Controlar el largo del cuello del útero ayuda al obstetra a determinar si una paciente embarazada tiene mayor probabilidad de tener un parto prematuro.
Hacia la mitad de la gestación, detectar un cuello de útero corto puede ser un signo de que podría haber parto prematuro, pero un tratamiento con progesterona vaginal reduce significativamente esa posibilidad.
Esta medición se hace mediante ecografía entre las semanas 20 a 23, y ya forma parte de algunos protocolos de control de embarazo – sea o no de alto riesgo – como lo ha incorporado el Departamento de Ginecología y Obstetricia de la Clínica Universidad de Navarra.
Mediante el tratamiento con progesterona en mujeres con cérvix corto, se consigue disminuir de forma importante la posibilidad de un parto prematuro, en un porcentaje situado entre el 40 y el 50 por ciento de los casos.
Así se logra llevar los embarazos más allá de la semana 37, cuando es seguro que nazca el bebé. El parto prematuro sigue siendo la principal causa de morbimortalidad perinatal en todo el mundo, particularmente en los países desarrollados.