Se sabía que tomar ácido fólico en las semanas previas a la concepción, y durante el primer mes, contribuye en mucho a evitar defectos del tubo neural.
En el caso concreto de la espina bífida, tomar 0,4 mg de ácido fólico al día en esta etapa consigue evitar en un 70% que el feto desarrolle la malformación.
La espina bífida es la segunda causa de discapacidad física en la infancia después de la parálisis cerebral, y que suele ir acompañada de hidrocefalia.
Dado que la malformación comienza a producirse en los primeros 25 días de gestación, es importante planificar el embarazo para comenzar a tomar antes el folato.
Por ello, en el Día Internacional de la Espina Bífida – la malformación congénita más grave compatible con la vida – se destaca la importancia de tomar los 0.4 mg/día de ácido fólico durante los tres meses anteriores a concebir y durante el primer trimestre, dosis que debe multiplicarse por diez si han ya han habido antecedentes.
No dejes de tomar tus suplementos, es de vital importancia para la salud de tu futuro hijo.