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28 septiembre, 2008

Se enfurece cuando le pongo al pecho

Los bebés tan pequeños se enfadan a menudo: si les separan del pecho cuando aún no han terminado, si se les pone a dormir cuando no están cansados, a eructar si no tienen gases, se les hace esperar cuando quieren comer o se les obliga a amamantar cuando no tienen hambre.

Como no conocemos cuál es el motivo por el que lloran, lo mejor es irse a los práctico: Cuando parezca que tu hijo busca el pecho, le pones y le dejas hasta que acabe y él mismo lo suelte.

  • Si tiene la costumbre de eructar, le mantienes un momento en posición vertical. Si no eructa en unos segundos, será que no tiene gases, porque los niños de pecho no suelen tenerlos.
  • Luego, le puedes ofrecer el segundo pecho. A lo mejor lo quiere y a lo mejor no. Si ves que lo rechaza, no insistas. Es totalmente normal.
  • A lo mejor vuelve a pedir el pecho al cabo de veinte minutos y a lo mejor, no lo busca en cinco horas. En eso consiste la lactancia a demanda. No te agobies.

Sobreproteger al niño: errores frecuentes

Los padres tratamos a nuestros hijos como si fueran débiles, pero en realidad son mucho más fuertes de lo que parecen. Muchas veces tenemos miedo de que, en su afán por explorar el mundo, se hagan daño.

Con un año, los pequeños empiezan a ser independientes y a investigar todo lo que les rodea: tocan, chupan y huelen cualquier objeto que se encuentran. Los padres pensamos que su comportamiento es peligroso y, a veces, sobreprotegemos a los niños pensando que así estarán mejor cuidados. ¡Evita cometer estos errores y deja que tu pequeño disfrute con sus descubrimientos!

Higiene: ¿baño todos los días?

  • Error: La higiene es importante, pero no hay que caer en la obsesión. Para muchos, el baño diario forma parte del ritual de irse a dormir y es su ratito de relajación y juego con sus padres. En ese caso debemos mantenerlo.
  • Un niño de un año, a no ser que venga del parque rebozado en arena de los pies a la cabeza, no necesita ir a la bañera a diario. Mientras su culete esté limpio tras los cambios de pañal y se lave bien las manos antes de comer y al irse a dormir, el baño puede alternarse como mejor nos venga.
Abrigarle mucho
  • Error: Es uno de los errores que los padres comentemos con más frecuencia, sobre todo por miedo a que se resfríen. Los pediatras lo dejan muy claro: un catarro se coge por contagio, no por pasar frío. Cuando un bebé se desarropa durmiendo es porque tiene calor.
Correr a levantarle si se cae
  • Error: Los padres lo pasamos muy mal cuando vemos a nuestro pequeño caerse al suelo. Es normal que queramos proteger a nuestro hijo y que tengamos miedo a que se haga daño. Pero no hay que sobreproteger al bebé ni limitar su campo de actuación.
  • Los niños necesitan que estemos alerta, pero sin ponerle límites a todo lo que vayan a hacer. Es mejor que sientan que se valen por su cuenta y que no tengan la sensación constante de que todo lo que van a hacer es peligroso.
¿Cómo ayudarle a superar obstáculos?
  • Dejándole ensayar y permitiéndole fallar.
  • Aprender significa equivocarse una y otra vez.
  • Cuando unos padres animan a su hijo a superar los errores, le están transmitiendo la idea de que puede alcanzar sus metas.
  • Los refuerzos positivos le permiten seguir adelante.
Evitar los juegos movidos
  • Error: Hacerle girar cogiéndole de los brazos, llevarle a caballito o ponerle a volar como si fuera un avión pueden parecer juegos peligrosos porque el niño se puede hacer daño. Sin embargo, a él le encantan y, además, favorecen su desarrollo cognitivo: con cada vuelta o balanceo, las células nerviosas se multiplican y se van conectando entre sí. Estos juegos también potencian la coordinación entre sus sentidos y el sistema motor y estimulan su sentido del equilibrio.
Usar cualquier medio para que coman
  • Error: Esta etapa suele coincidir con la introducción de una dieta más variada y con alimentos menos triturados y a la mayoría les cuesta un poquito acostumbrarse. Por eso, muchos padres se agobian porque su bebé, que hasta ahora era un glotón, en unas semanas «ha dejado de comer».
  • Los niños saben lo que tienen que comer y cuánta cantidad, y si mantienen la actividad propia de esta edad y están alegres significa que están sanos y no les hace falta comer más.
  • A partir de los doce meses los niños comen menos porque crecen a un ritmo mucho más lento que cuando eran lactantes y sus necesidades nutricionales también son menores.
No llevarle a la guardería por miedo a que enferme
  • Error: Cuando un niño va a la guardería, es porque sus padres trabajan y no pueden tenerlo en casa. También pueden contratar a una canguro o cuidarlo los abuelos para que, al no ir a la guarde, estén a salvo de contagios y enfermedades. Llevarlo a la guardería tiene el riesgo más que probable de que se pongan malitos con mucha más frecuencia, sobre todo el primer año. Pero no nos engañemos: quedándose en casa también se ponen malos.
  • No es aconsejable mantener al niño dentro de una burbuja de cristal para evitarle enfermedades e infecciones que son absolutamente normales a su edad y van fortaleciendo su sistema inmunitario.
  • Al retrasar su incorporación al mundo real, los pequeños no mantienen contacto con otros niños y, por tanto, retrasamos su socialización.
Dejarle en casa cuando salimos
  • Error: Desde que el bebé nace es mucho más difícil hacer cosas que antes nos parecían normales, como salir a comer o quedar con los amigos para tomar un café. Los primeros meses estamos sujetos más que nunca a sus horarios de comida y sueño, pero con un año ya podemos llevar al pequeño con nosotros. Algunos niños necesitarán que les llevemos la comida preparada de casa, que nos pueden calentar sin problemas en cualquier restaurante, pero muchos otros ya podrán comer lo que ofrece la carta. Eso sí, asegúrate de que en el establecimiento no se fuma y no hay un ambiente demasiado ruidoso para que el niño no se ponga nervioso.

