Un estudio realizado en Universidad de Adelaida, en Australia, logró avances a la hora de determinar la manera en la que el estrés de la vida cotidiana afecta el desarrollo fetal, e incluso que estos parámetros son diferentes en niños y niñas.
A las recomendaciones de llevar una vida sana, en cuanto a hábitos, alimentación y ejercicios, se le puede sumar ahora la importancia de evitar situaciones estresantes, dado que se comprobó que disminuye el peso del niño al nacer y que incluso puede provocar complicaciones que podrían desencadenar la pérdida del embarazo.
Así, se observó que ante los cambios hormonales que desencadena el estrés, loss fetos femeninos ajustan sus parámetros de crecimiento, pudiendo disminuir su peso hasta en un 9%, a diferencia de los masculinos que no ven alterado sus patrones de crecimiento.
Aunque en principio puede parecer que a los varones el estrés materno no los afecta, hay que aclarar que en este caso se producen mayor cantidad de partos prematuros, al no haber respuesta a los cambios fisiológicos de la madre estresada.
El cortisol, hormona que se segrega cuando hay estrés, es la responsable de afectar la forma en la que funciona la placenta. Por ello, lo mejor es tratar de llevar una vida tranquila, lo mejor que se pueda, durante el embarazo.