche tiene su propia composición que varía, de acuerdo a la edad y sus necesidades, y por ello es que debes darle siempre la misma marca recomendada por el pediatra.
Las leches de fórmula suelen estar divididas por edad – recién nacido a seis meses, seis meses en adelante, a partir del año –. También hay unas especiales para niños con intolerancia a la lactosa, o para prematuros. Los nutrientes están equilibrados perfectamente, por ello es que no se debe cambiar la leche del bebé ni incluir ningún suplemento si no es bajo indicación médica. El equilibrio nutricional del bebé es muy delicado, y podemos romperlo fácilmente, con distintas consecuencias para su salud.
Si sobrecargamos la absorción de los nutrientes, puede ocasionar diarreas, vómitos y cólicos, debido a que la sobrecarga proteica ocasiona daños en los riñones, desbalances de ácidos grasos que pueden comprometer el desarrollo del sistema nervioso, daños vasculares o generar malestares gástricos.
Si en cambio, se recibiera una cantidad menor de nutrientes puede traer como consecuencia que el bebé no reciba la cantidad necesaria de alguno de ellos, disminuyendo su peso y también su potencial de desarrollo.
Por ello es que por último, debemos diluir la leche en la proporción que indica el fabricante, lo cual varía en cada marca, por eso hay que leer bien las instrucciones.