Dolor de espalda… el efecto canguro

Se trata de un dolor intenso a lo largo de la columna vertebral o a la altura de los riñones, así como dolores de espalda en la parte baja central y superior y puede comparase con el dolor que sufren las personas con sobrepeso

Porque se produce?

A medida que avanza el embarazo, el útero va creciendo, los músculos abdominales y dorsales están expuestos a una fuerte tensión. Además los pechos aumentan de tamaño cargando el peso sobre la espalda.

Esto afecta principalmente a la zona lumbar que se inclina hacia delante, y a los hombros que se inclinan hacia atrás y producen una desviación del centro de gravedad de la espalda.

La curvatura de la espalda también incide en los nervios ciáticos, que se encuentran en el hueso sacro. Cuando la gestante mantiene una postura forzada, los nervios ciáticos se tensan y pueden producir dolores en los glúteos, piernas y pies.

La hormona relaxina se libera durante el embarazo , afloja los ligamentos y las articulaciones y afecta principalmente a la columna vertebral y los pies.

Como prevenirlo?

  • Caminar, esta actividad es muy recomendable para corregir las desviaciones de la columna.
  • Permanecer de pie el menos tiempo posible, en caso de tener que hacerlo, buscar un punto de apoyo (una mesa, una pared, una silla)
  • Evitar tacones altos y zapatos planos, lo ideal es usar zapatos con taco hasta 3 o 4 centímetros. Los zapatos planos no son recomendables porque pueden provocar dolor en la planta del pie y mala circulación de retorno.
  • Repartir el peso, si coge a un niño en brazos, hacerlo con cuidado y apoyarlo en la cadera con las piernas hacia fuera.
Via: embarazadablog

20 septiembre, 2008

Enseña a tu hijo a vestirse solito

A partir de los tres años los niños empiezan a demandar autonomía y una de las primeras cosas que quieren hacer es vestirse solos. Los padres podemos echarles una manita para que esta tarea sea un poco más fácil. Todos los niños, antes o después, quieren arreglarse sin nuestra ayuda. Al principio les cuesta pero, cuando lo consiguen, se sienten muy orgullosos y si nosotros les felicitamos por ello todavía se sentirán más felices por su logro.

Lo mejor es establecer un ritual, una especie de paso a paso que sirva al niño de guía. Podemos colocar las prendas sobre una silla en el orden en que tiene que ponérselas, o bien dibujar los pasos en una cartulina y pegarla junto al armario.

