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20 abril, 2010

Alimentación vegetariana en el embarazo

Muchas mujeres que tienen una alimentación vegetariana se embarazan y se encuentran ante la perspectiva de tener dificultades para regular su dieta de acuerdo a sus nuevas necesidades, por ello veamos qué deben tener en cuenta. En principio, recordemos que hay que incrementar en 300 calorías diarias la dieta para poder aumentar de peso correctamente y que la gestación sea saludable.

El nutriente más importante que puede faltar en una dieta vegetariana son las proteínas, indispensables para el desarrollo fetal, por ello es más sencillo en el caso de mujeres ovo-lacto-vegetarianas (que consumen también huevos y derivados de la leche), de lo contrario habrá que ajustar el consumo de legumbres, nueces, y frutas secas para poder cubrir sus requerimientos proteicos, además de los derivados de la soja.

El hierro es otro producto difícil de obtener sin consumo de alimentos de origen animal, lo que deriva en la anemia. Por ello, con una gran dosis de legumbres y de vegetales de hojas verdes se puede mantener la dosis necesaria de hierro.

Los vegetales de hoja verde y las frutas secas ayudan también con el calcio, que en caso de no consumirse leche animal, deberá suplirse con productos fortificados como el tofu o la leche de soja.

El zinc es otro producto sumamente importante, por ello se debe consumir en cantidades considerables en el embarazo, algo más difícil de lograr si se es vegetariano. Con gran cantidad de granos integrales y legumbres, podrás estar saludable.

La vitamina B12 es también difícil de conseguir en la alimentación vegetariana, por ello debes recurrir a panes fortificados y a levadura nutricional para lograr el nivel adecuado.

Siempre que se considere necesario, un médico especialista podrá darte un suplemento nutricional para que tu bebé nazca sano y desarrolle todo su potencial.

En cualquier caso, si bien muchos expertos vegetarianos afirman que se puede llevar adelante un embarazo saludable con este régimen alimenticio, no dejes de consultar a un nutricionista al comienzo del embarazo o mejor aún, antes de concebir, a fin de que diseñe un plan alimentario que te asegure que cumplirás todos los requerimientos.