1. Ropa interior

Las primeras veces habrá que ayudarle a meter las piernas en las bragas o en los calzoncillos y después dejaremos que él tire hacia arriba. Cuando ya sepa hacerlo solo, solo habrá que darle la prenda en la posición adecuada.

2. Camiseta y Jersey

  • Hay varias formas de colocarse la prenda superior, aunque para los niños la forma más sencilla consiste en meter primero la cabeza y a continuación los brazos, uno tras otro mejor que los dos a la vez.
  • Si necesita ayuda, podemos pasarle la prenda por la cabeza y dejar que él se ponga las mangas, guiándole si es necesario.
  • Las camisas y chaquetas suelen ser más fáciles de poner. Eso sí, nosotros tendremos que abrochar los botones.
  • Las etiquetas pueden ayudarle a distinguir la parte trasera de la delantera. Otras opciones son marcar la prenda por detrás, por ejemplo con una cruz cosida, o bien comprar camisetas y sudaderas con dibujos en la parte delantera.
3. Pantalón o falda
  • Las faldas no son difíciles de ponerse, pero con los pantalones, igual que con la ropa interior, al principio los niños necesitan ayuda para introducir las piernas en las perneras.
  • Si compramos pantalones con cinturilla elástica, muy pronto podrán ponérselos ellos solos.
  • Las prendas con cremallera tampoco están mal, siempre que nos aseguraremos de que funciona bien y no se atasca. Además, hay que enseñarle a subirla con precaución para evitar pellizcos.
4. Los calcetines
  • Lo primero es que el pequeño atine a meter el pie en la abertura, luego solo hay que tirar hacia arriba.
  • Si el calcetín es largo, le costará menos si primero se enrolla desde la punta. Mientras aprende, nosotros podemos enrollarlo y dejar al niño que haga el resto.
5. Calzado
  • Distinguir el zapato derecho del izquierdo es privilegio de unos pocos. Para evitar este problema, podemos pintar un dibujo en una de las suelas o poner plantillas de colores distintos en cada zapato.
  • Procura comprar zapatos con cierre de velcro, muy fáciles de usar, o de goma elástica, que permiten meter y sacar el pie sólo con estirar.
  • Si el calzado lleva cordones, antes de los cinco años es poco probable que aprenda a abrochárselos. Un truco para que pueda descalzarse sin que se salga el cordón es hacer un nudo después de pasarlo por los dos primeros orificios, y al final hacer otro nudo en los extremos.

Las primeras pruebas del recién nacido

Entre las preocupaciones de los nuevos padres, la más importante es el temor por la salud del bebé: ¿cuánto pesará?, ¿estará sano?, ¿tendrá algún problema?... No hay que alarmarse: en las primeras horas de vida harán al recién nacido todas las pruebas necesarias para confirmar que está bien.

Cuando no hay complicaciones y el parto transcurre sin problemas, una enfermera pediátrica suele proporcionar los primeros cuidados al pequeño. Pero cuando la salud del futuro bebé corre peligro, resulta imprescindible la presencia de un pediatra neonatólogo en la sala de partos.

Estos son los primeros reconocimientos y atenciones que recibe recién nacido. En cuanto sea posible, es importante que el bebé esté en contacto con la piel de su madre:

Cordón umbilical y nacimiento

  • El tradicional cachete en las nalgas para provocar el llanto del bebé pasó a la historia hace tiempo. Ahora se opta por métodos más suaves, como estimular los pies del chiquitín para que reaccione, en caso de que no haya llorado al sentir el contacto de las manos del ginecólogo o de la matrona. La mayoría de los niños suelen hacerlo porque notan un cambio brusco de temperatura.
  • Lo mismo sucede con el cordón umbilical: ya no se corta de inmediato. A no ser que la salud del pequeño corra peligro, los médicos esperan a que deje de latir para hacer el corte y separar físicamente al niño de la madre.
  • Para evitar que el bebé tenga sensación de frío nada más nacer, el personal sanitario le seca lo antes posible con un paño estéril, y lo cubre con una toalla calentada previamente, para que no pierda calor.
  • Otras prácticas como bañarle nada más nacer o usar por sistema una sonda para limpiar la nariz y el estómago también están en desuso. Ahora, a no ser que el bebé no pueda respirar, las secreciones se limpian suavemente con una gasa.
El test de Apgar
  • La vitalidad y la madurez del recién nacido se valoran con el test de Apgar, que analiza cinco parámetros: color de la piel, frecuencia cardiaca, reflejos, tono muscular y respiración. Estos se puntúan de 0 a 2, en función de que la respuesta del bebé sea perfecta (2), discreta (1) o presente algún problema (0). Para obtener una evaluación más objetiva, se realiza dos veces: la primera, al minuto de nacer; y la segunda, cinco minutos después, cuando el neonato ha superado el bajón del parto.
  • Si la suma de las puntuaciones es de 8 a 10, el niño está en perfectas condiciones. Si la calificación es inferior a 6, el pequeño necesitará reanimación y una vigilancia especial. En ocasiones, la primera vez da un resultado muy bajo, pero una puntuación alta en la segunda confirma que la reanimación ha sido un éxito. Los resultados se anotan en la ficha neonatal que, a partir de entonces, formará parte de la historia clínica del bebé.
Otras pruebas
  • A continuación, el pediatra o la enfermera realizan una rápida revisión al bebé (cabeza, columna, caderas, genitales...) para comprobar que no existen malformaciones, y le trasladan a una zona especial de la sala de partos aclimatada. Allí se le cura el ombligo, se determina su grupo sanguíneo, se le limpia, pesa y mide, se comprueban sus reflejos y se toma nota de su perímetro craneal con el fin de establecer si los datos son normales respecto a su edad gestacional. Cuando el niño está limpio y calentito, le administran vitamina K, para prevenir posibles hemorragias; un colirio o una pomada en los ojos, para prevenir la conjuntivitis neonatal, que puede contraer en el parto si la madre sufre alguna infección ginecológica; y una primera dosis de la vacuna de la hepatitis B.
  • Después, se procede a su identificación mediante la huella dactilar y la colocación de una pulsera.
  • Hasta hace unos años se bañaba al bebé nada más nacer para desprenderle del vérnix caseoso, una capa de grasa blanquecina que facilita el deslizamiento a través del canal del parto. Ahora no se hace porque se sabe que le protege del frío y de las infecciones durante los primeros días de vida y se desprende sola cuando ya no es necesaria. Además, actúa como una crema hidratante que mantiene la piel suave.
Nuevo examen antes de ir a casa
  • Finalizados los cuidados más urgentes, el pequeño puede descansar en el regazo de mamá. Los profesionales sanitarios animan a la mujer a amamantar al bebé recién nacido, aunque en los partos con cesáreas o complicaciones habrá que esperar algunas horas. En muchas maternidades, la profilaxis (vitamina K y pomada ocular) se realiza en los brazos maternos. Es más, cuando un niño queda ingresado en la unidad de cuidados intensivos, los médicos autorizan el paso de los padres a la sala para que vean a su hijo y lo acaricien con regularidad.
  • En el paritorio se hace todo lo posible para no molestar al bebé, que acaba de sufrir un gran cambio. Cuando ya se ha adaptado al nuevo entorno, el pediatra realiza un segundo reconocimiento más completo que el anterior: le ausculta, analiza el color, los reflejos y el tono muscular, examina su cara, comprueba la formación de los principales órganos, las fontanelas, etc.
  • El examen vuelve a practicarse coincidiendo con el alta médica de la madre. Es el momento para comentar con el doctor las dudas que surgen sobre el cuidado del recién nacido, la cura del ombligo o la alimentación. Después, será el pediatra de zona quien supervise la evolución del chiquitín.
Pruebas metabólicas
El análisis de una gota de sangre del talón, en las primeras 48 horas de vida y pocos días después, detecta tres enfermedades extraordinariamente raras que pueden ocasionar minusvalías físicas y psíquicas serias:
  • Hipotiroidismo,
  • Hiperplasia.
  • Fenilcetonuria.
Con la detección y el tratamiento precoces, los bebés afectados pueden desarrollarse con normalidad

15 septiembre, 2008

Comer pescado durante el embarazo, favorece la lactancia y el mejor desarrollo del bebé.

Un estudio prenatal determinó que el consumo de pescado conduce a un mejor desarrollo físico y cognitivo en los niños, según un estudio realizado en las madres y los bebés de Dinamarca, beneficiando a la lactancia materna también.

Las mujeres embarazadas en los EE.UU. han sido advertidas para reducir al mínimo su ingesta de pescado debido a las preocupaciones sobre los niveles de mercurio.

Este estudio sugiere que las mujeres embarazadas deben aumentar su consumo de peces con bajo contenido de mercurio como el bacalao, platija, salmón, arenque y caballa, a tres o más porciones por semana.

Además, este estudio se suma al creciente cuerpo de evidencia de desarrollo haciendo hincapié en los beneficios de la lactancia materna.

“Estos resultados, junto con los hallazgos de otros estudios de la mujer en los EE.UU. y el Reino Unido, proporcionan evidencia adicional de que en la maternidad, la moderada ingesta de pescado durante el embarazo no perjudica el desarrollo del niño y puede ser en equilibrio beneficioso”, dijo el Profesor Asistente Emily Oken, plomo autor del estudio.

El estudio, que apareció en el American Journal of Clinical Nutrition, fue llevado a cabo por investigadores del Departamento de Atención Ambulatoria y Prevención de la Harvard Medical School y Harvard Pilgrim Health Care y el Grupo de Nutrición Materna del Departamento de Epidemiología en el Statens Serum Institut de Copenhague, Dinamarca.

Estos resultados proporcionan una prueba más de que los ácidos grasos omega-3 encontrados en el pescado y sus compuestos en la leche materna es beneficiosa para el desarrollo del bebé.

Mayor duración de la lactancia materna también se asoció con un mejor desarrollo infantil, especialmente en los 18 meses.

La leche materna también contiene ácidos grasos omega-3 y el beneficio del consumo de pescado es similar entre los lactantes amamantados por más corto o largo plazo. Más información en la fuente.

Via: embarazo10.com

Cuánto necesitan dormir los niños según su edad

Durante la primera infancia, los niños dedican la mayor parte de su tiempo a dormir. Hasta los dos años pasan unas 9.500 horas durmiendo (13 meses) y 8.000 despiertos. Igual que los adultos, cada pequeño tiene su propio ritmo y sus necesidades de sueño.

Entre los dos y los cinco años, los niños están la mitad del tiempo despiertos y la mitad durmiendo. Y durante el resto de la infancia, y hasta la adolescencia, el sueño ocupa el 40% del día. Es esencial que los pequeños duerman al menos 10 horas cada noche en sus primeros años de vida.

Influye en la escuela

  • Un estudio realizado en Canadá que analiza a 1.492 familias con niños de 0 a 6 años de edad, relaciona el tiempo que duermen los pequeños con su capacidad de aprendizaje, la aparición o no de comportamientos hiperactivos y el desarrollo del lenguaje.
  • Los niños que pierden horas de sueño de manera crónica tienen peor rendimiento escolar cuando inician la etapa de Primaria y un desarrollo del lenguaje más lento.
  • Esto se produce porque cuando un niño duerme menos horas de las que necesita, se está perdiendo una parte del sueño REM. Esta fase del sueño es muy importante para que el pequeño grabe en su memoria lo aprendido en el día y para que su cerebro se recupere y esté más predispuesto a aprender cosas nuevas. Por eso, es esencial que los niños duerman al menos 10 horas cada noche durante los primeros años de vida.
Horas que necesitan según su edad
  • Hasta el año. El recién nacido duerme de 16 a 17 horas: 9 horas por la noche y el resto por el día. Con el tiempo las horas de sueño se reducen. A los tres meses, el bebé necesita descansar 15 horas y al cumplir un año 13 ó 14: 11 horas de noche y 3 por el día.
  • De 1 a 3 años. Cada niño debería dormir entre 10 y 13 horas al día. Entre el segundo y el tercer año, la mayoría de los niños abandonan la siesta.
  • Entre los 4 y 5 años. Duerme de 10 a 12 horas por la noche. Ya no necesitan la siesta, pero es bueno que descanse un ratito después de la comida.
  • A partir de los 6 años. Las necesidades de sueño van disminuyendo una hora cada año. Entre los 6 y los 8 años, el niño necesita de 11 a 12 horas de sueño, y con 10-12 años, unas 10 horas.

¿Tu bebe esta resfriado?

Primeriza como mamá y con eso del cambio de temporada y clima, tu bebe empieza a tener catarro, no te preocupes es más común de lo que piensas, en un año pueden llegar a tener entre 6 y 8 resfriados.

Sabemos que te duele en el alma ver a tu bebe, sufrir las molestias de los síntomas. Los catarros suelen curarse solos, solo hay que tratar los síntomas para que siga comiendo y durmiendo con normalidad.

Estos son algunos consejos que te damos para tratar el resfriado en tu bebe.

  • Es necesario que el niño esté siempre bien hidratado, por lo que se le debe administrar abundante líquido.
  • Coloca una almohada bajo la cabeza, para garantizar que concilia el sueño y no tiene problemas para respirar.
  • Para la congestión, el suero fisiológico y los baños de vapor son perfectos para descongestionarle
  • En caso de que tenga fiebre y se muestre inquieto, se debe intentar que repose y conviene refrescarle con una esponja o darle un baño de 15 minutos en agua tibia.
  • Si la fiebre no cesa o es muy alta, es el momento de acudir al pediatra.
  • Consulta al médico si el bebé respira más rápido de lo normal, rechaza los líquidos, le cuesta mantenerse despierto o presenta rigidez en el cuello.
Via: mundomujer

02 septiembre, 2008

10 maneras de evitar el insomnio durante la gestación

  • Procura adoptar una postura confortable, una almohada entre los muslos es de gran ayuda
  • Cuida la temperatura de la habitación, a veces mucho frío o mucho calor no permite conciliar el sueño
  • Búscate una lectura amena para antes de dormir
  • No cenes en exceso y haz la digestión sentada
  • No tomes café o bebidas gaseosas a partir de las 6 p.m.
  • Tomate una infusión de valeriana antes de irte a dormir
  • Bebe un poco de leche azucarada, contra la hipoglucemia
  • Practica ejercicios de relajación que has aprendido en las clases de preparación al parto
  • Intenta poner la mente en blanco, no pienses en los problemas diarios ni en cosas que te angustien
  • Y si de todas formas no puedes dormir, no te agobies, distráete leyendo, viendo televisión o haciendo un tejido (relájate)

Via: www.embarazadablog.com

01 septiembre, 2008

Exceso de mimo es tan nocivo como falta de amor

Exceso de mimo es tan nocivo como falta de amorLos padres que cuidan en exceso a sus hijos les están cortando sus posibilidades de crecimiento. Los niños deben correr riesgos y tomar decisiones, esto les ayuda a forjarse un carácter, además los acostumbra a afrontar dificultades y resolverlas.

La sobreprotección muchas veces enmascara el desafecto, pues obedece al deseo de mantener dependientes a los hijos. Luego, al faltarles la sombra protectora se desestabilizan más fácilmente.
Se afirma que "más importante que la constitución misma del hogar es la responsabilidad con que los padres desempeñan su papel, pues ello determinará el equilibrio del niño”.

Lo ideal para cualquier niño es vivir en un hogar donde convivan la paz y la armonía. Se ha comentado que el temor y la inseguridad de algunos adultos puede ser el resultado de angustias que sintieron cuando niños durante las disputas de sus padres, aunque éstos hayan tratado de ocultarlas. "El silencio puede ser más nocivo que la verdad. Son preferibles, si no puede haber acuerdo, las discusiones civilizadas".

El niño siempre está en guardia, por su constante curiosidad. Por eso, se eleva con las impresiones positivas que capta, y se deprime a veces irreparablemente con las impresiones negativas que les causan los mayores con riñas y discusiones, entre otras. Cuando esto ocurre, el niño no teme por sí mismo, sino por lo que cree va a sucederle a los dos seres a quienes ama. Se siente despojado ante la alternativa de ponerse a favor o en contra de ellos durante tales episodios.

Una forma de concederle valor al niño es respetarlo, pero esto no sucede cuando se ve forzado a servir de testigos de escenas que lo atormentan y lo asustan.
Hay otras formas de sembrar en el pequeño sentimientos de minusvalía. Esto ocurre cuando muestra orgulloso sus dibujos a los mayores y experimenta la frustración de que no le hacen caso o se los miren con desdén. También es negativa la actitud de quienes pretenden justificar actos de mala conducta con la frase "es sólo un niño, y no sabe lo que hace".

El niño es el germen básico y vital de la futura familia, y es en la infancia donde se concentran las máximas posibilidades del hombre. Por ello, estamos obligados a educarlos, desarrollando sus valores. En tal sentido, la estructura familiar debe prepararse y establecer para sus hijos, un programa de vida.

Via: www.embarazada.com